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Febrero 2017

Por Matías Lara

         Se conocen como “elecciones de medio término” o “de mitad de mandato” a las elecciones legislativas que se realizan a los dos años de iniciado el mandato presidencial desde que el mismo dura cuatro años con la reforma constitucional de 1994 y la posterior elección de 1995. Fenómeno que se repite en la mayoría de los sistemas republicanos de América, incluyendo a los Estados Unidos.

Antes de continuar, es necesario traer a colación una conocida frase: “Dios es argentino pero atiende en Buenos Aires”. Si bien este año se renueva un tercio del Congreso de la Nación, por lo que habrán elecciones nacionales en los veinticuatro distritos electorales (23 provincias más las Ciudad Autónoma de Buenos Aires), la inmensa mayoría de los legisladores electos depende de la provincia de Buenos Aires, y es allí donde todos los medios nacionales pondrán el foco de atención. Ya que el presente análisis busca extraer algunos puntos de la realidad nacional, y con el ánimo de no hacerlo demasiado extenso, también discurriremos sobre los escenarios posibles en dicha provincia y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, muy a pesar del profundo sentir federal de quien suscribe.

Afirmando que es una institución que tiene cumplidos veinte años, podemos marcar que cada elección de medio término ha sido diferente, en tanto cada gobierno nacional de turno ha tenido diversos objetivos con la misma. La última de este tipo que podemos observar fue la del 2013, año en que el gobierno de Cristina Fernández intentó consolidar su legitimidad en la provincia de Buenos Aires dejando un escenario optimista para las presidenciales, pero perdió contra Sergio Massa, lo que hacía prever una tendencia en la voluntad popular de cambiar el signo político en el gobierno.

Sin embargo, las elecciones de medio término que tendremos este año tienen muchos otros factores para analizar. Por un lado, representará de manera indiscutible un referéndum sobre la gestión del gobierno de Mauricio Macri y su posibilidad de continuidad más allá de 2019. Por otro, servirá para medir la capacidad de integración del peronismo o el peso electoral de cada sector en caso de presentarse separado. Finalmente, servirá a determinados actores para medir de manera certera sus posibilidades futuras.

Para hablar del caso del referéndum sobre la gestión Macri, debemos tener en cuenta que muchos de los factores que decidirán su juicio ante la sociedad aún no han ocurrido. Las negociaciones paritarias, el precio del combustible, del dólar, la suba o baja del desempleo y muchos otros indicadores económicos y sociales afectarán sin lugar a dudas el humor de la sociedad a la hora de votar. Hacer una proyección en este momento constituiría un ejercicio más propio de un adivinador que de un analista político por el sinfín de variables que no se han definido a la fecha. Sin embargo, el reciente aumento de los servicios energéticos y del combustible marcan un signo negativo difícil de revertir.

Para hablar sobre la capacidad de integración del peronismo, vale remarcar que el Frente Renovador liderado por Sergio Massa está constituido por muchos dirigentes y funcionarios que aún al día de la fecha se reconocen peronistas. Por lo tanto, la gran incógnita es si se logrará avanzar hacia un acuerdo que integre tanto al Partido Justicialista como al Frente Renovador y la gran incógnita es qué sucederá con las agrupaciones que conformaron el Frente para la Victoria en 2015 (Cámpora, Movimiento Evita, Kolina, etc.). En este punto cobra una importancia fundamental saber qué decisión tomará la ex presidenta Cristina Fernández, ya que su figura es claramente un elemento desequilibrante en la balanza.

Con respecto a la proyección de ciertos actores, ya hemos nombrado a dos de las incógnitas más grandes del escenario: Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa en el plano nacional. A eso se suma la gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal, quien goza de una imagen positiva en alza por estos días. Si bien ella no se presentará a la elección, una victoria de Cambiemos en provincia podría constituirse en un guiño a sus aspiraciones presidenciales. Quedan en este mismo plano muchos dirigentes que en el 2019 buscarán sentarse en el sillón de Rivadavia o en el de Dardo Rocha (gobernación de la provincia de Buenos Aires): Daniel Scioli, Julián Domínguez, Elisa Carrió, Florencio Randazzo, Horacio Rodríguez Larreta y Margarita Stolbizer, entre muchos otros.

A modo de conclusión vale decir que la política argentina se ha caracterizado por ser sumamente volátil: existe una cantidad muy amplia de electores que decide su voto en el momento de ingresar al cuarto oscuro (algo que Jaime Durán Barba lo tiene bien en claro) y el análisis de propuestas políticas y de discursos queda relegado al fondo del cajón. Esto explica por qué Mauricio Macri ha podido incumplir sistemáticamente muchas de sus promesas de campaña sin que esto impacte de manera definitiva en su imagen positiva. Pero es la esperanza de este autor que los hechos ocurrido en los diversos sectores en el último año y medio hayan despertado una necesidad de análisis racional en el electorado argentino, y por lo tanto hayamos “madurado” como sociedad política. Esto sólo podrá ser corroborado una vez concluido el proceso electoral.

 

 

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