Compartir

Por Ariana Irastorza.

A pocos días de las elecciones legislativas generales, fuimos miles lxs que auto convocadxs llegamos desde todos los puntos del país a Chaco, Resistencia, sede del 32° Encuentro Nacional de Mujeres. Luego de casi 20 años, esta provincia vuelve a ser casa de un evento único en el mundo, por su historia y su continuidad. Pero cabe preguntarse ¿Qué es el ENM? y ¿cuál es el imaginario social instalado en la opinión pública? Para empezar, habría que contar un poco su historia.

***

En 1985 un grupo de mujeres argentinas participó en la Clausura de la Década de la Mujer en Kenia, África. Cuando regresaron, pensaron en la necesidad de autoconvocarse para tratar las problemáticas específicas de las mujeres en nuestro país, donde al igual que en el resto del mundo sufrimos una marcada discriminación en el rol que tenemos en la sociedad.

Así, en 1986 empezaron los encuentros democráticos, pluralistas, autofinanciados, federales y horizontales en nuestro país. En este 2017, el ENM ya tiene encima 32 años de realización y el en número de asistentxs cada vez aumenta más. En el primero éramos cerca de 1000 mujeres, hoy ya somos casi 70 mil las que participamos.

Hay que destacar que el ENM se ve atravesado por dos días de intenso debate, en cuanta calle encuentres, en los centros de la plaza principal (Plaza 25 de Mayo) y en los 71 talleres con temáticas diversas como “Mujeres, trata y explotación”, “Mujeres, acceso a la justicia y estrategias de acompañamiento y contención”, “Mujeres y violencia Obstétrica”, “Feminización de la pobreza”, “Mujeres, ciencia y tecnología”, “Mujeres, cárceles y sistema penitenciario”, “Mujeres campesinas y rurales”, “Mujeres de los pueblos originarios”, “Mujeres y medios de comunicación”, “Activismo gordo”, “Mujeres y cultura de la violación”, “Violencia, abuso y acoso sexual”, “Mujeres, anticoncepción y aborto”, “Mujeres y discapacidad”, entre otros.

De esta forma, el sábado 14 de octubre se dio la apertura del 32° Encuentro Nacional de Mujeres, en el Estadio Sarmiento. Mujeres grandes, adolescentes, mujeres niñas, las madres y sus hijxs, personas de transgénero, transexuales y travestis, lesbianas y todos los amores de diversidades sexuales y de género, haciendo eco y orgullo de su identidad. Todxs reunidxs en un mismo grito, bajando de los colectivos, algunas con los pelos pintados y las bocas coloradas, apropiándose de la ciudad al son de sus canciones, verdaderos gritos de lucha.

Por la siesta se dio inicio a los talleres, para luego por la tarde dar paso a las actividades culturales, entre las cuales convivieron propuestas audiovisuales como cortos y largometrajes, propuestas teatrales, bandas de distintos géneros, lecturas y presentaciones de libros.

En el segundo día, siguieron los talleres por la mañana, con sus respectivas conclusiones por la siesta, planteando estrategias de cambio, herramientas que cadx unx llevará a su casa para modificar su propio contexto desde lo micro a lo macro, así como desde lo macro a lo micro en materia de leyes. A través de este último, se originan campañas por los derechos de las mujeres, que ayudan a impulsar mejoras como la Ley de Cupo Femenino, la Ley de Violencia de Género, programas de salud reproductiva, la incorporación en la Constitución Nacional de la Convención por la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la mujer y el derecho al aborto.

Por la tarde, se dio el cierre tan esperado en una fiesta por los derechos, tan de carnaval con espíritu pasivo, en donde lxs miles nos encontramos marchando 30 cuadras en un recorrido recto de aproximadamente 2,5 km, bailando, abrazadxs y gritando que “hoy estamos juntas y organizadas ante un Estado que está ausente, dijimos ni una menos, vivas nos queremos y basta de acoso callejero”. Siempre protegidxs por un valladado humano de mujeres, que sostenidas de las manos, avanzan protegiendo que nadie salga ni entre a la columna para evitar cualquier problema.

Así, la marcha concluye pacíficamente dispersándonos, algunas volviendo a la plaza principal, al Parque de la Democracia (lugar donde se realizó la peña oficial), otras a los colegios que nos han acogido desde la organización del Chaco. Por último, en el tercer día se elige la próxima sede del ENM, que en este caso será Chubut.

Por otra parte, hay un porcentaje de mujeres anarquistas que se divide de la columna hacia la Catedral, pero que hay que destacar: es un porcentaje ínfimo ante las miles que siguen en un discurso pacifico de lucha y protesta por sus derechos.

***

Volviendo al segundo punto, quisiera detenerme brevemente en un punto específico, los medios de comunicación.  Lo cierto es que, como sabemos, las realidades son construcciones en base a modelos de normalización, donde los medios de comunicación son fuertes constructores identitarios de la cultura. Cuestiones como el miedo, el sentimiento de ser nacional, que son individualmente experimentados, socialmente conformados y culturalmente compartidos, son construidos por los medios como un instrumento de control político, que a su vez también son utilizados como mecanismos de control por la sociedad. Entonces se podría decir que los mismos no solo se limitan a reflejar la opinión publica sino que son generadores de ella, haciendo o no foco en temáticas que hacen a la agenda mediática, respondiendo a distintos intereses que van moldeando formas de ver nuestro contexto.

En este sentido, cuando se habla del ENM hay toda una demonización mediática de lo que son tres días de una lucha común que nos hermana. No se habla de lxs miles que se ven interpeladxs en los 71 talleres que propone el encuentro, no se cuenta que el encuentro somos todas, madres, hijas, hermanas, sobrinas y que todas nos sentimos más empoderadas y menos violentadas encontrándonos con nuestras pares y entendiendo que no estamos solas, que hay mecanismos que nos permiten cambiar lo que nos acontece. Pero si se muestra “lo que vende”, lo que vende muchas veces no coincide con el relato común de las vivencias, con hechos concretos que por decisión son invisibilizados y sacados de foco de la agenda mediática. A su vez los medios de comunicación hegemónicos reproducen y alimentan la cosificación, la imagen negativa de la lucha, amplificando la violencia simbólica.

***

A modo de conclusión, hay que decir que este 2017 fue escenario de intensos actos de resistencia. Apenas finalizado el ENM de Rosario (2016) con un récord histórico de mujeres que dijeron presente, se protagonizó el paro de mujeres del 19 de octubre, en respuesta al brutal feminicidio de Lucia Pérez. El 8 de marzo y en el 3 de junio volvimos a las calles en el primer paro internacional de mujeres. Salimos otra vez por Micaela Garcia, Aracelli Fulles y Anahí Benítez. Fuimos todas trabajadoras de pepsico y gritamos por lxs travestis asesinadxs, por Victoria Aguirre y por la médica de El Maitén procesada por garantizar aborto no punible, por Milagro Sala y por las criminalizadas y perseguidas como Cristina Santillas de Azul, condenada injustamente a prisión. Liberamos a Belén y a Higui. Hicimos tetazos en todo el país y nos besamos orgullosamente entre mujeres ante la violencia policial. Este grito nos pertenece a todxs, porque no es solo una marcha, es más que eso, es porque quiero que tu hija, tu madre, tu hermana, la mía, las que vienen, vivan, y justicia por las que no están, porque ya dijimos ni una menos, vivas nos queremxs, y si nos a tocan a unx nos tocan todxs.

Comentarios