Crónicas Edición #13 Literatura Política Política

Si me quieres, quereme gorila

31 mayo, 2018

Si me quieres, quereme gorila

Por Ignacio Ratier.

Walter entra al nuevo local del Trust Pastelero que pusieron en la Avellaneda. El bar tiene un aire a cafetería de calle Corrientes. Lo han inaugurado la semana pasada y a él y sus amigos ya se les hizo costumbre ir. Todos los días entre las 18 y las 19 se sienta, toma el diario, saca un resaltador y marca lo que le parece interesante. Cuando se le acerca Raúl (el mozo) le ordena un cortado en jarra. Siempre terminan siendo dos o tres tazas, dependiendo de cuánto se extienda la charla con los demás.

De fondo suena Naranjo en flor, Walter tararea mientras ojea la sección Economía de Clarín. Refunfuña cuando lee a Ismael Bermudez. Resalta. Estira la trucha cuando lee a Marcelo Bonelli. Resalta. Está en búsqueda de razones. Eso le preocupa más que entender qué es lo que pasa con el país. El dólar ha disparado, llegó a 25, 50 y está preocupado. La incertidumbre general lo afecta. Pero una sensación molesta, la incomodidad de tener que dar la razón a alguno de sus amigos populistas, lo atraviesa y le genera malestar.

***

Samuel cruza la puerta del local. Si se lo ve desde la derecha uno puede adivinar en él un gesto compungido; si se lo observa desde la izquierda, en cambio, lo que puede notarse en su rostro es sorna. Walter lo conoce y percibe la ambigüedad en la cara de su amigo. Por dentro siente el impulso de levantarse y salir sin siquiera saludarlo. Un portazo suena en su cabeza, ese ruido interior lo tranquiliza, libra el sobrante de tensión que necesita eliminar para sentarse y debatir con él.

Esto se va al carajo, Walter. Sabes cómo va a pegar en los bolsillos de la gente, ¿no? No te pido que pienses en los pobres, ya he abandonado esa esperanza. Te pido que pienses en nosotros, en la clase media. Hay mucho boludo que pretende cagar más alto que el culo.

No entiendo, Samuel, a qué te refieres.

No te hagas el tonto, amigo, sabes de qué hablo. No pretenderás minimizar esta situación. Volvimos al fondo, eh, y no lo digo sólo por la que se viene con el FMI exigiendo recortes durante los próximos años.

Samuel querido, primero deberíamos llegar a un acuerdo: no hay crisis, las cosas no están fáciles pero no hay crisis. Segundo, amigo mío, las tasas de interés del préstamo son bajísimas, el mercado las tiene muy altas. Si no aprovechamos la oportunidad se termina el gradualismo que tantas satisfacciones te ha dado. FMI o ajuste, corta la bocha.

Bueno, gradualismo es un decir, Walter.

Samuel ordena un irlandés. Suele pedir cortados. Pero el irlandés es un mensaje. “Dame algo fuerte, hoy me puse los tapones altos. Es un buen día para mí y un mal día para todos, sobre todo para el macrista que tengo al frente”.

Hay demasiado por reconstruir. Mucha cagada heredada. La arquitecta egipcia ha dejado un país en ruinas. Se está trabajando para reducir el déficit, amigo. Si no se hace algo vamos a seguir en el mismo círculo vicioso.

Tienes una cara de haber ido a la charla de Espert que han organizado los boludos de Federalismo y Libertad, Walter. No compres ese discurso viejo olor a seda guardada. No podemos seguir encaprichados con ese dogma. Este país venía desarrollándose, tenía un índice bajo de pobreza, llegaron los milicos y Martínez de Hoz y comenzó la colonización.

Walter deja salir una risita burlona.

Cómo les gusta decir la palabra colonial, ¿no? Hablando de discursos gastados…

***

Suena la campanita de la entrada. Los tacos de los zapatos negros en punta de Rafael acompañan sus pasos desde la puerta hasta llegar a la mesa. Apoya su saco azul francia en el respaldo de la única silla vacía y se acomoda.

