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“Cuando un niño puede relacionar lo que aprende con sus propias experiencias su interés vital se despierta,   su memoria se activa y lo aprendido se vuelve suyo.”

Rudolf Steiner 

A medida que los niños van creciendo, los papás se enfrentan a un mundo de miedos y complejidades en materia de educación en el que muchas veces no se tienen muchas opciones para elegir.

En Santiago del estero, desde el año 2016, un grupo de padres viene gestando un proyecto que propone una pedagogía alternativa al sistema educativo convencional. Se piensa en los niños como sujetos individuales, que necesitan ir desarrollando progresivamente sus capacidades, no solo con la adquisición de conceptos teóricos, sino fundamentalmente con la estimulación de la creatividad, la automotivación y la pasión por el conocimiento, así como el equilibrio emocional y las aptitudes colaborativas sobre una firme base en los valores humanos.

Se trata de la pedagogía Waldorf, una metodología alternativa que considera al niño en su totalidad, cuerpo, alma y emoción. Se fomenta “el libre pensamiento y la responsabilidad social, apoyando el desarrollo de las cualidades únicas de cada niño en el momento apropiado de su desarrollo y preservando su admiración y amor hacia sí mismo y el mundo que lo rodea.”

Subida de Línea ha entrevistado a Fátima Infante, una de las mamás que integran al proyecto y te cuenta un poco de lo que se trata.

 

¿Cuándo surge el proyecto en la Provincia?

El proyecto surge más o menos hace un año y medio, dos en realidad, con una reunión de un grupo de padres en la que yo no estaba, en ese momento eran tres familias. De las familias del inicio, la que ahora ha quedado con nosotros es la familia de Amparo Asís y de Charlie, un español. Ellos, han venido con el proyecto de armar algo alternativo, también un poco porque estaban viviendo en España con las intenciones de venir a vivir en Santiago y allá es muy común la educación alternativa, por lo que conocían escuelas como Waldorf. También, un poco se planea el proyecto en sus inicios buscando una alternativa a nuestro sistema educativo que, en algunos puntos nos parecía a nosotros que iba en contra del niño actual o en contra incluso de algunas ideas que manejamos nosotros como papás, como familia, digo pensar la educación tradicional en un curso  donde hay treinta chicos cada uno con su individualidad, pero el sistema educativo ofrece una sola manera que es homogeneizar las ideas, el ser y demás. También es olvidarse de una parte que nosotros creemos en conjunto con la Pedagogía Waldorf y con la filosofía, que es que un ser no es solamente la mente y el cuerpo, o solamente la mente, sino que es mente, cuerpo, emoción. Hay una parte emocional que también hay que trabajar y que nos parecía que el sistema educativo formal, actual lo deja muy de lado.

 

¿Cómo sería eso?

Por ponerte de ejemplo, en las escuelas todos los días se ven distintas problemáticas que no es solamente la falta de un plato de comida, empezando por ahí, ¿Qué significa la falta de un plato de comida en la casa? ¿Qué significa la parte de la falta de una figura paterna? ¿De una figura materna? ¿Del cariño? “nunca me dio un abrazo”, pasa por un montón de cuestiones que nos hace replantear a nosotros sobre las formas actuales de educar y pensando en que los niños cuando reciben ese modelo, lo replican, entonces bueno empezamos por ahí, buscando una alternativa a este sistema educativo formal.

Esto empieza a principio del 2016 , con reuniones muy esporádicas por que la familia que yo te cuento de España, viaja de nuevo a España y las reuniones se daban por video llamadas. Ellos vienen a vivir en Santiago y en Marzo, Abril del 2017 se concreta el proyecto en talleres pedagógicos pre escolares con orientación en la pedagogía Waldorf. Esa es la propuesta que nace de este proyecto.

 

¿Cuáles son las finalidades del proyecto?

