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Por Juanca Paez Gimenez y Martín Junco Gómez

Los avances de la tecnología, los medios de comunicación y la globalización rompen barreras inimaginables y alcanzan, a lo largo y ancho del globo, latitudes más impensadas todavía. Santiago del Estero no se encuentra exento de estos fenómenos culturales y menos aun quienes habitan el interior de nuestro suelo.

Particular es el caso de la ciudad de Añatuya donde, ya hace un par de años, la cultura Hip-Hop gana cada vez más simpatizantes.

 

Contextualizando, históricamente, la cultura hip hop tiene sus raíces en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, específicamente en la zona del Bronx (popular barrio neoyorkino), surgiendo a partir del intercambio cultural de jóvenes latinos y afroamericanos –hay que tener en cuenta que, en el Bronx, se asentaban muchas familias de este origen étnico-cultural.

Hablar de Hip Hop es hablar de un vasto universo artístico en el cuál conviven diversos modos de expresión. Partiendo de lo musical, se encuentran quienes producen las bases, melodías y la música (en general), es decir, los “Deejays”. Junto a ellos quienes añaden poesía a las canciones que se producen, los “MC´s”. En cuanto a lo visual-plástico podemos mencionar a los “Graffers” o “grafitteros”, que como su nombre lo indica, plasman su arte en la calle, principalmente en las paredes. Desde la perspectiva de la expresión corporal, encontramos a los “b-boys”, ágiles bailarines que sorprenden a quien sea que los mire en movimiento.

En estos personajes que caracterizamos brevemente, observamos las cuatro elementos que conforman la cultura Hip Hop:Dj´s, rap, graffiti y breakdance.

Transgrediendo las barreras de lo socialmente establecido en la ciudad de Añatuya, éste movimiento alternativo comienza a pisar fuerte imponiendo presencia y saliendo de la escena “under” que por lo general tuvo. Debemos mencionar que Añatuya se encuentra fuertemente marcada por una identidad que denominaríamos “tradicional”, donde lo que predomina culturalmente es todo hecho ligado a lo folklórico.

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Hace días que en el entorno de amigos de Facebook ronda un afiche que invita a la competición de freestyle (un estilo de competencia de rap) llamado “Free Night: TheDarknestNight. El sitio elegido para la realización del mismo es el Anfiteatro Padre Suárez, más específicamente su emblemático escenario sobre el cual, año tras año desde su inauguración en el 2000, tiene lugar el popular Festival de la Tradición. Tarimas que vieron nacer a muchos de quienes son hoy las principales figuras del folklore. Interesante contrapunto a resaltar entre dos culturas diferentes, ya sea en sus raíces como también en sus formas de hacer.

Tarde gris fue la que acaeció, en un principio, aquel 27 de noviembre. Como era de suponer, las dudas y titubeos acerca de la realización del evento comenzaron a escucharse en el público. Benja, más conocido como “El Pulpo”, organizador de la competencia, se veía atareado entre tantas preguntas, que fueron esfumándose junto con las nubes mientras se mostraban de a poco los últimos rayos de sol de la jornada.

– De Córdoba vinimos los dos.

– ¿El Pulpo los invitó?

– No, el Pulpo nos trajo jajaja.

Rato antes del inicio del evento, esa fue la carta de presentación del Lompee y Laion.

Poco a poco, algunas luces que se consiguieron y un par de sillas decoraron rústicamente el escenario Omar Figueroa y la gente que se enteró del evento comenzó a caer para “ranchar”. El azul de los reflectores led dibujó siluetas en un ambiente que, de a poco, la oscuridad tomaba como apoderado. Algunos subieron al escenario, jugaron con el micrófono, esperaban ansiosos, con un cigarro en la mano, el inicio de esto.

A un costado del escenario, sentado en una de las escaleras de acceso, el Pulpo llamaba a inscribirse a la competición de Freestyle.

