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Edición #10

La historia de uno no puede contarse sin la del otro. Dos versiones de una misma trama para entender pasado y presente de las luchas de poder en la ciudad rebelde.

Por Ignacio Ratier

-¡Doctor, negativo! ¡Todo negativo! ¡No hay sangre, no hay semen, no ha habido penetración, no habido acceso vaginal!

Pablo sostiene el sobre en sus manos. Arrastra los pies, sonriente, mientras exclama palabras de alivio, en dirección al otro. El otro es Chabay y está pasando el momento más difícil de su vida política. Pese a las buenas noticias que trae Pablo, sabe que su castillo de naipes ha comenzado a derrumbarse. Los resultados del examen han sido favorables, pero algo le dice que de todas formas está en severos problemas.

En los días más duros, entre mayo del 2013 y principios del 2015, Pablo lo ha acompañado y ha asumido la responsabilidad de ser señalado como el sucesor. Ahora estamos en diciembre del 2017 y es él quien ocupa el lugar que alguna vez fue de Chabay.

*

La Salamanca, la Fiesta del Violinero y el Cumpleaños de la abuela Carabajal. Los bailes de Juan Saavedra y el Renzi. Sarmiento, Central Argentino y Olímpico. El veredón y las figuras de madera en las plazas. La Besares y sus historias. Los boliches de la autopista y las peñas a granel. La Banda es una ciudad caótica, intensa y festiva. Reconocida por su estación de trenes y los grandes artistas que ha visto nacer. Es más fácil recorrer los cien barrios porteños que caminar por todos los barrios bandeños.

Sus calles se corroen rápido por el calor y es común encontrar autos estacionados sobre las veredas. En el centro, sobre la 25 de mayo se encuentra la municipalidad. Al frente hay un supermercado y alrededor decenas de comercios. En ese edificio transcurre buena parte de esta historia.

*

El 24 de mayo del 2013, el entonces intendente, Héctor Eduardo “Chabay” Ruiz, fue denunciado por abuso sexual con acceso carnal por Cecilia González, una joven que se había presentado en la municipalidad para solicitar un trabajo o un plan social.

El escándalo produjo fuertes reclamos en la municipalidad. En aquel tiempo Chabay transitaba la última etapa de su gestión. En Santiago estábamos a meses de la elección a gobernador y a un año de las elecciones a intendente en La Banda. Ruiz ya no podía volver a presentarse.

Antes del escándalo, la joven ya había ido dos veces al municipio a pedir una audiencia con el intendente. Eso fue posible recién la tarde del 22 de mayo, cuando ambos se encontraron a solas en el despacho principal del municipio, según Chabay, poco más de diez minutos. El ex intendente aseguró, en una entrevista que le hizo el diario porteño Perfil, que cuando la joven se presentó dijo ser de apellido Barraza. Luego confirmaríamos que en realidad su nombre es Cecilia González.

 

-¿Cómo ha sido ese día cuando ella fue a verte?

-Fue cerca de mi cumpleaños. Ella ya había ido dos o tres veces, y yo tenía que retirarme. Entonces le dije a ella y a todos los que estaban esperándome que vuelvan otro día. Luego decidió ir en otro horario distinto al pactado. De testigos estaban Juanca, el chofer, la Chini Ruiz y no me acuerdo quién más. Estuvo once minutos nada más, se despidió preguntándome a qué hora era un plenario que iba a hacer en el Renzi. A la noche se armó el escándalo, andaban buscando pelo, botones y no sé qué más en la municipalidad.

 

Durante el juicio, la querella alegaría que en la bombacha de Cecilia había saliva de Chabay. A raíz de eso, se llevarían adelante exámenes de compatibilidad a través de la extracción de saliva del ex intendente. Los resultados de ese examen arrojaron que la saliva podía pertenecer a cualquier individuo de sexo masculino.

El litigio continuó por una senda sinuosa, se dijeron muchas cosas difíciles de probar y pasaron otras que vuelven a este caso oscuro y complejo. A fines del 2014 se libró una orden de detención. Chabay se fugó y el conflicto llegó a su punto más alto.

Pablo Mirolo era entonces un joven que apenas había superado los treinta y cinco años e integraba el área de gobierno de la municipalidad. En esos días, estuvo firme junto a Ruiz. Lo acompañó y defendió incluso cuando estuvo en la cárcel. Fue elegido por Chabay como el candidato del Movimiento Viable para sucederlo, y siendo apenas un desconocido para el universo bandeño, se impuso en las elecciones por una leve diferencia ante Mariela Nassif, la candidata del Frente Cívico y ministra de educación de la provincia.

