Compartir

Por Ariana Irastorza.

La ciudad se prepara para sentir el latido del bombo y las boleadoras que retumban como chasqui boom en navidad. Los changuitos que se sientan en los escalones de las veredas. La abuela que observa desde el balcón. Los bailarines ocultos entre las personas que caminan, que se detienen a mirar y que cuando la guitarra se hace escuchar, se largan a bailar con cuanta pareja encuentren y se va la segunda no más. Este es el retrato de un día en la peatonal, el reflejo del arte y la cultura popular tangible y accesible para todos en el espacio público de la provincia de Santiago del Estero, el cual es habitado y hecho propio por los Artistas Callejeros. 

De pronto, la ciudad se convierte en un espacio de juego históricamente constituido, con sus instituciones específicas y sus leyes y normas de funcionamientos propios. Como en todo juego, este espacio está conformado por diferentes agentes o participantes. Tenemos a los Artistas Callejeros y sus performances, a los Inspectores y sus ordenanzas, a los comerciantes y  sus quejas, por último están aquellos transeúntes que circulan y se aglutinan a la vuelta para compartir un espacio común. Como diría un señor llamado Bourdieu, estos agentes conocen las reglas y están dispuestos a jugar en la lucha por el capital, o por decirlo de otra forma, en la obtención  del espacio público peatonal.  Entonces, ocurre que en el medio del preparativo del espectáculo y muchas otras veces ya habiendo iniciado, los artistas se encuentran con el Inspector del Área, quien los invita a retirarse. Esto se debe mayormente a las quejas de los comerciantes, principalmente por ruidos molestos y a su vez también al carecer de los permisos necesarios para llevar a cabo sus actos.

El mayor problema se da, cuando no se encuentra una solución frente a esta situación que responda a sus necesidades, las cuales no solo tienen que ver con una fuente laboral, sino que también se trata de la creación y expresión de modos alternativos de difusión de nuestra cultura. Frente a esto, un grupo organizado de Artistas  Callejeros se ha movilizado en la búsqueda de una regulación que permita el trabajo artístico a modo de gorra, legitimado por políticas públicas culturales. Este mensaje, a su vez encuentra voz en el apoyo de una joven “Productora Cultural Nómade” quien, como un dato no menor,  ha llevado a cabo la realización y difusión de un micro audiovisual vía Facebook el pasado tres de julio, donde se puede apreciar  la calidad y el compromiso del  trabajo tanto de los Artistas como de la propia Productora.

En una charla con Subida de Línea, el bailarín y percusionista Koko Lastra, integrante de “Sombras de la Tribu”, agrupación que forma parte de los grupos que encabezan esta lucha, da cuenta de lo acontecido en la provincia.

¿Desde cuándo se ha empezado a gestar la lucha por la recuperación del espacio peatonal?

Hemos  empezado a defenderlo cuando sentíamos que eran un poco hostiles las cosas para con nosotros. Este último tiempo como bien se sabe, hemos tenido diferentes problemas porque nos exigían diferentes permisos, permisos que nadie sabía decirnos a donde teníamos que pedirlos  ni en cultura, ni en turismo, ni tampoco la gente que controla las peatonales, que son los inspectores.  Ellos nos decían, hasta ayer mismo, que son órdenes que vienen desde arriba, pero todavía no sabemos desde arriba donde, no hay una cara  visible.  El discurso es que los sepamos entender a ellos, que ellos  lo único que hacen es poner la cara por aquellos que no la ponen, pero es contradictorio a la vez porque, nos piden que ese permiso nos lo den las mismas personas que no dan la cara, así que nosotros como podemos tener acceso?  En ese momento ha comenzado a darse la necesidad de defender nuestro laburo y nuestro espacio de expresión. Es importante destacar, que no hacemos esto solo porque necesitamos laburar o porque necesitamos llevar el pan a la casa, sí bien es un fundamento importante, también es necesario decir que conjuntamente con eso lo hacemos por expresarnos culturalmente, lo que nosotros sentimos.

¿Cuándo dices hostilidades a que tipo te refieres?

Fundamentalmente, al hecho de no dejarnos expresar lo que nosotros estábamos haciendo, de no dejar desarrollar nuestro espectáculo. Nosotros hacemos un espectáculo de veinte, veinticinco minutos en la peatonal  y bueno, resulta que en una o dos oportunidades han llegado, como bien te decía, los inspectores a plantearnos que por órdenes de arriba no podíamos desarrollar nuestro espectáculo que vayamos y hablemos en cultura o en turismo o bien veamos nosotros  la formar de arbitrar y conseguir un permiso del intendente. Muchas puertas  hemos andado tocando y  la respuesta es que no hay en si un permiso por escrito que puedan darnos,  como tampoco hay una ordenanza que nos prohíba a nosotros expresarnos en la peatonal.