El freestyle rap o, simplemente, freestyle, forma parte del rap. Se caracteriza por ser creado en el momento, improvisando a la vez que se rapea, expresando lo que se ve o lo que se siente sin dejar de clavar las palabras sobre un ritmo y manteniendo un “flow”.

Si desglosamos la palabra “Free-style” obtenemos la traducción literal en castellano “Estilo libre”, aunque en la jerga del Hip-Hop castellano, se usa la palabra “improvisación” como traducción.

Fuera del movimiento Hip-Hop, el aspecto más conocido del freestyle rap es la competencia entre MC´s, en donde dos improvisadores compiten por ver quién rapea mejor y quién concibe las mejores rimas. Estas batallas de MC’s se han popularizado desde el lanzamiento de películas como “8 Mile”.

“¡20 la inscripción, loco!” gritaba el pulpo con un acento medio cordobés. Y ahí la Free Nigth fue tomando forma. La plata giraba y giraba. “Dale, wacho, en un rato te alcanzo los 30”.

Se acerca un competidor, exaltado:

-Juviano, Juviano anotame.

– ¿Cómo?

– JU – VI – A – NO, como suena. Acordate de ese nombre – Se dio media vuelta y se fue sin pagar.

– ¡Pará, loco, $20 son! ¿O me alcanzas después? – Se fue nomás.

Se fueron perfilando los MC’s y el público comenzó a agitar. Pensaban, sus lenguas entraban en calor cuando de a grupos improvisaban. La gente caminaba, como perdida. Los sub-grupos se armaban y desarmaban, miraban raro el escenario y seguían en espera. Algunos se detenían a ver qué era lo que pasaba.

-¿Por qué tanto ruido? – Preguntaba una señora de cabello recogido y ropa de ejercicio, desde una valla, sin animarse a entrar a ver lo que pasaba.

– ¡Eh, re piola! – se escuchaba entre los tantos grupitos que se armaban en espera.

Un bit eterno resuena y una canción sampleada de Gustavo Santaolalla le daba vida a lo que, a contratiempo, no comenzaba.

Entre el público, uno de los cordobeses improvisaba con un beatboxer local. Sombrero de pesca negro, tatuajes y una remera de la competición. Agitaba brazos y soltaba palabras. El beatboxer transpiraba y un compás rápido hacía que las rimas troten.

Lo filmaban, se asombró, sonrió. Se prendió un pucho cuando terminó de rapear.

La competencia seguía sin empezar. Se sumó más gente. De todas las competencias a las que fui en esta ciudad ninguna había reunido tanta cantidad de personas. De a poco se amontonaron y el escenario dio inició a su primer show.

La cultura Hip Hop emergió en el escenario de la tradición. Tablas icónicas si las hay,  símbolo de más de cuarenta años del festival que vio nacer a artistas actualmente consagrados del ámbito del folklore nacional.

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Los mosquitos consumían, con manotazos trataban de espantarlos. A lo lejos, curiosos, con equipo de mate bajo el brazo.

“Ruca” improvisaba mientras un beat de tracción a sangre le daba ritmo. Garganta en mano y lengua filosa. Se lo veía seguro de cada una de sus improvisaciones.

Continuaban los duelos. Varias “crews” ofrecían sus MC’s al ritual de la competencia.

El “Pulpo” toma el escenario, se adueña de él y da la bienvenida definitiva a la competencia. La Free Nigth comienza. El público aplaude, silba, comienza a entusiasmarse por lo que se viene. La mayoría de los MC’s continúa con la entrada en calor. Uno nos mira tomar nota, sonríe.

Un bit entretenido comienza bajo las luces que iluminan al artista. Aún no se puede reconocer esos bajos y samples que quedan inmersos en el escenario.