El domingo 31 de agosto, Chabay encabezó la caravana del triunfo. A su lado iba Sergio Massa, en ese momento, su referente político nacional. Saludaban y celebraban el triunfo de Pablo, que iba atrás de ellos. Casi imperceptible por su baja estatura, intentaba levantar las manos entre los otros dos para que los bandeños disfruten con él su mayor conquista. Entre esa multitud ruidosa todos se sentían ganadores. Pero no faltaba mucho para que Chabay se volviera innombrable para Massa. Y para Mirolo también.

Sergio Massa, Chabay Ruiz y, atrás de ellos, Pablo Mirolo, en la caravana del triunfo de las elecciones para intendente del 2014. Fuente: Infoblancosobrenegro.com

¿Cómo llegó Pablo Mirolo a ese lugar? ¿Qué pasó en la municipalidad durante los años que lo llevaron a la intendencia?

 

El lado A

 

Mi nombre es Pablo

Ahora Pablo lleva tres años como intendente, mantiene la alianza con Massa y según Gabriel, un bandeño militante del PJ, su mandato se diferencia de las etapas precedentes, por tener “más gestión y más obras”. Pablo es un hombre sencillo y cálido a la hora dirigirse a los demás. Es bajo, pelado y camina enérgico. Está obsesionado con la comunicación y su presencia en las redes. Según él, “después de Obama todo cambió”. Por eso, siempre lleva grupos de entre tres y seis personas que se encargan exclusivamente de su imagen.

En su web personal se puede leer la siguiente biografía:

 

Mi nombre es Pablo Guillermo Mirolo, tengo 38 años. Mi mujer es Valeria Chazarreta y mis hijos se llaman Santino y Lorenzo. Hice la primaria y secundaria en el Colegio San José de la ciudad capital. Cursé los estudios universitarios en la Universidad Católica de Santiago del Estero hasta luego recibirme como Procurador; me desempeñé como pasante en la Municipalidad de la ciudad de La Banda cumpliendo tareas en diferentes áreas. Trabajé además en la Defensoría del Pueblo y en el Honorable Concejo Deliberante de la ciudad de La Banda. Por último, me desempeñé en el Departamento Ejecutivo Municipal ocupando el cargo que tengo actualmente, el de Intendente de la ciudad de La Banda.

 

Así es Pablo cuando habla de su vida. La cuenta rápido y pasa a otro asunto, casi con incomodidad.

Durante la campaña electoral de este año se movió por distintos puntos de la provincia, siempre acompañado por su equipo de prensa. Parece tener una confianza ciega en la tarea de modernizar las formas de comunicar:

-Algunos dicen que fallo en la comunicación, que no muestro todo lo que hago y la gente así no puede ver bien los avances de la gestión. Otros, en cambio, se dan cuenta que lo considero un tema importante. Yo creo que en las próximas elecciones los métodos van a cambiar y pronto ya no van a haber pegatinas ni afiches en las calles. Todo se trasladará a las redes.

La oficina de prensa ya era un lugar superpoblado durante los gobiernos de Chabay. Ahora es más activa. Allí dentro, en un ambiente ruidoso, hay gente trabajando en diferentes tareas. En ese pequeño mundo, la pieza más importante es Fernanda Raschi. Ella es Licenciada en Comunicación Social y una de las sobrevivientes de la gestión anterior. Mirolo le dio un rol más protagónico, dejando el área a su cargo.

Fernanda lleva su celular con el WhatsApp abierto adónde quiera que va; maneja la agenda de Pablo a tiempo completo. Es la que recibe las visitas, realiza el filtrado de mensajes y personas, y aprueba el contenido que genera el equipo de prensa.

Estamos en la semana previa a las elecciones a gobernador del año 2017, y el ritmo dentro de la municipalidad es más intenso de lo habitual. Por la mañana, veinticinco personas conviven ahí -por la tarde son ocho- y se distribuyen labores de todo tipo: diseñan flyers, cartelería, anuncios, editan fotos y redactan crónicas de los recorridos que realiza Pablo en su campaña y en su gestión.

 

-Vamos, vamos, el intendente tiene una entrevista en una radio en el Ampliación 1° de Mayo.

 

Todos parten detrás de Fernanda.

 

En la radio, un ex combatiente de Malvinas y ahora pastor evangélico mantendrá una larga charla con Pablo.

La emisora funciona en una típica casa de barrio, donde hay un desorden justo; cosas desparramadas, paredes gastadas y baldosas viejas. Para llegar al estudio hay que subir una escalera caracol de hierro por la que apenas pasa una persona.

