#Edición13#Provincia

“Las chicas” y las pibas. El partido por ganar.

3 Minutos de lectura

Por Araceli Montenegro. 

Se acerca nuestro mundial. La carrera que empezó allá por 1988; cuando “las chicas” de la Comisión por el derecho al aborto (CODEAB) abrieron por primera vez su mesita plegable frente al Congreso. Cuando tener un equipo de once jugadoras completo era el triunfo del día. Un equipo que todavía no tenía camiseta, pero sí una defensa bien armada. “Las chicas” jugaban a ganar el mundial más largo de la historia, el definitivo, el más necesario, en el que arrancamos con el marcador en menos cien, pero ya clasificamos, el campeonato que va a cambiar la historia; el mundial del feminismo por el derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

“Las chicas” son el equipo matriz de todo éste juego. Se bancaron las derrotas, los empates y las goleadas desde hace 30 años, cuando Dora Coledesky y un par de compañeras decidieron que había que lanzarse a jugar en las grandes ligas, y empezar a pensar en una Argentina donde la salud sexual y reproductiva de las mujeres, sea planeada, pensada y ejecutada a favor de todas las mujeres. Dónde las mujeres, por fin, pudiésemos ser las DT y árbitros de nuestros propios cuerpos, vidas y decisiones. Así nació en Argentina, en 1988, la Comisión por el Derecho al Aborto; el equipo de barrio que un día llegaría al mundial.

Un año después, perdimos el primer clásico. En 1998 el por entonces presidente Ménem, por decreto, estableció el Día del niño por nacer. Casi 30 años después explotó el, ahora, super clásico; un bebé gigante de papel fue hecho estandarte.

Pero los trapos se bancan en las buenas y en las malas mucho más, y entonces llegó la camiseta; la CODEAB salió a la cancha vestida de verde un 16 de agosto del 2003 en Encuentro Nacional de Mujeres número dieciocho. Un pañuelo. La cávala-homenaje a un equipo que hace más de cuarenta años que viene siendo coronado campeón de la memoria; Abuelas de Plaza de Mayo. No había diseño, todavía. Sólo había un color; el color de la vida, de la esperanza, como pensaron “las chicas”.

Y de ahí, solamente llegaron incorporaciones. Llegamos las pibas, y el 14 de mayo de 2005 nació la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, seguro y gratuito; con la firma de 70 organizaciones. Así fuimos ganando unas pocas, empatando algunas, perdiendo desoladamente otras; como Ángeles, Lola, Micaela, Araceli. Muchas, perdimos muchas. Pero ganamos cientos y supimos multiplicar la magia del gol; lo gritamos, lo cantamos, lo bailamos y hoy somos miles. La Campaña está integrada por más de 500 organizaciones de todo el país; el equipo de barrió empezaba a ganar.

¡Por fin clasificamos! El 10 de abril cuando, por séptima vez, el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) llegó al Congreso. Y aunque clasificamos, llegamos con una jugadora menos. María Campos estaba muerta. Muerta por aborto clandestino. Y el campeonato llevó su nombre: desde ese día jugábamos por la Ley María Campos.

El equipo de miles alzó otra bandera, la fiesta no podía terminar, estaban llegando los partidos más importantes; los partidos que hacen que las multitudes salgan a las calles con sus camisetas verdes a festejar con bombo, bengalas y canciones. Por María y por todas las demás cada martes y jueves jugamos a ganar. Con previa, con aguante y con agite. “Las chicas” y las pibas. Con el pañuelazo nuestro de cada juego. Con la camiseta siempre puesta; la desatamos de nuestra mochila y se prende a nuestros cuellos. La cávala nunca pueda fallar.

El pañuelazo del 28 lo jugamos federal. Son las 17 hs y los jugadores empiezan a llegar. La concentración se empieza sentir. Hoy jugamos con equipo mixto, porque con el patriarcado perdemos todos; F, sobrino de Leida Raimundi Corral*, y R. de 13 años, integran la formación masculina. Y estamos las pibas, las que recién salieron de la universidad o el profesorado; las que están por entrar a trabajar o acaba de salir, las amas de casa, las compañeras de los barrios. A la concentración llegamos todas. Nos prestamos los pañuelos, los sacamos de nuestras mochilas, y los levantamos con orgullo; porque no hay otra forma de mostrar la casaca propia. Terminó el partido y en los vestuarios todas queremos saber una cosa; ¡cuál es la jugada del 4 de junio! Nos organizamos y desconcentramos. Nos queda una semana para el próximo partido.

Hay algo que queda flotando después de cada juego. La fecha de la semifinal no nos deja de encontrar. Es el 13 de junio. El gran partido en el Congreso. Ya tenemos las camisetas listas. Los bombos, las bengalas y las canciones afiladas. El equipo que empezó en el barrio se está preparando a ganar. Después de esos penales, las chicas y las pibas nos convertimos en heroínas.

 

*Caso de Leda Raimundi, sentencia a cadena perpetua a los cinco imputados principales en la causa por «homicidio triplemente calificado por ensañamiento, alevosía y concurso premeditado de dos o más personas». Las agrupaciones feministas lo caratulan como femicidio.

 

 

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