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Por Nicolás Adet Larcher

Apenas una mesita ratona de vidrio y madera separa a Mario Salto del gobernador, Gerardo Zamora. Los dos están sentados en unos sillones de cuero negro dentro del despacho en Casa de Gobierno. El cuadro de la ex gobernadora ya no cuelga por encima del amplio sillón donde Mario está sentado con su abogada y en cambio otra pintura lo reemplaza. En la fotografía subida a Facebook, Zamora mira para abajo, la abogada de Mario – la Dra. Carol Gadán – mira hacia un costado, pero Mario mantiene la mirada firme y sostenida sobre Zamora. Es la primera vez que un funcionario del gobierno provincial recibe a Mario. En noviembre del 2016 la ex gobernadora, Claudia Ledesma de Zamora, había recibido a Gladys Ramos, la madre de Marito.

Mario se había presentado la semana pasada en Casa de Gobierno para pedir audiencia con el gobernador. Una semana después, la reunión llegó. Zamora estuvo unos cuarenta minutos con Mario y su abogada para expresarles su apoyo. Mario dice que salió satisfecho. En la fotografía se puede ver que sostiene una hoja doblada en sus manos que está dirigida a Zamora. Desde SUBIDA DE LINEA, transcribimos algunos fragmentos de la carta.

“A través de esta carta le solicito tenga a bien investigar y aclarar ciertos puntos de la causa del cruel asesinato de mi hijo, que pareciera nunca fueron de relevancia para nadie, pero que para mí, mi familia y la comunidad si lo son” dice la carta al principio.

En adelante, enumera algunos de los puntos no del todo claros respecto de la causa que investiga el crimen de Marito. Uno de ellos tiene que ver con el ex jefe de policía de Quimilí, Walter Celiz, que Mario señala como uno de los que “imposibilitó de forma explícita la búsqueda de mi niño, concentrando por muchísimas horas a su personal alrededor de la represa, dónde el presumía que Marito se había ahogado cuando nunca nadie lo vio caerse al agua, de esa manera todo el pueblo quedó liberado”. Celiz fue jefe de policía hasta el 22 de julio del 2016, cuando fue reemplazado por Gabriel Rojas. Una semana antes del desplazamiento de Celiz, una movilización hacia la departamental N° 12 en Quimilí para exigir mayor compromiso por parte de la policía terminó a los piedrazos, con vidrios rotos y desmayos en la calle.

Mario apunta a Celiz porque “a pesar de ser denunciado jamás esta investigación prosperó, su teléfono no fue secuestrado ni fue llamado a declarar”. También agrega que Celiz “entorpeció” la búsqueda “rechazando todo tipo de sugerencias y ayuda de terceros. No creo que esto sea por inoperancia sino por complicidad…”

A la mitad de la carta, un segundo punto se refiere a uno de los sospechosos de la causa. Dice Mario “me pregunto por qué el hoy principal sospechoso del asesinato de Marito tenía tanta injerencia y dominancia en la policía local, tanto es así que presenciaba las declaraciones de los imputados, tomadas por el ex juez de la causa Dr. Moreno.”

Mario también afirma que hoy “los grupos de investigación han sido desarticulados” y eso motiva a que el caso se mantenga estancado. El padre de Marito pide dos cosas concretas:

  1. Que se realicen las gestiones correspondientes para que los perros que vinieron en diciembre regresen “a terminar la tarea que ha quedado inclonclusa”.
  2. Considera que “podría ser importante que se ofreciera una recompensa económica a aquellas personas que aporten datos certeros sobre el hecho”.

Sobre el final, la carta pide: “Que paguen todos los culpables para que en nuestra provincia no haya otro Marito Salto. Le agradezco su atención y espero se compadezca de mi hijo y juntos encontremos VERDAD y la JUSTICIA, así mi niño pueda descansar en paz”.

 

 

 

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