 

-Yo siempre he sido un periodista crítico pero la verdad es que soy muy agradecido, intendente querido, por las obras que ha hecho usted- cuenta el pastor mientras entretienen al equipo de Fernanda con mate y tortilla.

Pablo devuelve el agradecimiento y valora la criticidad del ex combatiente devenido en conductor radial y pastor evangélico. A continuación, el periodista crítico le confiesa que no puede dejar de hablar de los problemas que lo atormentan, sobre todo, de las drogas y su avance implacable en la juventud. Un joven de prensa filma mientras otro sube historias a Instagram.

 

-Usted sabe, intendente, que nosotros trabajamos todos los días por nuestros jóvenes, sabe de los resultados que hemos tenido, pero solos no podemos. Y por eso le agradecemos, querido intendente, que usted siempre nos ha escuchado y se ha acercado interesado por nuestras preocupaciones.

 

La entrevista se hace demasiado extensa. Pablo se ocupa de contar sus propuestas y demostrar su lejanía con el zamorismo para disipar los rumores que circulan sobre una supuesta alianza subrepticia. El conductor continúa manifestando su indignación por los problemas de nuestra sociedad y recupera, cada tanto, su historia personal. No quiere ceder protagonismo.

Al salir, Pablo camina hacia la esquina, dónde se queda charlando con algunos vecinos. Unos jóvenes pasan en el auto y se detienen para preguntar una dirección. Un hombre se acerca a la ventanilla, mete su cabeza más de lo debido, indica la salida y les pide a los chicos unos pesos para el vino. Le dan un billete de diez y el hombre se queja:

 

-Eh, chango, ¿diez nomás? El intendente me acaba de dar cincuenta.

*

Hoy Pablo está a cargo del segundo distrito más importante de la provincia y se presenta como un joven líder dispuesto a renovar generacionalmente la política santiagueña. Ha manifestado sus aspiraciones a la gobernación y forma parte del Frente 1País, donde su jefe político es Sergio Massa. En Santiago ha tejido vínculos con Libres del Sur, una alianza que, según él, le hace bien porque es un espacio progresista que realiza un gran trabajo territorial. Salió tercero en las últimas elecciones a gobernador, obteniendo el 9% de los votos, mientras que alguien que estuvo en el bunker ese día cuenta que no podía ocultar su decepción en presencia de los demás. En el 2018 irá por la reelección.

 

Los años mozos

Un joven Mirolo que había terminado de cursar el secundario en el Colegio San José iniciaba la universidad en el año 1997. Se había decidido por la carrera de abogacía en la Universidad Católica. Allí conoció y se hizo amigo de Rodrigo Posse, hoy diputado provincial por el PRO, con quien compartió algunas materias y salidas en grupo. Según cuenta Mirolo, en aquellos días su grupo no hablaba mucho de política y ni Posse ni él daban muestras de interés por el asunto. En esa misma época, cuando Pablo comenzaba a cursar, Daniel Zamora, hermano del actual gobernador, era presidente del centro de estudiantes, en representación de Franja Morada.

Nada hacía sospechar el destino del joven Pablo, que hasta el día de hoy ha mantenido su deuda con las últimas materias para recibirse de abogado. Explica así los obstáculos que se le presentaron:

-Mis viejos no me podían pagar la carrera cuando ya estaba en tercer año, y empecé a trabajar para poder seguir. Estuve cinco años atendiendo en un telecentro, después la conocí a mi señora, tuvimos dos hijos y decidí cambiarme a procuración, que era más corta. Me recibí en un año y comencé a trabajar como procurador para mantener a mi familia.

En el año 2002 se puso de novio con Valeria Chazarreta y se fueron a vivir a la Banda. Ella era de ahí.

Pablo Mirolo junto a Felipe Villalva, uno de sus amigos bandeños y actual secretario privado en la intendencia. En esa época, no había terminado su carrera de procurador. Fuente: Pablo Mirolo

Cuando lo cuenta, el ingreso de Pablo en la política parece caído del cielo. De hecho, todos sus ascensos están marcados por una buena dosis de fortuna. Él sitúa su primer acercamiento a este mundo en el año 2006 y lo narra con simpleza:

 

-Una vez, caminando con mi señora por el centro, hemos visto una convocatoria de la FURP para egresados de la universidad y personas que estaban cerca de egresarse. Bueno, he participado, he quedado entre los finalistas y ahí surge la posibilidad, entre los becarios que había, de poder trabajar en la municipalidad de La Banda. Ahí comencé a trabajar ad honorem en la Defensoría del Pueblo.

