Compartir

“Con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura…”

Raúl Alfonsín, 1983

Lo que la Democracia no es

La idea sobre qué es lo que significa democracia es una de esas bien extendidas, y como tal, sujeta a múltiples interpretaciones, matices y alcances. Hay quienes dicen que democracia es un mero método de elección de autoridades, es decir, ir a votar por el/la candidat@ que más nos guste. Es decir la reducen al acto eleccionario. Hay quienes piensan que democracia es una forma de tomar decisiones, digamos, algo así como que la mayoría es la que prevalece: “alcen las manos quienes están a favor”, digamos entonces un método de elección ante escenarios plurales. Existen incluso quienes piensan que Democracia no es más que una especie de engendro irrealizable, una gran mentira política. Intentemos aclarar un poco los tantos.

Democracia significa mucho más que lo dicho. Y, como suele pasar con estas cuestiones, anda bastante lejos de lo que nos manda el sentido común impuesto. La construcción colectiva no es de eruditos/as. Claro que a condición que nos tomemos la discusión en serio. Casualmente no sucede lo mismo con otras disciplinas, por ejemplo la economía. Aunque sea esta ultima la que más nos desvela, parece siempre reservada a genios/as con pronósticos nunca muy precisos y de los que hacemos caso sin mucha discusión. Olvidándonos además, que por preeminencia teleológica, la economía debe estar subordinada a la política.  

Asociamos Democracia al sufragio universal y pluralidad de partidos políticos pues es parte del ejercicio político institucional habitual en nuestra sociedad. Es parte de nuestra legalidad política. Aunque existieron (y existen) lugares donde no los hubo ni los unos ni los otros y fueron considerados democráticos. Algunos ejemplos. En EEUU la participación es mínima, el voto es voluntario, solo tiene dos opciones (bipartidismo) e incluso se define por un sistema de colegios electorales (nosotros tuvimos un sistema similar). En Cuba hay un solo partido, por ley, y existen representaciones escalonadas. Por último existen sociedades donde legalmente hay pluripartidismo y sufragio obligatorio e incluso elecciones de medio término obligatorias, aunque luego no sea más que una máscara formal. Todo esto es parte de la mal llamada “Democracia formal” puesto que no es más que el aspecto formal de la democracia.

http://www.artofdemocracy.org/posters/poster_hazelwood3.html
Art Hazelwood – Liberty Lost

Otra confusión importante es la de asociar República y Democracia, dos términos que, si bien en íntima relación y amalgamados históricamente, son diferentes. República es sinónimo de Cosa pública, de res publica, e implica que, en el manejo de ella, se deben seguir determinados mecanismos para asegurar un buen funcionamiento. Es un tipo de tecnología institucional. Los mecanismos que contempla son: división de poderes, periodicidad en los mandatos y publicidad de los actos de gobierno. Todos los elementos que contempla nuestra Constitución Nacional. Es decir que, una República bien puede no ser democrática, ni siquiera en su aspecto formal. Con la República no alcanza. Puede, como el aspecto formal, ser una condición importante, quizás necesaria, más no suficiente para configurar a la Democracia. Nuestros sistemas políticos argentino y santiagueño, son republicanos y representativos. Podríamos pensar entonces que es ese solo el principio.

Los seres humanos entonces, al verse muchos y en necesaria unión, construyeron un tipo de organización política para poder vivir armónicamente, esa organización hoy se llama: Estado de derecho Constitucional-convencional

Etimología

En un sentido etimológico Democracia significa: Gobierno del Pueblo, demos: pueblo, cracia: gobierno. Ahora bien, ¿esto qué significa?

En un principio, gobierno del pueblo nada dice sobre quien llevará adelante ese gobierno por el pueblo. No explica si se necesitan de los partidos políticos y en caso de que sea así, si es que se requiere pluralidad de partidos. Tampoco sobre si el sufragio es estrictamente necesario o si será obligatorio o voluntario. Tampoco dice que es el Pueblo. Si gobierna el pueblo habrá de establecer qué es y quienes están adentro de ese conjunto. Porque hubo momentos donde el pueblo que gobernaba en la Democracia se limitaba a algunos pocos. Solo a los ilustrados (quienes tienen determinado saber acreditado) o a quienes gozaba de un determinado patrimonio mínimo o solo a los varones, o solo a quienes eran ciudadanos (por oposición a esclavos) o una combinación de todas las opciones anteriores.

