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Por Gladys Loys.

Temía que se me enturbiara otra vez el paisaje, la oclusión de la vista, cambiando presente por pasado y otra vez sentado, en mi cercanía vecinal, la impunidad renovada, con legitimada ilegalidad, beneficiado del 2×1: El genocidio suelto.
Temor, temor, lo que se entiende como sentimiento de inmovilización no, no se trata de eso, que aunque no existe palabra para decir cabalmente el sentimiento, se hizo parte de uno el espionaje, el acecho y el zarpazo. Precariedad ontológica. Así se vive y se muere, se ama y se sufre en el sur del sur del planeta. Ya nos tocó, nos “tocó” la historia. A repararse, a reconocerse dignamente entonces, en ese nombre y a limpiar la casa, a desactivar el estigma, por la ascendencia y la descendencia. A actualizar memoria, que los que nos motivó siempre fue ver y ser parte del sueño por ser y vivir socialmente iguales y con justicia.
Di testimonio de que el objetivo de la tortura no es “hacer hablar”. Afirme que el principal objetivo es “hacer callar” silenciar al testigo. Doy testimonio, el dispositivo de silenciamiento, por pervivencia, se renueva en su forma. ¡De aquí nadie sale! ¡O muertas o locas! Nadie habla porque estará muerta y si vivas hablan, no les creerán, por locas.
Ante el 2×1 todos los sobrevivientes del genocidio, ex presos políticos de la Argentina salieron a dar su Testimonio. Se movilizaron al unísono sin cita previa y con la misma reacción. Es que Somos la misma memoria. La sociedad escuchó y leyó en directo la “prueba” viva de la atrocidad que se condena, lo que no puede ser condonado. Y creyó. Ni muert@s ni loc@s . y con valor de verdad en la palabra que recuerda a los responsables del terrorismo de estado.
Falló la nueva forma de renovar el silenciamiento al testigo, ( a cualquier testigo de lo atroz, a todos, nuevos y antiguos testigos, testigos de las barbaries, de los regímenes totalitarios, de los capitalismos salvajes, depredadores, neoliberales) el de intentar alentar, con premio de impunidad, al represor. Porque como en el mayo francés, y como viene haciendo este pueblo argentino, el espacio se fue llenando de voces y de gente las plazas.
Como cada vez que ocurre y algo intenta acallarlo, una idea se agita en nosotros. ¡Despierta y agranda la idea de hombre! ¡Un sentido de dignidad que teje en nosotros, empuja e Impele! ¡Porque cree con otros! y se abre paso también ante los otros, aquellos que necios, los que aún contra sí mismos, desacreditan al testigo representándolo, sólo como lo ven: un victimizado.

Gladys Loys, en derecho propio.

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