 

La FURP es la Fundación Universitaria del Río de la Plata, y es uno de los principales canales políticos de intercambio entre los Estados Unidos y la Argentina. Lo que Mirolo cuenta, transcurrió cuando en Santiago del Estero se realizaban una serie de actividades, que servían para seleccionar a los jóvenes que luego participarían de la instancia en Buenos Aires. Sin la intermediación de esta fundación, y pese a que no viajó a la siguiente etapa, es imposible explicar la posición que hoy ocupa.

La estadía de Mirolo en la Defensoría del Pueblo duraría un año y medio. Su siguiente escala, en 2007, fue la flamante Dirección de la Juventud del municipio. Allí se realizaban trabajos en los barrios bandeños, en conjunto con jóvenes que cursaban la secundaria, algunos de los cuales después quedaron vinculados al trabajo municipal.

En el año 2010, en paralelo al comienzo de la última gestión de Chabay, Pablo empezó a trabajar en el Concejo Deliberante como secretario parlamentario. La máxima autoridad era Luis Daud, viceintendente, presidente del Concejo y, además, pariente de Claudia Ledesma por su línea materna, la de los Abdala.

Chabay gobernaba desde 1991, con un intervalo turbulento en el que otros actores del Movimiento Viable ocuparon el cargo: Francisco Piazza y Daniel Prados, éste último, fallecido en 2005 de un coma diabético, había sido el principal promotor de la Salamanca Rock.

Junto a Mirolo, otros jóvenes ingresaron a la municipalidad bandeña, como Esteban Artayer, Miguel Díaz y Marita Sánchez. Esto profundizó la tensión que ya se vivía dentro del municipio, entre dirigentes territoriales y cuadros técnicos. La tradición indica que los cargos electivos son para los dirigentes, mientras que los cargos ejecutivos son para gestores y profesionales. Algunos de los alfiles de Chabay profesaban un culto al profesionalismo y actuaban en consecuencia, planteando la necesidad de modernizar la gestión del municipio.

En aquella última gestión de Chabay implosionó la otra gran tensión interna. Cuando se inauguró el Policlínico Municipal de La Banda, Luis Daud había tomado las riendas. Una serie de quejas por manejos fraudulentos dieron inicio a una guerra interna entre el vice y Chabay. Las vísperas de la salida del intendente y su imposibilidad de presentarse nuevamente en el cargo, abrieron la oportunidad para muchos actores que deseaban ocupar su lugar. Daud era uno de ellos, pero para Chabay no era manejable y no le garantizaba la seguridad de un retorno rápido.

La denuncia por abuso sexual de 2013 horadó el poder político de Chabay. Y sirvió de excusa para que Daud y sus aliados le dieran definitivamente la espalda.

Un importante funcionario de la municipalidad cuenta una anécdota que ilustra lo difícil que fue el 2013 para los aliados de Chabay. Eran las elecciones que ganaría Claudia de Zamora, después de que la Corte Suprema de Justicia impidiera a Zamora presentarse para un tercer mandato consecutivo. La madrugada en que el dirigente salía de su casa para fiscalizar, sintió un olor nauseabundo; luego se encontró con que en la vereda de su casa había bolsas de animales muertos y varias pilas de boletas del Movimiento Viable manchadas con mierda.

Un mes después de esas elecciones, Mirolo tuvo un nuevo ascenso: pasó a trabajar como segundo al mando de Soledad Arnedo, Secretaria de Gobierno de la municipalidad.

*

Una mañana de 2014, uno de los principales aspirantes a ser el sucesor de Chabay, cuenta que entró a la oficina del intendente y lo encontró sentado junto a Mirolo. Al abrir la puerta irrumpió el típico silencio de las personas que traman algo. En ese momento percibió que algo sucedía; cuando confirmó sus sospechas, parió un odio irrefrenable por Mirolo, que hasta el día de hoy perdura. Ese día, Chabay le ofreció la candidatura, y Pablo aceptó. Pablo era un funcionario más, sin peso ni credenciales. Y la decisión generó bronca en sus competidores y otros dirigentes.

 

Yo siempre estaba ahí cuando había cosas que resolver- cuenta Mirolo- Yo me llevaba bien con todos adentro, con los obreros, con los empleados, y eso es algo muy difícil de lograr. Por ahí no era conocido afuera pero adentro tenía buena relación con todos.

 

La hipótesis de Pablo es que la popularidad interna inclinó la balanza a su favor, abriendo otra oportunidad en su carrera impregnada de fortunas. La otra versión, la de Chabay, es un tanto más dura: Mirolo era un inútil, alguien fácil de manejar, el perfil ideal de la marioneta. Era difícil pensar que podía traicionar y comenzar su propia partida, esta vez, ya no como peón sino como rey.

