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El paso del huracán Irma afectó buena parte del Caribe. Las emotivas coberturas de TN en Miami, que arrancaron lágrimas a los jóvenes en las redes sociales y a las abuelas en las horas de la cena, dejaron la puerta abierta al análisis. Soria y Obes vio luz y entró. Los ojos atemorizantes de Irma y el cuidado de los guardianes de los viajeros argentinos son el tema de este artículo.

Por Soria y Obes

En un gesto de empatía con el turismo vip a Miami, TN plantó un móvil en la más hispana de las ciudades norteamericanas; allí nos cuentan que el huracán es un ser vivo con un cursus terrorum escalofriante: salvo el Caribe mexicano -por ahora- los archipiélagos de las Antillas y demás islas de propiedad europea (francesa, inglesa, holandesa), todas, incluyendo Haití, que desearía alguna vez subir su rango subsahariano, ya fueron castigados por el huracán Irma. Miami no.

Por eso está allí TN, cumpliendo un servicio patriótico de llevar calma y previsibilidad a los afligidos viajeros argentinos. Por algún detalle que se nos escapa y que los sets informativos no harán explícito, los meteorólogos postragedia aseguran, ahora sí, el derrotero del huracán en las próximas cuarenta y ocho horas: los derrames cromáticos (cálidos), centrifugados en torno a un mapa desfigurado en la pantalla gigante, marcan la movilidad animal por encima de contornos difusos que serían los países a sobrevolar. Luego alternan mapas estáticos, aburridísimos porque recrean geografía en blanco y negro, y fotos robadas de las redes sociales -la usina universal que como hormigas construimos sin darnos cuenta. El notero de la señal aparece al aire libre, sujetando un paraguas, tomándose de un cordel, flameando con su chaqueta antiviento al compás del ventorral que sacude hasta los micrófonos. La idea de hacerlo, conjeturo, es mostrar que en Miami sopla fuerte el viento y no hacen días para la playa; de paso debilita la sospecha de que sus tareas si bien no conllevan riesgos, tampoco reditúan placer. Para galvanizar el ok de los que están allí y de sus familiares que esperan noticias por debajo del trópico de Capricornio, tienen la mejor idea de filmar el tráfico de gente en un supermercado. Listo.

Si hay un rito que no puede fallar en la meca del consumo es ése. Miami open. Miami capital capitalista sudaca. Y para tranquilizar a las almas más suspicaces y ahuyentar los malos augurios, los anatomistas del huracán han ido más lejos; si la devastación natural otra vez tenía nombre de mujer, ahora le dibujan un ojo, el ojo del huracán Irma, una mirada lacerante que destruye todo, un infierno. Tranquilos dicen, el ojo del huracán se asentará en Tampa. Miami free again.

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