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Ezequiel Jorge

Dicen que en política hay que estar en el lugar indicado a la hora indicada. Esa parece ser, prima facie, la situación actual del Intendente Mirolo, quien este año intentará su reelección.

Mucha agua pasó bajo el puente desde aquella elección del año 2014 en la que el oficialismo bandeño se impuso con el 49,76% (29mil votos) sobre el 37,49% (21.195) de la lista del Frente Cívico. Desde aquel momento a hoy es dable mencionar dos hechos destacables:

El primero es que los dos paraguas protectores con los que contaba el candidato oriundo de Chaco, ya no están más. Massa, por un lado, inmerso en un ostracismo pos-derrota 2017 y Chabay Ruiz, por el otro, su padrino político, impedido por la Carta Orgánica de ser candidato, es ahora su enemigo principal.

El segundo hecho es la aparición de Cambiemos, que en aquella elección del 2014 no participó. Pero que en 2015 obtuvo la módica suma de 11mil votos en todo el departamento Banda, y dos años después un total de 15mil votos, de los cuales 13mil fueron aportados por los 3 circuitos electorales que conforman la Municipalidad de La Banda, es decir, un 36% de crecimiento entre una elección y otra.

Divide y reinarás. El príncipe debe elegir un opositor con el cual confrontar. El Gobierno provincial parece haber optado por el intendente municipal y estaría dispuesto a hacer sacrificios para garantizar su reelección, pues no le conviene de ninguna manera unificar toda la oposición en un solo frente.

Mirolo, por su lado, sabe que jamás logrará de nuevo los números del 2014. Las encuestas marcan que hay barrios de la ciudad que no conocen al intendente, es decir, que no conocen al mandatario más cercano, el que resuelve los problemas cotidianos. Por ello, una alternativa es la división del Frente Cívico en dos listas: una por el PJ, cuyo candidato es el Chueco Blanco y otra por el Frente Cívico, donde confluirían el PJ residual, el radicalismo bandeño y otras fuerzas.

Aun en esta división resulta difícil creer que el mandatario provincial permitiría un triunfo del peronismo sobre su lista, por ello necesita de un candidato de peso con mucho conocimiento y buena instalación en la sociedad. Esas cualidades parece solo tenerlas el Ing. Juan de Dios Anriquez, hombre del ex ministro de Producción Gelid, autoridad del PJ Bandeño, pero, que esta vez prestaría servicios en la vereda de enfrente.

¿El Objetivo? Al ir dividido el frente provincial, con una elección mediocre de Mirolo (Por ejemplo los 19mil votos que obtuvo en las provinciales de 2017, 10mil menos que en 2014), se garantiza la reelección, se divide la oposición, y cambiemos no hace cabeza de playa en el 2 municipio más importante de la provincia. Y por último, con cuatro concejales el gobernador se coloca en calidad de garante de la gobernabilidad municipal.

Sin embargo la estrategia no está exenta de riesgos. Con un piso tan bajo de votos, el frente provincial dividido, un Mirolo debilitado, Cambiemos con sus 13mil votos de la última elección nacional y un candidato que mantenga ese piso, entra en el universo de posibles ganadores. Sobre todo, porque nadie descarta que el hasta ahora impedido Chabay Ruiz, por una ayuda del cielo en forma de cautelar, finalmente se presente. Como tampoco nadie descarta que en caso de continuar su impedimento se haga una lista conjunta Cambiemos-Movimiento Viable que obligue al oficialismo provincial a cambiar de estrategia.

Ante este escenario carambolezco, pero no imposible, El Frente cívico se vería obligado a unificar las listas detrás de un candidato fuerte, inexpugnable e indiscutido filas adentro: Claudia Ledesma Abdala parece ser la mejor opción. El gran perdedor en este caso es el intendente Mirolo, quien ya debe haber agotado el stock de velas y Santos a los cuales rezar, pues quedaría tercero cómodo tal cual quedo en la última elección a gobernador.

En definitiva, nada está dicho, las encuestas están a la orden del día y marcan como mejor candidato al actual intendente, pero, con un porcentaje de desconocimiento demasiado alto para sus aspiraciones, y con graves dificultades para cooptar el voto contrario al oficialismo provincial. Le continúa el Ing. Juan de Dios y, detrás, pero in crescendo, el concejal Chueco Blanco, delfín de Chabay Ruiz. Todos escenarios contingentes pues aun no está definida la gran cuestión: ¿Y si Chabay finalmente juega?

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