Incluso hoy, a pesar de nuestro pretendido desarrollo, Pueblo, como entidad política, no comprende a quienes son olvidados por la sociedad, aquell@s que ni siquiera están en los márgenes y a quienes el “Gobierno del Pueblo” simplemente no les llega. A pesar de ello quizás podríamos coincidir en que Pueblo es, valga la redundancia, todo el Pueblo: mujeres y varones formando una determinada comunidad. Así, a secas, sin distinción de ningún tipo. Entonces cueste a quien le cueste no podemos restringir a tal o cual característica a los miembros de ese grupo. Digámoslo de una vez, la meritocracia, la plutocracia o la paternocracia no son democráticas. Cuando hay personas que quedan fuera del concepto de ciudadan@, que, quedan sin el derecho a tener derechos tenemos que poder decir y saber que nuestras Democracias no lo son tanto y que al fin de cuentes siguen condicionadas por un Estado-Nación que se pensó para unos pocos, que a fuerza de lucha social y política incorporó a muchas personas aunque parece tener un tope, parece que la elasticidad está llegando a su punto máximo de tensión.

Estado de Derecho y Democracia

Hasta el momento nada hemos dicho sobre los seres que constituyen ese pueblo. El ser humano es un ser esencialmente social, y esto es un hecho, es parte de la condición humana de mundanidad (de vivir en el mundo) y de alteridad (vivir con otr@s). Por ello necesita organizarse para alcanzar esa con-vivencia. Esta organización ha ido variando a lo largo del tiempo hasta llegar, en este tiempo nuestro, al Estado de Derecho. Los seres humanos entonces, al verse muchos y en necesaria unión, construyeron un tipo de organización política para poder vivir armónicamente, esa organización hoy se llama: Estado de derecho Constitucional-convencional.

De aquí surgen dos cosas que algunas veces se olvidan, la primera es que el sujeto en su individualidad pura no existe y es imposible un hacer (de cualquier tipo) puramente individual, la segunda que el Estado es una construcción cultural. No vaya a pensarse que este tipo nuestro es el único tipo posible, podría ser otro, por ejemplo un Estado absolutista o un Estado Totalitario. ¿Qué significa entonces el adjetivo “de Derecho”? Por un lado que los seres humanos son preexistentes a la formación política que se construyó. Es decir las comunidades humanas pensaron y crearon el sistema político que las contiene. En consecuencia de ello la persona humana posee derechos que le son propios por su constitución como tal, no necesitan ser otorgados, ya le están dados. De no ser así debe exigirlos. Por el otro que el ejercicio del poder político, económico y mediático debe estar apegado a la ley, principalmente a la Constitución.

Hay entonces un juego dialéctico constante entre Estado de Derecho y Democracia, puesto que, en nuestras sociedades contemporáneas parece impensada la posibilidad de desarrollar la segunda sin el primero, aunque este debe preocuparse por realizar la segunda, pues con su sola presencia no basta. Es la Democracia lo que justifica su existencia. Esto sirve para despejar cualquier tipo de dudas: sumando constitución y pactos internacionales de derechos humanos no queda un solo derechos por reconocer. Solo resta hacerlos realidad. Parece que el camino entonces es ir hacia un Estado Democrático.

http://www.artofdemocracy.org/posters/poster_vasquez2.html
Selene Vasquez – Habeas Corpus

Democracia como contenido mínimo

Esta aquí no hemos alcanzado, y quizás es imposible eso, una definición final y absoluta, y está bien que sea así. A pesar de ello bien pueden ponerse algunas características ineludibles a consideración o bien alguna notas mínimas necesarias de la Democracia para sociedades como las nuestras. Si no podemos definir cabalmente, si podemos establecer un contenido mínimo que configure al Estado Democrático como entidad superadora de aquel estado de Derecho y como organización política que tienda a la plena realización de los contenidos mínimos de la Democracia.

¿Cuál es ese núcleo esencial? Democracia implica, como mínimo, lo siguiente:

1) Que todo el mundo debe tener condiciones materiales y morales que permitan la vigencia de sus derechos y una vida digna en sociedad. Luego de ello lo siguiente:

2) Que debe asegurarse la plena vigencia de los derechos de cada persona. De todos los derechos de cada persona.

3) Cada persona integrante de la sociedad tiene que poder convivir armónicamente y buscar su realización personal y que ello no signifique una quimera o una odisea.

4) Búsqueda incansable de felicidad colectiva.

5) El pueblo ostenta el poder (de todo tipo).

6) Gobierno elegido por todo el pueblo.

7) Que para poder elegir a quien debe representar, bregar y des-velarse por los sueños, inquietudes e intereses, se debe votar.

8) Que toda personas en tanto igual puede votar y su voto no vale más que uno.

9) Que debe haber un irrestricto y constante respeto y reconocimiento de las minorías.

10) Todo espacio, institución, órgano o agencia debe estar ocupado en partes iguales por varones y mujeres, sobre todo en puestos jerárquicos.