 

El lado B

 Después de su caída política, Chabay continúa viviendo en una finca de La Banda, junto a Anahí, su actual mujer, y su pequeño hijo de un año y medio. El lugar tiene un patio largo con dos autos estacionados y un labrador que corretea. La puerta de entrada conduce directamente a una galería amplia con pocos muebles. Hay una repisa con artesanías, un par de fotos y mucho espacio vacío. Sobre el suelo se forma una larga hilera de bombos, en la que resalta uno fabricado por el Indio Froilán donde se detalla una de las pasiones del ex intendente: Racing Club de Avellaneda.

Héctor Eduardo Ruiz sostiene un mate en la mano izquierda, lleva una chomba turquesa, una bermuda azul oscuro y ojotas negras. Saluda con una sonrisa amplia que genera amores y odios en los bandeños. Cada tanto mastica la rabia por la ausencia de Juancho, Edu y Nano, los hijos que tuvo con Roxana, su primera esposa y que hoy no le hablan. La palabra que más menciona es “traidor” y la usa para referirse a muchas personas. Y cuando alguien da a entender que la cárcel significó su muerte política y que su integración a las filas de Cambiemos representa su renacimiento, él responde que nunca se murió.

Chabay, en su casa, mientras responde algunas preguntas sobre su pasado. Fotografía: Ignacio Ratier

Chabay nació en La Banda y vivió en una casa céntrica, a la vuelta del Centro Recreativo. Durante su infancia, convivió con su madre, su padre, su hermano mayor, Augusto, y su hermano menor, Carlos Alberto. Su padre era ferroviario y su madre, maestra. Jugaba a la pelota en Sarmiento y al básquet en Olímpico. Era buen alumno, pero no de los mejores, dice.

Estudió la carrera de Contador Público en la Universidad Nacional de Tucumán. De esos años recuerda la bohemia, las peñas, los encuentros con músicos y poetas y la que, según él, fue la única pelea a las trompadas de su vida, en la liga de futbol universitaria, contra el equipo de ciencias exactas.

Empezó en política un poco grande, con la apertura democrática luego de la guerra de Malvinas. Se deslumbró con Alfonsín:

 

Yo, más que radical, era alfonsinista.

 

Militó en Franja Morada y en el 83 fue secretario general del centro de estudiantes, y llegó a presidente el mismo año en que se recibió de contador. También fue secretario de finanzas de la Federación Universitaria de Tucumán y miembro de la Federación Universitaria Argentina. Militó en La Coordinadora en Tucumán, y en Santiago en Renovación y Cambio, línea interna que encabezaba Manuel Díaz en oposición al intendente de la capital, Bruno Volta.

En 1987, a los 28 años, Chabay fue diputado provincial y en 1991 ganó por primera vez la intendencia, sucediendo a José Claudio Olivera, el último intendente que puso el PJ bandeño. Ese mismo año, el hermano mayor de Chabay se suicidó; apareció muerto en un vagón de la estación de trenes.

En 1995 fue elegido para su segundo mandato con el 54% de los votos. Ya había fundado el Movimiento Viable, luego de haber sido expulsado de la UCR por su enfrentamiento con Zavalía y Zamora. Ese mismo año se peleó con Alfonsín, que era padrino de su hijo menor: el viejo lo llamó pusilánime, por sus peleas internas y su salida del partido. Chabay no toleró la agresión, le dijo que esas parecían palabras de otra persona; discutieron y se distanciaron por varios años.

Leo Rodríguez, corresponsal del diario La Nación, es bandeño y conoce bien la rosca de su ciudad. Cuenta que el sucesor de Chabay en 1999, Francisco Piazza, fue destituido en medio de su mandato, luego de una cama que la habría armado el mismo Chabay en conjunto con importantes actores del poder económico de la provincia. En ese entonces, asumió Daniel Prados, quien estuvo en el cargo hasta el 2003, hasta que Chabay fue electo intendente por tercera vez.

Antes, en el 2002, había cerrado su alianza con Néstor Kirchner, un año antes de que este llegara a presidente. El mismo día que cerró ese acuerdo, se reconcilió con Alfonsín. Esa tarde fue a visitarlo a su casa. Después de sanar viejas heridas, el ex presidente le preguntó con quién iba a jugar políticamente. Chabay le comentó su última jugada y Alfonsín sólo contestó:

 

-Ojalá te vaya bien.

 

Chabay ganó dos veces más la intendencia: en 2006 y 2010. En 2007 fue candidato testimonial a senador y ganó la banca por la minoría, que finalmente ocupó Ana Corradi. Cuando Ana es consultada sobre sus años en el Movimiento Viable, responde que es un capítulo cerrado de su vida.

