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Por Gladys Loys

Sueña con desprenderse del sufijo “sub”. Consumirá Tinelli, sumará al grito “se puede” y colgad@ al hilo de un globo amarillo, inflado  de ilusiones blancas y alegres, se sentirá parte de esa “comunidad imaginada”. Mientras,  las mil pinchaduras de la tempestad o soplo feroz del gobernante, achican el globo, en el que  nunca hubo lugar para todos, y arrastra lo precarizado cada vez más lejos del ilusionado paraíso que fuera convenientemente disfrazado para ofrecérselo cercano.

Este otro, acoplará extemporánea y externamente  al grito, justo y legitimo: “libertad a milagro” desde el calculado beneficio de lo redituable al solo efecto de la que hoy, especula,  infla  su campaña electoral,

Y aquel, reclamara el derecho a no ser excluido para tener luego el derecho de excluir a otros.

Algunos, en el cono sur se sintieron impelidos a no renunciar  a la democracia, esa que es hospitalaria de razas, credos y naciones, corriendo los limites de aquella comunidad, la imaginada como de una sola nacionalidad,-pulcra y putrefacta-, la soñaron solidaria, no como chirle donación condescendiente para con los “otros”,  sino  como morada de un nosotros …..nos con-venía, ilusionábamos, y lo seguimos haciendo, el hacer parte como sirios, migrantes, y originarios…

el sur sur y desde abajo, bregando insomne para que no muera el deseo.

 

 

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