El Proyecto tiene como finalidad, crecer en todos los niveles educativos, llegar a ser una escuela que abarque no solamente  el Jardín, la infancia, si no también lo que es primaria y secundaria. Nos parecía que pensar en tener solamente el jardín y después seguir en el sistema formal era muy difícil, iba a haber contradicciones y demás. También en el medio hay un montón de cuestiones administrativas, económicas, que  van como poniéndole un techo al proyecto, como no queríamos eso se empieza a hacer reuniones, ya siendo más familias, como asambleas de padres y llegamos al acuerdo de constituirnos como asociación civil. Nos parecía que era una manera de empezar a concretar cosas que eran más prácticas, como por ejemplo conseguir un subsidio,  o un terreno, ir formalizando las instancias, entonces empezamos  a hacer todo el tramiterio. Nosotros no tenemos apoyo económico de ningún tipo, entonces también empezar a generar entre todos un fondo común para ir desarrollando esa parte, por lo que el trabajo se nos hace lento, arduo, porque no hay tantas facilidades.

¿Qué forma ha tomado este año el proyecto?

Empezamos a trabajar y este año concretamos por un lado los talleres que los están llevando adelante dos maestras, con propuestas que tienen que ver con la pedagogía Waldorf. Estamos ahora en un lugar provisorio, en el Barrio Atahona en el Zanjón, en la casa de una de las familias del grupo. Ellos nos ceden una parte de su casa para realizar los talleres, pero bueno no es el espacio propicio para las actividades, se mezcla la vida familiar con los talleres y demás.

 

¿En qué consisten los talleres?

Lo que proponemos en los talleres son prácticas que tienen que ver con el primer septenio, que es desarrollar el conocimiento a través del juego y demás. Entonces sí, se le pone mucho énfasis en los espacios de juego, los niños salen a jugar y en ese salir a jugar se genera conocimiento, donde también por una propuesta de las maestras, ellos todos los días llevan una fruta, todas las veces que van al taller, entonces mientras juegan las maestras ofrecen fruta, si ellos quieren vienen comen frutan, toman agua, que es  generar un habito alimenticio distinto de lo que se proponen otros lugares que es la golosina. Eso por un lado, después, todos los días de taller, las maestras proponen alguna actividad que tiene que ver con la pedagogía, armar pigmentos naturales y pintar por ejemplo sacar el color con cúrcuma, que hacían el color amarillo, con la hoja de la remolacha, y después pintar con eso. Hacen esos experimentos desde lo natural, porque también la pedagogía habla de siempre trabajar con naturales nobles, naturales, sin intervención química, sobre todo para desarrollar la imaginación, el conocimiento desde ese lugar. Hay otras propuestas que tienen que ver con armar juguetes, otro día hacen todo lo que es prepara la tierra para sembrar semillas, generar el habito de todos los días cuidar esa planta, regarla. La idea es poder tener un espacio para poder armar una huerta, para que los chicos tenga ahí en un futuro poder  también armar un almuerzo con esa comida que ellos han cuidado.

¿Qué días y horarios se dan los talleres?

Ahora los talleres son tres veces por semana, pero los chicos rondan entre 6 y 10 niños  por día,  con horarios de 9.30hs a 12hs, el horario que maneja un jardín convencional. Nosotros, mientras suceden los talleres, como papás y como asociación en trámite,  hemos ido pensando  en que formas podría tomar mayor dimensión el proyecto e impulsar  a que se dé de manera concreta lo que nosotros esperamos, que son todos los niveles educativos. Como nosotros para armar el proyecto pedagógico y presentarlo por vía municipio si o si tenemos que estar conformados en asociación, todavía estamos en trámite, así que es como que estamos esperando dar ese paso. Queremos concretar algo puntualmente en el año 2018, hemos encontrado  por consenso entre todos, la forma de guardería, pero nosotros,  queríamos corrernos de este término, porque si bien hay una mirada positiva de la guardería, en el sentido de que es una ayuda para los padres, porque uno tiene donde dejar a su niño, también hay una mirada negativa porque uno imagina ese lugar como un depósito, como un lugar en donde lo dejo.