Sube uno. Lompee, con gorrito amarillo, rayado con fibrones. “¿Firmas de batallas anteriores? Son las firmas de mis amigos”

Gorra en cintura y marcando su territorio en el escenario. Con un par de sus canciones entrega su historia, llena de altibajos, al público. Lo festejan, levantan sus manos en señal de aprobación. “Eso es respeto”

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“Todo suma, bien dicho, crece, me gusta que cada vez haya más personas interesadas. Cuando hay uno improvisando, seguro hay tres o cuatro escuchando, y eso es lo que suma”

Me comenta uno de los integrantes de “Diablos Viejos Crew”:

-Realmente se nota que ha habido un crecimiento y  filtrado de público. Las primeras compes venían sólo los curiosos. Ahora vienen los que realmente les interesa y eso significa que la cultura creció en calidad también.

Comenta un ex competidor:

-Me parece excelente, no sé. No conozco demasiado de esto pero me gusta que los chicos hagan éstas cosas, los veo a los más chicos re interesados y aprendiendo, mejorando y les gusta, por cierto.

-¿Y del lugar en el que se realiza? Tan emblemático para el folklore…

-Mirá, yo no tengo drama. Un escenario es un escenario, para cualquier tipo de artista. Si en Cosquín hay rock, ¿por qué aquí no puede haber rap?

La opinión es de un papá que fue con uno de sus hijos a presenciar este espectáculo de la escena del hip hop añatuyense.

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Casi concluyendo el espectáculo en el centro de la amplia tarima o mejor dicho, quedando pocas batallas para llevarse a cabo, alguien desvía la atención de los espectadores hacia uno de los laterales. Se trata “Zkow”, artista del graffiti, quien acaba de llegar desde la ciudad capital y sin tiempo que perder monta un panel de gran tamaño, color blanco, a modo de lienzo.

-Zkow, ¿cómo estás? ¿En qué viniste?
-Hola, todo bien che. Vine en “de todo”: auto, camión, taxi –responde con mueca de sonrisa- un poco en cada uno, hasta que por fin pude llegar jajaja- le ponía algo de humor a la situación.

Enseguida saca unas latas de aerosol de su mochila y comienza el esbozo de su obra sobre el fibrofacil. Flechas que se entralazan, letras distorsionadas y un rostro que se pierde entre ellas, conforman la composición que resulta ser una variante de la modalidad “wildstyle”, reconocible por dichos rasgos. Lo presentan por micrófono y, soltando las pinturas por un momento, sorprende con un par de volteretas en el aire, haciendo que éste estalle en aplausos y arengas. Peculiar manera de presentarse, ¿no?

Zkow es de esos graffiteros que tienen aire a vieja escuela y que basta con conversar unos minutos con él, para darse cuenta de cuántas historias son las que lo atraviesan en este universo de dejar parte (o mucho) de sí en las paredes.

***

Y así como Zkow deja parte de sí en sus paredes, la utopía de comenzar a construir una identidad va quedando plasmada en cada edición de la Free-Nigth que se realiza. El sueño de un pibe (pibe aún, cuando comenzó todo esto) llamado Benja, o más conocido como Pulpo, de hacer lo que más le gusta y mostrárselo a la gente, se empieza a realizar, y consigo,  tal vez sin darse cuenta, comienzan a estamparse piezas de una cultura que es ajena a lo que todos conciben como “propio” en la ciudad de Añatuya. Piezas que con el correr del tiempo sabrán articularse a la manera de un todo, presente y con fuerza.

El Hip Hop comienza a tomar las calles añatuyenses, comienza a tomar el interior, a fuerza de rimas, arte y un buen bit que suena con todo.

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Junco
20 años. Del interior, coterráneo de Homero Manzi. Estudiante de Comunicación Social. Fuerte tendencia al arte del diseño. Dibuja. Trata de ilustrar. Le regalaron una tableta de dibujo digital que aún trata de aprender a usar. Vectoriza todo, hasta sus más grandes problemas. Le apasiona Bersuit y Red Hot Chili Peppers. ¿Su patria? Su familia y amigos.

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