¿Cuáles eran las razones con que les pedían retirarse?

Con el pasar del tiempo, nosotros nos enteramos de que había un consorcio de comerciantes, que dentro de ese consorcio de comerciantes había habido quejas y que por eso nosotros teníamos que dejar de hacer lo que hacíamos. Tampoco había una voluntad de mediar y decir -bueno chicos miren, están molestando, están afectando el trabajo, vamos a tratar de o restringir un poco las horas, el tiempo de su trabajo o elijamos diferentes días- no, directamente nos han dicho que nos teníamos que ir, que teníamos que dejar de hacer lo que hacíamos.  Así que, básicamente es eso, el consorcio de comerciantes que disponía de eso y que de alguna forma son como los dueños de la peatonal, porque lo que nos explicaban era que desde el municipio también no tienen injerencia en lo que es el espacio de la peatonal, que no depende de ellos, al menos eso es lo que nos han dicho. Incluso desde ahí (Consorcio de comerciantes) nos decían que si nosotros veníamos a la plaza iba a estar todo bien y no, al final tampoco era tan así, porque la última que vez que hemos venido, hemos tocado, hemos hecho lo que teníamos, antes nos habían advertido de que si tenían que hacer uso de la fuerza pública para sacarnos lo iban a hacer, pero pese a eso nosotros hemos decidido quedarnos y tocar y no ha pasado nada gracias a Dios.

Frente a sus reclamos ¿Con que se han encontrado?

Desde el Municipio iban a tratar de ver si podían reunirse con los comerciantes y tratar de mediar, lo que escapa de mis conocimientos si algún día se ha dado o no. A nosotros simplemente nos ha llegado la información de que bueno, que sí, ya teníamos el permiso y que incluso ha sido un permiso de boca, no es que nosotros  tenemos un permiso en la actualidad firmado y de hecho únicamente, por dos meses  es lo que hemos logrado hasta ahora,  habría que ver cómo va a seguir esto después.

¿En que consiste el permiso?

El permiso consiste en un periodo de dos meses que comprende julio y agosto. Estamos a mediados de julio, ayer (13/07/17) ha sido la primera vez que nosotros hemos venido, porque recién nos han otorgado ese permiso el viernes de  la semana pasada. Nos han dado tres días  en la semana de dos horas, siempre y cuando haya un artista por peatonal.

¿Y vos que opinas de ese permiso?

Y me deja muchas incertidumbres, no es algo que me haya dejado tranquilo si no por el contrario, hay muchas cuestiones que no las comprendo aun. Por ejemplo ¿por qué un permiso únicamente por dos meses? Siendo que nosotros necesitamos un permiso que sea para siempre y no únicamente para nosotros. Hay mucha gente viene a Santiago de visita, muchos viajeros que vienen a tocar, que hacen laburo en la peatonal ¿qué pasa con esa gente? Si no tiene un permiso, porque si bien a nosotros nos han dado un permiso de palabra ¿la gente que no tiene ni si quiera uno de palabra? ¿Cómo hacen? ¿Por qué no algo por escrito?  No se, no entiendo eso,  de hecho ayer nosotros hemos venido y nuevamente han venido  los inspectores a preguntarnos  si teníamos un permiso -si, si tenemos el permiso- pero y -no, nosotros no sabemos, a nosotros  no nos han dicho nada- nos explicaban ellos, así que hemos tenido que  llamar a la persona con la que nosotros hemos tenido la reunión. Ellos se han comunicado con los inspectores  y a partir de ahí nos han dejado desarrollar nuestro trabajo, pero lo que nos habían dicho de que ya todos los inspectores sabían, que ya se los había puesto en conocimiento, que nosotros podíamos ir y todo, evidentemente no era tan así.

También es entendible de parte de los inspectores, no es que lo hacen de malos  porque después ellos de  hecho, han hablado con Manzanares, que es con Lelio con quien hemos tenido la reunión y bueno, no ha habido problema, nos han dejado estar. Hay una realidad, no es maldad de parte de los inspectores, al contrario, reciben órdenes.

Comentarios

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here