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Por Paula Rivero

Les quiero contar un pequeño cuento de terror. Entro a facebook y leo en una misma jerarquía de novedades lo siguiente:

Llévate todo 2×1 solo hoy en Farmacity, Aparición con vida de Santiago Maldonado, Feliz cumpleaños Gustavo Cerati, Un meme sobre los psicoanalistas, El 17 de agosto llega #LaCordillera, por Ricardo Darín y Dolores Fonzi.

Mi sección de “noticias”, todo en una misma aparente igualdad. Okey, sigamos. Pareciera que vivimos la era de la síntesis. Todo tiene que ser resumido a una frase con remate, un meme y eso después Facebook te la empata a muchas otras “ideas”. Claro que a través de una posición estética se puede habilitar una discusión, pero no veo que eso pase. Veo que no estamos perforando la fachada para acceder a un debate. Todo se queda en la superficie. Los memes son genialidades que pueden servir para poner en agenda alguna cuestión, pero después de eso, hay un fundido a negro.

Las noticias publicadas sobre la desaparición de Santiago Maldonado entienden esa lógica. Y entienden que titular mata cuerpo. Pensando en la estructura clásica de una nota en un diario. Y cuando hago zapping entre los diarios, empieza el climax de la historia de terror.

Y entonces pienso en esto: avivar el sentido de la alteridad indígena, no como algo exótico o amenazante porque el código cultural se estructura de una manera diferente a la nuestra. Si no también porque esa diferencia ha sido siempre invisibilizada y violentada desde que el estado es estado. Pensemos en la campaña del desierto. Ahora leemos noticias en donde la comunidad mapuche aparece como violenta y amenazante. Si en siglos de luchas, se ha seguido excluyendo a estas comunidades de las posibilidades a los accesos y a la permanencia dentro de un territorio, que en un primer momento se les había adjudicado luego de desplazarlos de todo el país, imagínate la impotencia. No justifico la violencia, pero tampoco quiero repetir los discursos del poder. Nos han dicho que somos blanquitos y provenimos de los europeos. Después nos han contado de convenios internacionales para aplicar políticas de protección a los pueblos originarios. Pero no nos han dicho cómo esos derechos han sido violados. Ahora, nos dicen que la desaparición de Santiago Maldonado en una protesta de una de esas comunidades no tiene nada que ver con el estado, cuando hay testigos presenciales que dicen lo contrario. No hay que sospechar mucho para llegar a la conclusión de que estamos viviendo una peli de terror, donde la desaparición forzada de líderes o miembros de comunidades indígenas parece una práctica desconocida y nueva, pero si dedicamos 2 minutos de búsqueda en google, vamos a comprobar que no. Pero no nos cuentan eso y lo que se reproduce en las herramientas donde podríamos habilitar un debate: las redes sociales son la estética comiéndose a la ética. Si todo tiene el mismo grado de importancia en tu inicio de Facebook, hay una despolitización implícita.  También nos han dicho que hay libertad de expresión, pero hay un aparato mediático embistiendo y criminalizando las protestas de todo aquello que queda afuera cuando decimos “nosotros los argentinos”. Un nosotros construido desde su inicio por grupos de poder, con intenciones económicas y políticas muy claras. Entonces no lo sé Rick, todo lo que nos dicen parece falso.

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