Supongo que están discutiendo la última del gobierno.

Bueno, eso se podría decir. Samuel está demasiado ocupado en aprovechar un clima mentiroso y jactarse no sé de qué cosa. Pero no veo que sirva para construir nada.

Convengamos que lo que hacemos aquí es pasar el rato. No construimos demasiado.

Tienes razón, Rafa. Walter está un poco sensible hoy. Quién te dice, capaz termina abriendo los ojos. El peronismo, en su larga y difusa historia, hizo todo, por lo tanto el gorilismo no es precisamente un buen consejero.

Igualmente, muchachos, se me ocurren algunas preguntas para hacerles. ¿Qué opinan de las fuertes declaraciones del gobernador en contra del acuerdo que se va a firmar?

¿Qué declaraciones?, preguntan Samuel y Walter al mismo tiempo.

Ja! Es una broma, chicos.

Qué se puede esperar de Zamora, por favor, dice Walter.

Y, por empezar, no esperaría un posicionamiento contrario al presidente gato que juega con el país como si fuese una bola de estambre. Todos sabemos que defiende los intereses de los santiagueños. No conviene enfrentar a nación cuando vos dependes tanto de la guita que te mandan.

Todos sabemos que defiende los intereses de algunos pocos santiagueños, dijo Walter y dejó salir, esta vez, una risa más ruidosa.

Rafael sonrió grande. Los dientes blancos brillaron. Abrió los brazos y se manifestó a gusto con tocar ese tipo de temas.

Ven que se puede hablar de Santiago también. Todo muy lindo con las aventuras de Mauricio, pero, aquí también pasan cosas muy jugosas.

Lo que pasa es que Samuel prefiere no hablar de lo que hacen los Zamora, porque qué va a decir.

Qué curioso, Walter, pensé que te pasaba exactamente eso esta semana. Ni un link de El Cronista has mandado al grupo. No debes haber tenido tiempo, mucho trabajo seguramente.

Me parece que los dos están en lo correcto, chicos, dice Rafael y otra vez ilumina la mesa con sus implantes.

Bueno, Rafa, vos la haces fácil. Quedas bien con dios y con el diablo. Sos el mejor amigo del pelotudo de Tenembaum. Yo sé que hay un corazoncito peronista detrás de ese disfraz coreano del centro.

Por primera vez en la tarde, Walter y Samuel ríen juntos.

Llaman a Raúl y los tres piden un cortado.

Volviendo al tema, va a ser hora que te definas, Rafa. Al gato no le queda mucho tiempo, a este ritmo se va en helicóptero.

Walter hace un gesto adusto. Mueve la taza y mira a un lado.

Vos sabes, Samuel, que no estoy contento con el macrismo en el poder. Pero siento que si me prendo en tu registro chicanero y denodadamente “anti” la gente se va a confundir. Pueden pensar que es una forma de aprobación al gobierno de Cristina y, sinceramente, nada más lejos que eso.

Eso es tibieza. A vos te importan los likes, las buenas formas, mantener algunos vínculos al pedo. Por eso un día te encontramos rodeado de fachos y al otro pareces un compañero más. Sos como un trosko pero al revés. Y eso es igualmente malo.

Yo sólo me preocupo por tener argumentos racionales y no casarme con ninguna postura. Me parece que a la política le sobra sentimentalismo.

Walter mantiene el malestar. Pasan cinco minutos sin que diga nada.

Bueno, Rafa, qué otros argumentos quieres. Transfieren recursos para los más ricos. Se cagan en los familiares de los desaparecidos. Te han inventado una guerrilla mapuche financiada por legisladores de Birmingham y la BBC. Recortan en ciencia, educación y salud. Te ponen unas tarifas que directamente te rompen el culo. Todo bien con el aborto pero todos sabemos que lo han puesto en agenda sólo para que se hable lo menos posible de este desastre. Y el zonzo de Natanson ahora se va a tener que meter el libro en el culo.

Yo lo banco a Natanson, dice Rafa mientras revisa lo que transmite la cara de Walter.

