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Por la redacción de Subida de Línea.

 

* Luciana Mantero, Lic. en Ciencias de la Comunicación (UBA) y Periodista (TEA).

  • Me parece que el gran mérito de Ni Una Menos, y lo que cambió fundamentalmente, fue haber instalado con mayor fuerza en la agenda pública el debate sobre género, la violencia, la igualdad, la salud reproductiva. Me parece que NUM se gestó como un proyecto plural y espero que así lo siga siendo. Que haya muchas periodistas hace mucho más fácil el acceso a los medios y su repercusión. Me parece que hay una gran responsabilidad ahí sobre lo que está pasando ahora, que se esté hablando sobre estos temas de género y sea una agenda que hoy tome el gobierno. Creo que lo que propuso NUM es una agenda acorde a la mujer del siglo XXI, con nuestros propios dilemas y nuestros propios conflictos. Eso hizo virar profundamente a la Argentina. Creo que el mérito es enorme y me parece que el gran desafío – repito – es que siga siendo un movimiento plural que incluya a las mujeres en las consignas más generales y no las excluya en algunas consignas particulares.

 

* Melany Grunewald, periodista en Agencia Paco Urondo y Radio Cooperativa (AM 770).

  • Creo que el primer NUM fue un grito de hartazgo, de un nivel de violencia expresado en femicidios que se volvió incontrolable. A partir de ahí creo que hubo una ola de mayor concientización en diferentes ámbitos, de que el femicidio es el eslabón final de toda una cadena de violencias. Que se trata de un asesinato por género. También pienso que la información acerca de lo que es el feminismo se desparramó un poco más, que no quedó en la universidad intelectualoide, incluso llegó a la tele. Tienen que haber cambiado muchas cosas para que nos tomen de ejemplo en otros países de Latinoamérica y en Europa. Trazamos un camino a través de la organización. Hay cosas que no se permiten más: chistes, “piropos”, comentarios. Veo muchos hombres que no saben cómo actuar, que están dubitativos por no mandarse una cagada en el sentido micromachista. Pero es parte de esta transición, falta mucho. Pero es reconfortante poder vivirlo

 

Julieta Paz, trabajadora social y presidenta de Diversidad Valiente Santiagueña (DIVAS).

  • Ni una menos visibilizo y unificó las luchas feministas que se venían haciendo desde las diferentes organizaciones, agrupaciones y movimientos. Hizo que las problemáticas y las violencias que sufrimos las diversas feminidades ingresen en la agenda publica. Un ejemplo de ello es que después del ni una menos, las mujeres salieron a hablar de los abusos y violencias que sufrían en el ámbito privado, se animaron a denunciar y el aborto con gente a favor o en contra; tomó interés publico. El movimiento de mujeres esta creciendo año a año y los reclamos se están haciendo escuchar. Ahora falta que el Estado se haga responsable porque aun están en deuda con nosotras.

 

* Lorena Arambuena, Referenta de Patria Grande y ex presidenta del Centro de Estudiantes de Humanidades por La Mariátegui.

  • Con el primer NUM el movimiento de mujeres y feminista pudo ponerle nombre y convertir en grito global las diferentes formas de violencia que vivimos desde hace siglos las mujeres dentro de las sociedades patriarcales.
    Desde el primer NUM, las mujeres pudieron instalar en agenda nacional varios reclamos que son históricos como el de la brecha salarial, la no remuneración del trabajo doméstico y la despenalización del aborto, pero también, decir basta a los femicidios, ponerle nombre al acoso, exigirle al Estado el cumplimiento de la ley de ESI, visibilizar la feminización de la pobreza y decir que no queremos más presas políticas.
    El movimiento de mujeres no sólo logró fabricar un 3 de junio histórico, sino darle mayor contundencia y masividad a los 8 de marzo y los 25 de noviembre, como fechas que nos encuentran no sólo en la calle, sino también efectivizando reclamos en los ámbitos institucionales y políticos exigiendo cambios de tipo estructural.
    Esta gran oleada, que las feministas caracterizamos como “la cuarta ola” es sin duda uno de los movimientos más dinámicos de esta etapa política signada por el giro conservador en latinoamérica, y pudo dar muestras de ello no sólo “parando” desde aquel 8M de 2016, sino articulando sus reclamos con otros sectores como la economía popular, el movimiento obrero y estudiantil y ganando terreno en lo sindical.
    Esos avances fueron fundamentales porque crearon mejores condiciones para profundizar la pelea ideológica, para movilizar y desnaturalizar los sentidos comunes y hacer que hoy toda la sociedad se encuentre intercambiando ideas de lo que antes no se hablaba.

 

* Alejandra Zani, Licenciada en Ciencias de la Comunicación por UBA, escritora y periodista en Diario El Mundo (España)

  • Creo que Ni Una Menos, en 2015, ha marcado el momento preciso en el que la sociedad estuvo lista, a fuerza de realidad, para visibilizar la lucha feminista que existió siempre, ligada sobre todo a un elite de la academia por un lado y a la acción política por otro, pero que había estado invisibilizada en las calles y que todavía no era masiva. Lo que cambió desde 2015 hasta ahora, tres años después, fue su masificación: las mujeres tomando las calles, saliendo en los medios de comunicación masiva, apropiándose de los discursos que le pertenecen, resignificando sus cuerpos y sexualidades, reivindicando la disidencia. Ni Una Menos es una consigna, aunque con sus propias falencias y aprendiendo de sus errores, que ha permitido que desde Buenos Aires hasta Santiago del Estero, las mujeres se repregunten sobre las situaciones de acoso, abuso y violencia machista que han sufrido en su vida y que han aprehendido, a fuerza simbólica de una sociedad patriarcal y de una cultura machista y heterosimplista de violación, a callar. Desde 2015 hasta ahora, entonces, las mujeres han tomado los espacios públicos y por primera vez son protagonistas de la historia. Es histórico. Es positivo. Es revolucionario. Pero la enseñanza que recibimos, tanto hombres como mujeres, trans o cualquier identidad autopercibida de género, desde el núcleo familiar que reproduce la estructura capitalista y el Estado paternalista, está arraigada en los lugares más comunes de nuestros discursos, y por lo tanto de nuestras acciones, y esa es una lucha de deconstrucción multiforme que todavía estamos intentando organizar, entender y resignificar.

 

* María Eugenia Krauss, editora en Odelia, editorial independiente.

  • Creo que a partir de las marchas de Ni una menos hubo una visibilización de la violencia que sufre la mujer, se le dio relevancia al tema. Un logro concreto en respuesta a uno de los pedidos de la primera manifestación fue que la Corte Suprema empezó a difundir las cifras de femicidios a nivel nacional, que hasta ese momento estaban en manos de organismos privados.

 

 

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