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Por Agustín del Monte
 
Hoy, 25 de octubre, se conmemora un nuevo aniversario de la partida de Ricardo Manuel Gómez Oroná, luego bautizado Jacinto Piedra por el mismísimo Horacio Guaraní.
 
Se había iniciado en el folklore desde muy pequeño, debutando en una peña realizada en el Club Belgrano de Santiago del Estero.
La situación económica a principio de los ’70 obligó a su familia a emigrar hacia Buenos Aires, en búsqueda de un futuro mejor. Allí, dejaría descansar el folklore para curtirse en el rock. Pero su formación no solo fue musical, sino también ideológica, en una década que mostraría los reveses más oscuros de la historia del país. Frente a esto, Ricardo (aún Ricardo) asumiría una postura firme, desde su música y su imagen: pelo largo, barba y atuendo de llamativos colores.
 
Iniciaba la década del ’80 y Ricardo emprende un viaje por Bolivia y Perú. Aquella experiencia marcaría un rumbo definitivo en su obra y su vida, que él mismo lo inmortaliza en una frase: “Quien no camina descalzo por las piedras de Latinoamérica, jamás va a saber lo que es esta nación latinoamericana”.
 
Jacinto regresa a Santiago en el año 1983 y es invitado por Cuti Carabajal para cantar en el Festival de la Chacarera. Aquel público no comprendía su poesía (mucho menos su forma de vestir), provocando un rechazo evidente durante su actuación.
 
Desde entonces, Jacinto Piedra es sinónimo de rebeldía, de innovación, de quiebre. Impondría su música, desarticulando las estructuras tradicionalistas de la época, proponiendo una apertura a un universo estético sin precedentes.
 
En conjunto en Bebe Ponti, graba su primer disco: El incendio del poniente. Luego pasa a integrar MPA (Músicos Populares Argentinos), proyecto que también integraba por el Chango Farías Gómez, Verónica Condomí, Mono Izarrualde y Peteco Carabajal. Con ellos grabó “Nadie más que nadie” y “Antes que cante el gallo”. Luego de la disolución de MPA, Jacinto junto a Peteco y Juan Saavedra ,formarían Santiagueños. Esta nueva formación tuvo un gran éxito con el disco “Trasmisión Huaucke”, que los llevó de gira por Europa.
 
Con la llegada de los años 90, Jacinto se gana la popularidad en Santiago al sumarse a un movimiento político que se iniciaba entonces. Una época marcada por las políticas neoliberales, donde se declaró a la provincia como “inviable” cayendo todo el peso del ajuste económico. Allí estaba Jacinto Piedra, llevando su mensaje, siendo parte del cambio.
 
Contratado para la campaña del radicalismo, dió una serie de presentaciones en vivo. Así, al finalizar uno de los actos, Jacinto se dirigía hacia la ciudad de Fernández. A la altura del Vivero San Carlos, pierde el control del vehículo, provocando el trágico accidente donde perdió la vida. Hoy en dicho lugar puede encontrarse un monolito con su imagen.
Su muerte tiene matices muy confusos y dudosos, sobre los que por algún motivo no se decide profundizar.
 
Miles de personas acompañaron el funeral de Ricardo Gómez Oroná, llorando y cantando; las mismas personas que lo rechazaron en aquella primera presentación.
 
Así nace el mito del cantautor santiagueño que cambió la historia del folklore.
 
Para más información sobre su obra:
-Jacinto Piedra x Bebe Ponti. Editorial Corazón el llamas, 2011.
-Jacinto Piedra: que lo recuerden brillando. Editorial Píxel. 2013.
-Serie documental “Santiagueños”. Episodio: Jacinto Piedra (https://youtu.be/yRL6TKC3sbA)
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