 

 

Homo Polémicus

 

Chabay profesa un odio incontenible hacia el zamorismo; dice que fue apretado y amenazado durante la investigación por abuso sexual. Dice que Juárez se comportaba mejor con la oposición, y que era un caudillo con sentimientos:

 

Ahora ya no hay sentimiento de nada en lo que hacen estos tipos_ dice entre dientes.

 

En 2015 Chabay apareció en algunos actos de Cambiemos, durante la campaña presidencial de Macri, y hoy mantiene un vínculo con el gobierno nacional. Cuenta que ha hablado con Marcos peña y Rogelio Frigerio, pero a Macri sólo lo ha podido saludar en un encuentro solidario organizado por Margarita Barrientos realizado en la Rural.

 

No tengo la llave para abrir todas las puertas, pero tengo diálogo_ dice Chabay- En la inauguración del comedor de Margarita Barrientos, en Añatuya, la gente se me acercaba y me decía que se alegraban de verme. Parecía que estaban viendo a alguien que había vuelto de la tumba.

 

*

 

En 2013 Chabay le llevó una carta a Cristina para denunciar persecuciones por parte del zamorismo. Dice que no la leyó.

 

Desde que murió Néstor, ella no volvió a atender el teléfono.

 

En ese mismo viaje fue a ver a Massa. Su primera impresión no fue buena, pero de cara a las elecciones que se venían en 2013 y 2015, ambos podían apoyarse mutuamente. Massa le prometió venir a acompañarlo, pero no llegó nunca. Las personas que estaban con Chabay durante esas tratativas fueron Raúl Sosa y Martín Holgado, su hombre de confianza en la municipalidad y su abogado.

Raúl Sosa, mejor conocido como “Ruli”, era la mano derecha, manejaba la economía, los números y los negocios. Le dicen el negrito y algunos comparan su rol en el municipio con el de Elías Suárez en los gobiernos zamoristas. Hoy Ruli es dueño de la remisería Madre de Ciudades, en sociedad con el Chato Mujica, hijo del ex gobernador Carlos Mujica:

 

 –Ruli Sosa era de esos tipos ‘invotables’, como Aníbal Fernández, que te sirven estando detrás_ dice Leo Rodríguez_ La gente no lo conocía, era el que decía que no. Chabay decía que sí y los mandaba con Ruli, él decía que no. Mucho chabaista lo terminó odiando, culpándolo de consumirlo y aislarlo a Chabay.

 

Y por esos años ya estaba cerca Mirolo. Hoy, cuando Chabay habla de él, baja la mirada o gira la cabeza. Su voz se pone más grave y susurra insultos. Basura. Traidor. Son las dos palabras que repite. Otra de sus frases es “no me atendió más el teléfono”. La usa para hablar de Massa, de Cristina, de Zamora y hasta del propio Mirolo.

Recuerda esos años sin disimular la bronca:

 

-En la vorágine de la campaña a intendente del 2014, este adefesio que está hoy en el cargo, que la verdad no sé por qué lo he elegido, lo elegí mal, no tenía tiempo para decidir bien. Aparece Mirolo, estaba por cerrar la elección y recién vino Massa a La Banda. Yo le decía ‘venite, venite, acompañame en el cierre’, y cuando vio lo que era la caravana no podía creer. Él no medía en el norte, aquí no llegaba a los veinte puntos, después pasó a medir más de cuarenta puntos. Nosotros medíamos todo, todo el tiempo. Cuando me detienen, Zamora medía treinta y cuatro y yo veintisiete. Por eso me agarraron, estoy seguro.

-¿Quieres volver?

-Vamos a volver, vamos a volver.

-¿Con Cambiemos o sin Cambiemos?

-No sé.

 

Acorralado

 

En 2014 Racing salió campeón después de trece años, ganándole 1 a 0 a Godoy Cruz. Ese día, Chabay había ido a la cancha. Mirolo era intendente y él concejal. Era un 14 de diciembre. Junto a él estaban Juancho y Nano, dos de sus hijos. Luego de los festejos, volvieron en avión a Tucumán, donde habían dejado el auto. Nano, que estudiaba ahí, aprovechó para quedarse. Chabay y su hijo del medio volvieron directo a La Banda. Allí le llegó el mensaje a su celular: Chabay te están por detener. Rajá”.

 

-Tres policías que siempre me pasaron buena información me advirtieron_ recuerda- Vinieron tres personas a buscarme en una camioneta para escaparme. Después inventaron que saltaba las tapias y es mentira. Salí acostado en el piso de la camioneta, que entró y salió por la puerta. Yo creo que me dejaron escapar.