 

¿Por qué no usar el término de Guardería?

Nos queríamos correr de ese término, porque también hay una cuestión conceptual distinta que tiene que ver con lo pedagógico. Nosotros intentamos  que los talleres no sean solo un lugar de recreación si no en donde uno pueda desarrollar el conocimiento, siempre teniendo en cuenta la etapa en la que están los niños. Entonces, finalmente concluimos que se va a crear, bajo la figura de la guardería, porque nosotros vamos a pedir  a la municipalidad los requerimientos para una guardería, pero el nombre que va a llevar es “Espacio Educativo Waldorf”. Va a abarcar las edades de 2 a 5 años, porque es la etapa inicial de nuestro proyecto. Por otro lado, sabemos que por nuestra cultura, la mayoría de los niños  de 3, 4 y 5 años, ya están escolarizados,  entonces la mayor demanda que tendríamos es de 2 a 3 años, pero bueno nosotros aspiramos a que hallan padres que tengan una cierta apertura, conocer otra forma.

 

Veía que se está financiando el proyecto a través de una plataforma digital que es “Ideame” ¿Cómo se ha dado y en qué consiste?

Nosotros, cuando hemos empezamos a buscar un lugar para funcionar, un lugar que podamos alquilar entre los papás,  aparece un espacio. Los dueños nos cedían ese lugar, pero hay que hacer muchas reparaciones, refacciones, hay un problema en el techo que hay que cambiar,  todo eso significa plata, de una obra y demás. Entonces todos los papás venimos haciendo un montón de cosas para que el proyecto funciones, también desde lo económico, porque nosotros venimos bancando todo, materiales, sueldos de las maestras, por que como todavía no estamos oficializados, sabemos que este es el momento en que lo económico es lo que más nos va a pesar. Para hacer esas refacciones y equipar el lugar pensamos en crowdfunding, que es como la nueva tendencia de financiamiento colectivo, hay varias plataformas, pero encontramos Ideama. Ahora yo estoy en la parte de comunicación del proyecto, y conocía  la plataforma porque ya la había utilizado para recaudar fondos para otro proyecto, sabía que había una categoría, que es la de educación, entonces les propongo a los chicos que hagamos eso, del financiamiento colectivo. Para concretar el proyecto lo antes posible, necesitamos la plata para refaccionar el espacio. Es así que llegamos a Ideame, que es una plataforma en el que cualquiera, estando desde cualquier lugar, puede colaborar con el proyecto, dejando un aporte económico y recibiendo una recompensa. Para eso hemos puesto varios montos, desde el más accesible que es $150  hasta un monto de $5000. La gente se puede sumar al proyecto  haciendo su aporte económico. No solamente necesitamos un aporte económico, si no hay un montón de necesidades, ya varias personas nos han contactado viendo que nos puede ser útil en materiales  y demás, obviamente que  en esta etapa todo recibimos porque es importante para el desarrollo del proyecto.

¿Qué se espera como respuesta del público?

Nosotros esperamos tener una buena lectura por parte de los santiagueños, y que se acerquen y nos pregunten. Ahora el dos de diciembre,  estamos organizando una charla informativa con una persona que nos visita de Córdoba, que él es maestro en una de las escuelas Waldorf en Córdoba  y además hace formación docente específicamente Waldorf. Viene a contarnos la experiencia, a darnos una introducción para docentes, padres y todos los que estén interesados. Va  a ser el sábado dos de diciembre a las 10hs en la EIE.

La verdad que es un proyecto arduo porque nos dedicamos a nuestras profesiones particulares y estamos entregando un montón de tiempo y esfuerzo a este trabajo porque creemos que es posible, creemos que lo que nuestros hijos se merecen y también lo que se merece la provincia que es tener una alternativa y poder elegir que espero en la educación de mi hijo.

INGRESA AL LINK !
https://www.idea.me/proyec…/57412/un-jardin-diferentewaldorf

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