11) Todo espacio, institución, órgano, agencia debe tener autoridades idóneas, elegidas en elecciones constantes y buscando plena participación

Los once puntos enumerados son, creo, los que configurarían una noción mínima y aceptable de Democracia. Luego, en la lucha y en el devenir de la sociedad y de los actores políticos podrán desarrollarse o alcanzarse. De los enunciados expuestos surgen como imprescindibles dos prácticas políticas: 1) Un irrestricto y constante empeño de búsqueda de igualdad y justicia. 2) Participación activa de la ciudadanía en los quehaceres del Estado. Para lo primero debe limitarse los privilegios de clase, de familia, de ejercicio de poder, y de dinero. Para lo segundo deben generarse espacios de discusión e intercambio público. En consecuencia de ello en cualquier sociedad donde persistan monopolios mediáticos, económicos y políticos no puede hablarse, honestamente, de Democracia.

El Estado Democrático es aquel que busca la plena realización de la Democracia no ya solo como un mecanismo para ejercer el gobierno o tomar decisiones sino uno que hace de la democracia una forma de vida.

Conflictos Democráticos

Tomando como parámetro aquellos 11 puntos podemos pensarnos. Vivimos en una marcada degradación política. La Democracia muchas veces es pisoteada y prostituida. Nos queda seguir alzando la voz para que no muera, hipotecando nuestra alegría y felicidad diaria, elegimos ver lo que no se muestra en el disfraz de los magnates del sentido común y la opinión pública. Hay un conflicto generacional, pues se reeditan referentes políticos de manera parece indefinida y la permeabilidad y posibilidad legal de ser elegido pasa a ser una quimera. Es tiempo de que una nueva generación irrumpa en la política no ya desde las sombras o la venia de alguno de estos dinosaurios (los posibilitadores). De lo contrario reeditamos nuestros peores tiempos, no con las mismas formas, ni con las mismas interacciones (la historia nunca se repite) aunque si en procesos que pueden degenerar en los vicios propios que la concentración económica y política conlleva. Es imperioso recuperar la criticidad de nuestro tiempo.

Sentido crítico que nos permita ver que la alternativa conservadora, neoliberal, meritocratica y antipopular del gobierno oficialista nacional no es ni podrá ser una opción. Bajo la excusa un pretendido republicanismo (pro: propuesta republicana) se han llevado adelante evidentes políticas anti populares: regresión en procesos de memoria verdad y justicia, incontrolable endeudamiento externo, acuerdos con potencias militares genocidas, desmantelamiento de ley de medios mediante decreto, decisiones políticas de trascendencia tomadas por decreto, persecución mediática, apoyo y reconocimiento a Gobiernos ilegítimos como el de Temer en Brazil, concentración de riqueza con regresión en los índices ya muy desiguales de desigualdad, solo por mencionar algunos pocos. Al fin de cuentas el republicanismo parece que tiene límites, el de sus intereses.

Se ha vuelto imprescindible desterrar la idea de que los procesos políticos deben ser conducidos por erudit@s. Unic@s capaces de sobrellevar un supuesto Estado hobbesiano santiagueño en el cual, toda persona siempre está a la espera de la venia o la buena nueva de quien se erige en titán político. Nuestro Santiago es el de los benefactores, la nuestra es una benefactocracia. Esto es de un innegable e indiscutible conservadurismo político. “Cuando todos los caminos llevan a Roma”, no debe olvidarse la otra parte de la historia, “Roma cayó por su propio peso”. Y así parece ser entonces que está todo dicho antes de haberse expresado lo que tenga que decirse. Y no se trata de caer en falsos iluminismos elitistas ni en pretensiones ilustradas vacuas, porque la vanguardia ilustrada sin consciencia de su tiempo histórico anda perdida en un laberinto de puertas que no se abren, en cavernas sin eco. Aunque tampoco se trata de la dictadura de las mayorías, pues aquí esas mayorías avalaron el avasallamiento de la Constitución provincial sin titubeos, participando, repito, partidos políticos de izquierda, movimientos estudiantiles progresistas y el poder judicial.

Doug Minkler – NEXT

Estado Democrático

El Estado Democrático es aquel que busca la plena realización de la Democracia no ya solo como un mecanismo para ejercer el gobierno o tomar decisiones sino uno que hace de la democracia una forma de vida. Una cultura democrática. Cultura democrática que tiene que poner como eje central la definición aristotélica de Democracia como gobierno del pueblo, es decir un gobierno de las mayorías populares pensado para esas clases populares, a fin que la realización colectiva sea posible y con ello las posibilidades de desarrollo personal no sean un imposible. Es decir que tiene como fin de la sociedad política al Bien Común. Donde haya una constante participación política y donde los canales de esa participación estén asegurados. Las herramientas para ello están ya en el Estado, los tratados de derechos humanos, sancionados para resguardo del terror, han puesto en manos de las poblaciones nuestras elementos de transformación que esperan ser utilizados. El derecho humano al desarrollo y la no regresividad exigen profundizar reconocimientos culturales, sociales, políticos y económicos. Todo ello para descolonizar primero y alcanzar el bien común después.

Va siendo tiempo que podamos realizar lo que pensó el gran demócrata de nuestra historia reciente. Está en nosotros hacerlo.

Comentarios

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here