Crónicas Edición #13

Negro (L

31 mayo, 2018

Negro (L

Por Soria y Obes.

Como un chelco trepando la medianera, el joven malí sube rápido y seguro, piso por piso, un edificio de departamentos que tiene un niño colgado en uno de sus balcones. El viaje arácnido dura unos minutos. Nuestro futuro héroe, que al momento de improvisar sus pasos de búlder es seguido por curiosos que se suman aritméticamente, piensa en llegar a tiempo, un tiempo antes que el balanceo pendular de la criatura cese por agotamiento y la gravedad chupe -Dios no quiera- su cuerpito.

No es la primera vez que los vouyeres de la vida, igualitos al personaje de Capusotto que ve la realidad a través de una tablet, la ve e interactúa con ella por intermedio del dispositivo, asiste a situaciones de salvataje donde sus protagonistas son humildes, que instintivamente ponen su cuerpo en acción para asistir a terceros.

Recuerdo el año pasado que un changarín (Walter Monzón), pasaba en bicicleta por el puente del río Gastona (Concepción, Tucumán) y no dudó en tirarse al lecho para salvar a una niña en medio del cauce en crecida.

En estas circunstancias la reacción común es sacar el celular y dar pruebas de que se está allí; que si hay un modo de intervenir en la contingencia, y máxime cuando sea dramática, es dando crédito por intermediación de una pantalla, del acontecimiento. Actuar reviste de una decisión fría y de ciertas condiciones ambientales, para lo que la tecnología, pensada en términos supletorios, ofrece el privilegio del contacto imaginario; de una participación especular que no anula los sentimientos morales hacia los víctimas.

Cuando Macron aparece en el Eliseo otorgándole la ciudadanía francesa a Mamoudou Gassama en reconocimiento por su arrojo y sensibilidad, podemos pensar en los precios que debe pagar un miembro de las clases subalternas para tener un lugar en una sociedad de mercado. El precio de producir su propio salvataje, salvando otra vida; distinguirse individualmente elevándose por encima de las barreras simbólicas, que, en circunstancias normales estarán allí para inhibirlo por completo.

Podemos pensar también en la estrechez de la igualdad de oportunidades, ironizada cada tanto por historias de vida que se ponen a flote por circunstancias fortuitas y luego vuelven a sumergirse en el anonimato. Poner en crisis a los estereotipos, con los cuales aprendemos sesgadamente el mundo, y pensar que son posibles otros lazos que los instrumentales, donde la ética del amor al otro pueda trascender las fronteras de la contemplación.