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Por Soria y Obes

Para los que se quejan que Santiago Capital no figura en la oferta turística de Termas, constato hoy que se agendó la ciudad para los jueves, junto a Catamarca y bajo un speach prometedor: ¡Imperdible! Me queda por averiguar qué forma parte del circuito moderno, aunque presumo que es toda la obra pública k que se levantó en la provincia, concentrándose en la Capital en edificios públicos, paseos y grandes centros de conferencias y exposiciones.

Recuerdo bajar por las escaleras mecánicas de la terminal y esquivar a un grupo de visitantes formados alrededor del auto de madera exhibido en el hall. Allí estaban todos atentos a la voz de una guía que con voz aporteñada les daba detalles de aquel mecano barnizado, mientras los más osados probaban selfie sin hacer caso a esas historias. También me viene a la memoria el trayecto en Moscú del aeropuerto al hotel, próximo a la Plaza Roja, una distancia apreciable para que el taxista caucásico intentara mostrarnos la ciudad con una seña y una frase cada vez que emergían las moles de cemento: -”Stalin Building”.

El pasado y el presente, en un caso y otro, son presentados por personajes subalternos que animan significados sociales, culturales-burocráticos: propaganda, que irá tomando las formas de un catálogo de una ciudad a cielo abierto, en continuos y sistemáticos rescates.

No deja de llamarme la atención que un no-lugar como nuestra terminal, albergue un símil de protoauto que anduvo por estas calles con un cartel de taxi y una pátina tan prístina que solo puede conservarse recorriendo un campo de golf o durmiendo el sueño eterno de los museos.

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