#EdiciónAniversario

Barrilete cósmico

5 Minutos de lectura

Por Maximiliano Lescano Sinkovec.

Las tentaciones mediáticas a la orden del día parecen indicarnos el momento preciso para algunos atracones, la hora justa de mezclar las pasiones. Este es el caso del cine y el fútbol, ambas con grandes referencias en la cultura. Durante años el cine se ha alimentado de las figuras e historias de distintas disciplinas deportivas para reflejar en el celuloide los modos en que las épicas humanas se manifiestan. El fútbol no ha sido la excepción.

Quizá con menos referencias por parte de Hollywood, pero llegando desde otros lugares del mundo, el fútbol y el cine nos demuestran que ambas pueden ser pasiones universales.

Carlos Cuarón, luego de dirigir a Diego Luna y Gael García Bernal en Y tu mamá también (2001), se anima a reunirlos nuevamente para una película sobre dos hermanos con deseos muy diferentes, ambos con el objetivo de salir a flote económicamente. Mientras Beto anhela ser un futbolista profesional, Toto quiere convertirse en cantante. Es así como Guillermo Francella, quien interpreta a un representante de futbolistas, los encuentra y decide que ambos pueden transformarse en futbolistas profesionales. Una película que se permite gambetear entre la comedia y el drama pero que aun así posee menor registro dramático que otras cintas de Cuarón.

Rudo y Cursi sigue de a ratos mostrando las realidades profundas de laS partes recónditas de México mientras nos chocamos con la rivalidad antológica de estos dos hermanos, que de poco van quedando inmersos en el mundo de las competencias profesionales.

En Rudo y Cursi (2008) no pretende lograr una obra solemne, pero una cosa es sumamente destacable de la cinta: sus escenas donde desarrolla la acción futbolística, que con tono de realismo pretenden mostrar del modo más nítido posible las circunstancias y los avatares que se presentan en el campo de juego, evidentemente, un punto en el que el director busca dejar su sello.

Shaolin Soccer (2001), por otra parte, es una comedia que nos cuenta la historia de un grupo de monjes shaolin que abandonaron su espiritualidad y sus prácticas marciales desanimados por la cotidianeidad. Uno de ellos, aquel que posee las piernas de acero, decide sacarlos del ostracismo y reunirlos para que puedan utilizar sus habilidades en la cancha.

Stephen Chow es el autor y protagonista de esta maravillosa comedia de culto, donde se mezclan fútbol y proezas de artes marciales, una ingeniosa idea que, como muchas películas sobre el género, pretende guardarnos una moraleja para el final, en este caso, sin abandonar el tono satírico.

En Maradona (2008) de Kusturica, las primeras líneas del director, en las que narra su visión sobre el ídolo, adelantan que esta será un relato épico sobre los momentos claves en la vida de el ‘diez’: la infancia en villa fiorito, su carrera como ídolo masivo, sus goles a los ingleses durante el mundial de méxico 86 y su adicción a las drogas. Kusturica trabaja la visión más noble sobre Maradona, su costado de militancia contras las políticas imperialistas que pretendía aplicar el gobierno norteamericano sobre américa latina, frustrada en aquella oportunidad por una coalición de presidentes; su amistad con Chávez y Fidel, el amor que profesa por su hijas y su familia. Pero también nos acerca al costado más oscuro de Maradona, la noche y las drogas, los excesos, que, según el mismo Maradona no le permitieron ser mejor de lo que fue.

De a ratos un homenaje y de a ratos una biografía, Kusturica adorna la cinta con montajes geniales del Diego y escenas que ejemplifican las luchas culturales de nuestro héroe con las herramientas más importante que tuvo pelusa: la pelota.

The football factory (2004) o también conocida como Diario de un hooligan es la historia de Tommy Johnson, un muchacho londinense, aburrido, como se describe él, que forma parte de las facciones más violentas del tradicional equipo del Chelsea, de la liga inglesa. Tommy pasa sus días entre fiestas, bares y peleas entre hinchadas rivales junto a su inseparable amigo Rod y el segundo al mando en su facción, Billy, entre ellos, dos pubertos Zeberdee y Raff, cada uno cumpliendo un papel que intenta reflejar una realidad dentro de esta violenta historia. Pero el personaje con mayor peso dramático es Bill, abuelo de Tommy, que representa los sueños de una generación perdida que ahora se debate ante la extinción.

The football factory no es sólo una crítica ácida sobre las violentas barras inglesas de fútbol. Es una crítica a la sociedad inglesa en su conjunto, una crítica a la xenofobia, la violencia y ell racismo. Devenida una suerte de pesadilla suburbana, de a ratos, la cinta pretende deconstruir la idea del barra inglés, mostrando que pueden ser humanos y tener miedos, dudas de su pertenencia y su futuro, que algunos hasta sueñan con abandonar el mundo de las drogas y las peleas callejeras.

Aquello que sucede por fuera de las canchas, las disputas internas y las relaciones que se presentan entre directivos, jugadores y cuerpo técnico es el centro de la trama de The Damned United (2009)Cuando el entrenador Brian Clough llega a el Leeds United para reemplazar al técnico Don Revie, quien había cosechado gran cantidad de logros, se produce un choque de estilos futbolísticos; lo que en nuestras pampas se conoce como el bilardismo y el menottismo tiene sus antecedentes más antiguos en esta vieja disputa. El film usa herramientas historiográficas y montajes de la época para introducirnos en una disputa que ha sido histórica dentro del mundo deportivo inglés, pero, ante todo, nos cruza con un conjunto de sentimientos que las personas que viven el mundo del fútbol rara vez cuestionan, como la soledad y la amistad dentro del deporte; la lealtad, el éxito y el fracaso en un ambiente laboral sumamente complejo.

El hijo de dios (2014) es un western bíblico sobre fútbol, salido de las entrañas del cine nacional. Nos cuenta la historia de un grupo de amigos, Santiago, Tomás y Pedro, que llegan a un pueblo desolado, de camino a sus vacaciones en Betania. Se encontrarán con la tradición del partido de pascuas, frente al equipo de la policía local, dirigida por el despiadado sheriff Pilatos, quien no permitirá que nada del juego vistoso se manifieste, porque en Betania cualquier muestra de virtuosismo será castigada.

En los alrededores de Betania, un proscrito promete devolver el buen juego y la esperanza a una ciudad que tanto lo necesita. Por momentos, los guiños a pelusa en El hijo de dios funcionan de forma genial, luego una fotografía hermosa le da una vuelta más de tuerca al viejo género que parece estar siempre dispuesto a alimentarse de alguna estética por venir. El film funciona muy bien sobre todo para aquellos que esperamos el milagro, aunque sea en lo futbolístico.

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