 

Chabay pasó veinte días prófugo. Primero en Pinamar, donde alquiló una casa lujosa en la que pasó algunos días con Anahí, su pareja en ese momento. Luego estuvo en Ituzaingó, en la casa de la familia Parravicini, amigos de confianza.

El 22 de diciembre Mirolo participó en Buenos Aires de una reunión con operadores políticos de Sergio Massa y otros aliados del interior. Allí no se habló de Chabay. Después de la fuga, Massa no le atendió más el teléfono.

Uno de sus incondicionales durante esta etapa fue Josecito Zavalía, que había entrado a trabajar en la municipalidad por recomendación de su padre, José Zavalía. El 28 de diciembre, Chabay estaba en la casa de los Parravicini. Josecito se le acercó y le dijo que le tenía que mostrar algo. Anahí había sido detenida en Santiago del Estero. Después de que la soltaron, en el canal de YouTube del diario digital Última Hora publicaron un video en el que ella denunciaba que la habían llevado “los policías de la D6”, que le pegaron cincuenta minutos y que le lastimaron un ojo y una rodilla. Lo que Josecito le había enseñado era una foto que Anahí publicó en las redes, en la que se la veía con la cara lastimada. En ese momento, Chabay supo que no tenía escapatoria.

Mientras tanto, su ex esposa y sus hijos realizaban marchas en Santiago y La Banda en las que pedían la aparición con vida de Chabay. El día que atraparon a Ruiz, su familia protestaba y él estaba en una fiesta en la casa de los Parravicini.

El ex intendente era buscado por la policía santiagueña en Buenos Aires, en colaboración con la bonaerense. Su fuga terminó cuando las fuerzas de seguridad entraron a la casa rompiendo la puerta. A los Parravicini también los esposaron. Chabay fue fotografiado de chomba y chinelas, y la imagen se viralizó en medios provinciales y nacionales.

 

-Para mí fue un honor ser preso de la mafia_ asegura- Yo pensaba que me boleteaban cuando me agarraron en la casa de Carlos. Por eso me acerqué a Macri, por la necesidad de ver que algún día se haga justicia.

Chabay fue trasladado a la DD1 de Morón y luego a Santiago del Estero.

No sé cómo será cuando estás encerrado y sos culpable. Pero a mí, que era inocente, me trataron mal, me tapiaron la ventana, me pusieron una reja para impedirme ir al baño. Un día un policía me trajo un papelito que decía ‘aseptá -con “s”- sino lo cagamos matando a Edu’.

En ese trajín, gran parte de las negociaciones para que Chabay firme y acepte el juicio abreviado fueron por teléfono. El principal encargado de convencerlo fue Dagoberto Díaz, concejal peronista, en ese momento, cercano a Chabay, que hoy mantiene buenas relaciones tanto con Mirolo como con Zamora. Según cuenta otro de los hombres involucrados en la negociación, la abogada que intervino del otro lado fue Matilde Omil, secretaria general de la Gobernación y mujer de confianza de Zamora. Buscaban avanzar en el juicio abreviado porque temían que, si el caso llegaba a la Corte Suprema, como buscaba Chabay, se hicieran valer sus fueros como concejal.

En esos días Mirolo comenzó a cambiar la jugada. Había defendido públicamente a Chabay, y lo visitaba mientras estaba preso, pero, sabía que debía hacer algo para ganar tranquilidad y aire para la intendencia. De ese modo, consiguió un encuentro con Gerardo Zamora para ubicarse en una posición conciliatoria y evitar que el fuego lo alcanzara. Dagoberto Díaz, que se había ganado el apodo de El transportador, llevó a Mirolo al encuentro secreto, acostado en el piso de la camioneta, igual que Chabay el día de su fuga.

 

*

 

Chabay terminó firmando el juicio abreviado. Le dieron tres años de prisión en suspenso y al poco tiempo salió en libertad. Hoy tiene prohibido volver a candidatearse, pero tiene ganas de volver a ser intendente.

-¿Te llamaron para decirte que te acompañaban si ibas como intendente?

-Sí, mucha gente.

-¿Del lado de Mirolo?

-No hay lado de Mirolo

-¿Cómo lo conoces a él?

-Cuando arrancas perdiendo una campaña, importa ganar, no gobernar- evade la pregunta- Primero le ofrecimos a Pichón Aznar, que era concejal. Él me dijo que no le iba a dar la salud, claro, es una persona de bien. Este otro no, este es un traidor. Lo que sí me ha impresionado de él es que cuando me han armado esa causa basura, él iba y me acompañaba a todos lados. Y cuando han estado los resultados de la prueba de ADN del instituto de Jujuy, él ha ido con Juanca, mi chofer. Y ese día estaba alegre, bueno, me han jodido.

