Arte y Cultura Edición #13 Literatura

Hija del volcán

31 mayo, 2018

Hija del volcán

Florencia Benson nació el 25 de enero de 1983 en Buenos Aires, Argentina. Es Licenciada en Sociología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), consultora en comunicación y escribe columnas de análisis político en diversos medios. “Los hijos del volcán” es su próximo poemario, será publicado por Hemisferio Derecho Ediciones. Anteriormente escribió “El cielo de los peces” (Peces de Ciudad) y también es autora de textos narrativos. 

 

Caramelos negros

 

Lamer, lamer, lamer

hasta el último resquicio de tu cuerpo.

Sabemos que en el próximo segundo

nos espera a todos una estrella

distinta, separada, inexorable.

(No existe una sola parte de vos

que no me guste).

Repito como una adolescente:

Candyman, Candyman, Candyman

para conjurar tus labios

como colchonetas,

los toboganes de tus manos,

el vientre, ese arenero misterioso,

tierra de magos, caramelos negros

de sabores amargos, de esos

que comen los adultos.

 

 

Serenamente

 

Largas líneas configuran tu descanso

entre las almohadas, como un jeque,

ocupando el largo entero de la cama.

A tus espaldas, te observo

mientras la gata se monta en tu cadera

un jeque, pero también un mendigo

un niño callejero que creció de más

y no cabe ya en su parada nocturna,

pequeño hombre malo

pequeño hombre recio de brazos cruzados

y piernas firmes y abiertas, como diciendo

algo, pero al dormir

es el hombre niño solitario

el principito en harapos

con su flor, con su gata,

jamás domesticado.

 

 

Portal

 

La primera vez que nos desnudamos

hubo un tatuaje que se prestó a confusión

un dibujo circular que me espantó

e hizo que mi orgasmo se precipitara

liberando gigatones de energía

(vos desconocías su significado,

yo desconocía mi perversión).

Cada vez que tu cuerpo se retuerce,

que tus abdominales se contraen

y se relajan, o bien al tocarme

los símbolos de tinta obscura

activan sus poderes en el plexo

toda la luz desaparece

centrifugada por algún lejano sol en el espacio

agotados, hemos engendrado una galaxia.

 

Los amantes de la ciudad sitiada

 

Balas militares rozan nuestra puerta

pero no retrocedemos

al contrario

nos quitamos la ropa

aferrados al tañido

que reverbera en todo el cuerpo

como hicieron antes

los hijos del volcán.