Y sí, es el progre coreano del centro por excelencia. Tu modelo a seguir. Es amigo tanto del obamismo falopa que ha confiado en que este gobierno pintaba para modelo escandinavo como del kirchnerismo blando. Hay que definir más, me parece, los posicionamientos.

Esa es la soberbia que los ha llevado a perder tantas elecciones seguidas, dice Walter. El tono pierde amabilidad.

Siempre hablando desde un pedestal. Creyendo que porque has leído tres libros te las sabes todas. Te tienes que desestructurar. Todos esos versos que te comes capaz funcionaban en otro momento, pero la realidad es bastante más complicada. Y se necesitan decisiones firmes para cambiar las cosas. Se van a hacer cosas que duelen y quizás parezcan malas. Pero nos van a llevar a sacar adelante este país tanto tiempo condenado a vendedores de sueños que se la han levantado en pala.

Decime un puto país que haya tenido éxito con el FMI, Walter. Mirá a Grecia, parece una perla sudaca perdida en las profundidades europeas. No hay forma de que salga. Ya lo han probado mil veces y no salió. Todo lo contrario, nos embarramos hasta el cogote.

A veces, amigos, pienso que es verdad que la política es el arte de lo posible. Y eso, creo, implica que te tienes que adaptar a los vientos de la época tratando de redistribuir la guita con la mayor responsabilidad, dice Rafa.

Ese verso de la redistribución es muy de resentidos…

Típica respuesta coreana…

Hay que probar, de vez en cuando, con desembarazarse de las tradiciones políticas familiares, chicos.

Vos no lo has conocido a mi abuelo, Rafa. Bien gorila el viejo. Buena gente pero bien gorila. Ves, sí puedo sentir cariño por los gorilas. Walter es mi amigo.

Te tienes que bajar del pedestal, chango, haceme caso.

Raúl se acerca a preguntar si todo está bien. Samuel pide otro irlandés y Walter un cortado. Rafael solicita probar una tarta de frutilla que han agregado al menú. El mozo trae el pedido al minuto.

La verdad, Walter, hoy he venido con la ilusión de que reconozcas unita. Volvimos al Fondo. Está todo más claro que nunca. Nos falta un candidato como la gente y los sacamos de una vez de ahí arriba. Sino el daño va a ser muy grande.

Estamos tan mal que bajamos la pobreza y tenemos instituciones como la gente, con tipos serios.

Sí, tipos serios, porque no ponen una mina ni por casualidad. Y si la ponen es una bestia como la Bullrich.

La sonrisa de Rafael sigue ahí. Disfruta el ida y vuelta. Disfruta, sobre todo, del mote de coreano. Siente que confirma la efectividad de su impostura.

Además, Walter, esos índices de mierda que han publicado no contemplaban los tarifazos, los bombazos del dólar ni los ajustones que se vienen. El año que viene van a tener que dibujarla, no va a quedar otra. Ba, si es que siguen en el poder. No le veo buena pinta a esto.

Te repito, Samuel, tienes que aflojar con la soberbia. Ese tonito no te va a llevar por buen camino.

¿Quieres que me convierta al budismo y lea cosas de filosofía positiva como el pelotudo de Macri? Prefiero ser auténtico.

A mí la verdad que ni me va ni me viene la filosofía positiva. Sólo sé que si no sos cuidadoso con lo que dices, te puede ir mal en la vida.

Se ve que estás al tanto de la coyuntura, tu agresividad subió al mismo nivel que el dólar.

A Rafael se le va la serenidad al carajo y suelta una carcajada.

Walter mira a Raúl, que siempre escucha tonto aunque se haga el boludo. También se está riendo. Hunde sus labios hasta volverlos un pequeñísimo redondel y aprieta los dientes. Saca la billetera, deja doscientos pesos en la mesa y se va.

Los otros dos aflojan las risas a los dos minutos. Rafael mira su celular y ve que Walter ha salido del grupo.-

 

Ilustración: Martín Junco Gómez