Ahí te convenció.

-No sé si me ha convencido, yo estaba obsesionado con los números. La única condición que veía para ganar era que el candidato sea un completo desconocido, para que la gente sepa que estaba votándome a mí. Ellos pensaban que nos iban a ganar, y cuando vieron que lo mandamos a Mirolo, la gente preguntaba quién era, nadie lo conocía. El jefe político de Mirolo es Zamora.

-¿Qué pruebas tienes de eso?

Chabay abre bien los ojos, hace una pausa resignada y contesta:

-La vida misma.

 

La suerte está echada

Muchas cosas cambiaron en la municipalidad de La Banda. Varios de los que integraban el Movimiento Viable migraron al Frente Cívico. Como Juliana Enriquez y Mario Branqueli, que supieron ser importantes dirigentes de Chabay. Juliana es hermana de Juan de Dios, hombre del ex ministro de producción Luis Gelid. Mario terminó siendo en la última gestión secretario de servicios públicos. Otro de los que pegaron el portazo, luego de pelearse a muerte con Chabay, fue Pablo Gerez, ex concejal bandeño, que se volvió zamorista.

Hoy el “Ruli Sosa” de Pablo Mirolo es Omar Estofán, su jefe de gabinete. Llegó desde la Pepsi, donde hizo buenos negocios con Pancho Cáceres en torno al festival de la Salamanca. Adentro del edificio, otro que tiene protagonismo, pero de carácter más simbólico, es el padre de Pablo, que tiene libre curso para moverse por donde quiera e intervenir en todas las reuniones. Pero según cuenta un hombre cercano a Mirolo, su padre no maneja nada importante.

Leo Rodríguez tiene una hipótesis para explicar el lugar que Pablo le da a su padre:

-Porque es un tipo bueno, hasta cara de bueno tiene. A Pablo le falta ser un poco más hijo de puta.

Otro de los hombres de peso hoy es el Negro Daniel Olmos. Maneja el Obrador Dorrego, que funciona cerca de la estación de bomberos y es una de las cajas grandes junto al Obrador San Carlos, hoy más escuetas por las mermas en el fondo sojero luego de la quita de retenciones que realizó el gobierno de Macri.

Rodríguez cuenta:

Si me preguntas a mí, creo que Zamora va a poner un candidato NN para garantizar el triunfo de Pablo. Igual, a los changuitos de cambiemos con camisita celeste no los veo en los barrios proletarios de La Banda.

La Banda es un distrito maldito para los oficialismos provinciales, que no ganan allí desde el 91. Por ese motivo se ha generado el mito de la resistencia bandeña. Pero hay respuestas políticas más creíbles. Gerardo Zamora piensa en detener el espiral ascendente de Cambiemos y cree que, por cuestiones económicas, es más conveniente no tener un intendente propio en La Banda. La permanencia de Pablo Mirolo resulta nada desdeñable para sus intereses.

Tanto Chabay como Pablo afirman que el bandeño es especial; pero las explicaciones de cada uno son diferentes. Eduardo recurre a la mística que, dice, generó desde su conducción:

 

-Creo que nosotros le dimos esa impronta al bandeño de la lucha contra el poder, nosotros somos los responsables de eso.

 

Mientras que Pablo, jugando con cierta continuidad de la idea de Chabay, es denodadamente materialista: dice que el bandeño ha sufrido a lo largo de su historia un olvido que ha marcado su forma ser. Ese olvido es fiscal y se corresponde con que los gobiernos provinciales han estrechado, desde hace muchos años, los márgenes presupuestarios de la ciudad. Por eso, el bandeño es alguien que no se deja atropellar ni comprar por voluntades foráneas. Y lo dice él, que viene de afuera y vive allí desde hace quince años, aunque hoy se sienta un bandeño más.

¿Tiene realmente asidero llamar traidor a Pablo? Está ahí, en el mismo lugar de siempre. Chabay, por su parte, dice que está en Cambiemos por fe y por la necesidad de sobrevivir. ¿En política pesa más el instinto de autoconservación que las propias convicciones? Probablemente.

De un lado, dicen que Mirolo es hombre de Zamora. Del otro, hablan de supuestas conversaciones con Cambiemos. La única certeza es que hoy Pablo Mirolo maneja los hilos del municipio bandeño, la segunda ciudad más importante la provincia.

 

 

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