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Crónica de una nueva marcha docente

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Los maestros santiagueños regresarán a las aulas el lunes. Aseguran que la lucha no terminó y que continuarán con las movilizaciones y asambleas. Subida de Línea estuvo en la histórica marcha del día de ayer, donde los docentes pudieron hacer oír su voz frente al edificio de gobierno.

Son las 9 de la mañana del viernes 29 de abril. Hace cincuenta y nueve días comenzó el paro docente provincial y hoy se dará inicio a una nueva marcha. El objetivo es el de establecer un diálogo con las autoridades provinciales sobre la situación salarial y educacional en general.

Es el último día del encadenamiento y huelga de hambre de Marta Salto en la Catedral Basílica, así como también de las docentes añatuyenses encadenadas frente a la Casa de Gobierno. Diez días pasaron del arribo de Mirna y Marta a la ciudad capitalina. La primera tuvo que abandonar la pacífica medida un día y medio después por problemas de salud. La segunda pudo permanecer estoica, a pesar del hambre y las complicaciones climáticas.

La temperatura es baja. El sol asoma levemente, oculto entre el arbolado de la Plaza Libertad y los edificios que la rodean. Marta Salto está sentada en la misma reposera que usa hace diez días, con las mismas brillosas cadenas sobre su guardapolvo y rodeada de una multitud que la alienta. Algunos hacen fila para abrazarla y agradecerle su medida. Ayer, luego de hablar con sus hijos y, que algunos de ellos le comunicaran que iniciarían una huelga de hambre en su nombre, decidió volver a su casa de Quimilí. Está cansada. Lleva diez días sin ingerir sólidos, a la intemperie en pleno centro capitalino. Siempre rodeada de la enorme estructura de la Catedral y de sus compañeros de la escuela N°1218 “Víctor Conde López”.

La policía inunda de un frío color azul a la plaza céntrica. También se ubican en algunas cuadras en derredor. Algunos cercan la entrada del Ministerio de Educación en el Complejo “Juan Felipe Ibarra”. El operativo es imponente.

De a poco llegan los docentes y se reúnen en la plaza. De los parlantes de la Catedral se escucha una misa que se celebra puertas adentro. Como adornando las rejas de la edificio religioso hay innumerables carteles de aliento a los docentes. Uno de ellos tiene impreso un ticket del Banco Santiago del Estero en el que se ven cifras en cero.

Los manifestantes que se agrupan en la plaza son de diversos gremios docentes y colores políticos: Autoconvocados; Docentes en Marcha (Izquierda Socialista), Tribuna Docente (Partido Obrero), Alternativa Docente (de CTA). En el grupo de Cisadems hay algunos de los rostros que días antes estuvieron encadenados frente a la Casa de Gobierno y que, en este momento, están siendo relevados por compañeros que esperan ansiosos en ese mismo lugar. El gran ausente es Sisadoc.

Tras un período de espera se comienzan a agrupar en un sólo bloque, dirigido por una docente amplificada por los parlantes sobre un vehículo. Antes de empezar Marta se saca las cadenas y se para junto a sus compañeras. Comienza a caminar y a alejarse de la Catedral entre sollozos. La gente alrededor la alienta. Su rostro cansado comienza a brillar entre lágrimas. Al llegar hasta la vanguardia del bloque todos la aplauden. Es un bullicio de vitoreos. Sube, ayudada por sus compañeros, en una camioneta con una reposera similar a la que usó durante los diez días de huelga de hambre.

La marcha avanza por Belgrano en dirección a Casa de Gobierno. La policía no escolta la movilización ni cierra las calles perpendiculares. En la intersección de Libertad y Belgrano comienzan los primeros conflictos con los vehículos que se encuentran ante la masa docente. Cuatro policías en motocicletas son advertidos por los manifestantes sobre el caos que se propicia en el tránsito. Estos abandonan el lugar dejando a la deriva a docentes y conductores. Una maestra es golpeada levemente por un furibundo vehículo que logra cruzar el grueso de la marcha. Los manifestantes arman un cordón con el objetivo de realizar la tarea que las fuerzas de seguridad decidieron abandonar. La tensión se mantiene en el ambiente como una nube de tormenta.

La procesión docente se realiza del mismo modo que las anteriores: bloques de maestros detrás de vehículos con parlantes. Fuertes cánticos en los que se hace alusión a su profesión y al silencio de las autoridades. Las pancartas y banderas forman un colorido paisaje que se mueve como un bravo río.

Al llegar a la calle Jujuy, por primera vez en dos meses, los docentes tienen acceso a las cuadras que rodean la Casa de Gobierno. Allí se encuentran con un edificio rodeado por un doble vallado compuesto por cientos de policías. Otra vez las fuerzas de seguridad se niegan a cortar la calle, esta vez de la avenida Rivadavia. De manera pacífica y acompañando el reclamo, los vehículos desvían su paso por Absalón Rojas.

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Fotografía: Nicolás Adet Larcher.

Poco a poco los docentes fueron agrupándose frente al vallado de la Casa de Gobierno. Con sus rostros apuntando al histórico edificio continúan cantando sus canciones de protesta. Uno de los cánticos hace alusión a que a pesar de “estar en cero” allí se encontraban otra vez.

La primera en decir unas palabras desde los parlantes es Marta. Todos la escuchan en silencio.

“Mi huelga de hambre significa el hambre de todos los maestros. Hoy los docentes somos la voz del pueblo, porque los policías son tan trabajadores como nosotros, pero ellos no pueden protestar porque se quedarían sin trabajo y sus familias sin un pedazo de pan”. Grita mientras las fuerzas de seguridad la escuchan atentos y atónitos.

Luego Viviana, la última docente encadenada de Añatuya, también expresa algunas palabras emotivas:

“Voy a hablar en nombre de todos mis compañeros de Añatuya, que desde hace diez días estamos encadenados en la Plaza San Martín. Queremos decirle a la gobernadora que nos vamos sin haber recibido una respuesta de ella, sin que le importe las condiciones climáticas. Queremos decirle que somos jefes y jefas de familia. Que venimos dejando nuestros hijos para hacer un reclamo histórico. Para que se entere que tenemos el sueldo más bajo del país. Nos pide paciencia la señora gobernadora pero tuvimos paciencia por más de diez años.”

La siguiente en hablar es Ziomara Blanco, integrante de Docentes Autoconvocados.

“No nos creamos ese discurso de la paciencia de la gobernadora, porque es un doble discurso: paciencia por un lado y descuentazos feroces por el otro. Ahí queda claro para quienes gobiernan. Nos han quitado el sueldo, lo más preciado que un docente tiene, con esa misma paciencia que nos pedían, con esa paciencia les han sacado el pan de la boca a nuestros hijos, a nuestras familias y por eso compañeros no vamos a bajar los brazos bajo ningún concepto”.

Luego hablarían otros líderes en lucha. Y la marcha se apagaría hasta dejar el lugar vacío, pero con el eco del reclamo docente vibrando en el aire.

Por la noche, a partir de una asamblea se decidiría suspender el paro pero no la lucha. Los docentes de la provincia continuarán las movilizaciones y las manifestaciones con el fin de lograr un diálogo con las autoridades provinciales, por el tema salarial y educacional en general.

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