Aborto Legal

Contra viento y marea, habrá ley

9 agosto, 2018
Imanol Ortega

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Contra viento y marea, habrá ley

Por Nicolás Adet Larcher.

Finalmente se votó el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en el senado y (como habían confirmado los pronósticos) fue rechazada por 38 votos en contra sobre 31 votos a favor, con 2 abstenciones y 1 ausencia. La sesión de ayer abrió nuevos interrogantes y también dejó en claro que -lejos de haber terminado- la lucha de las organizaciones feministas está más firme que nunca.

 

En las calles, miles de mujeres con pañuelos verdes estuvieron esperando una definición del congreso durante toda la sesión. Se bancaron el frío y la lluvia, fueron de distintos puntos del país, en colectivos y combis, dormidas a medias, poniendo el cuerpo a la causa. El resultado era lo que se estimaba desde hace varios días, pero hasta último momento las esperanzas seguían vigentes. El viento verde vino desde el sur, avanzó, pero no pudo llegar hasta el norte. A diferencia de lo que pueden intentar transmitirnos los números, el resultado no fue una derrota, fue apenas otro eslabón a una cadena de luchas históricas del movimiento. Una certeza de que el camino es por aquí y que no queda mucho para que la ley salga.

 

Fotografía: Araceli Montenegro.

Senadorxs

No vale la pena detenerse en exposiciones arcaicas de parte de algunxs legisladorxs, pero si vale mencionar un dato. El que más circuló ayer en las redes sociales venía por el lado de lo generacional, en la cámara de senadores el promedio de edad de quienes ocupan las bancas es de 57 años, mientras que en la cámara de diputados se promedio baja a 49 años. Así, apenas 3 senadorxs tienen menos de 37 años. Claro, la edad no es garantía de progresismo, pero en este caso la tintura celeste es más nítida en senadorxs de 50 años para arriba.

Mencionamos la cuestión generacional también porque el Senado tiene su contraste con la calle. Las pibas de 13, 14, 15 años marchaban y llevaban sus pañuelos con sus uniformes de la escuela debajo. Los señores y señoras de canas sesionaban adentro, de espaldas a las banderas. Estamos ante una nueva generación que asume luchas históricas como propias y que se une a otras militantes con sus décadas encima para fortalecer la causa. “La revolución de las hijas” como la denominó Luciana Peker. Esa nena que se sienta con su pañuelo verde en la mesa de los domingos y se planta ante su familia, discute, explica, emprende una deconstrucción minuciosa desde su núcleo familiar, con su padre, su tío, su madre, su abuela. En unos años será interesante ver a esas mujeres ocupando bancas y cargos con una impronta feminista corriendo por su sangre. El futuro es de ellas y el presente, también.

¿Cómo puede seguir el debate?

Con la votación cocinada, las alternativas y las ramificaciones del debate empezaron a aparecer. 1. ¿El proyecto vuelve en 2019 al congreso? 2. ¿Qué pasa con la despenalización? 3. ¿Hay consulta popular?

 

  1. Según el reglamento, un proyecto rechazado puede volver a presentarse dentro de un año. Ahí aparece la posibilidad de que vuelva a debatirse en el 2019 en el congreso. El problema es que ese año es un año electoral porque hay elecciones para presidente y también hay elecciones de gobernadorxs en varias provincias. Históricamente el congreso sesiona muy poco en un año electoral, lxs legisladorxs prefieren guardarse para no “quemarse” y perder parte de su electorado. Quizás tengamos que esperar un poco más.
  2. La despenalización es lo más próximo. A fines de agosto (más precisamente el 21) el presidente Mauricio Macri enviará al Senado un proyecto de reforma del Código Penal. En ese debate aparecerá la posibilidad de la despenalización del aborto pero (dicen) enfocado específicamente en la mujer que aborta y no en los profesionales de la salud que la asistan. Esa posibilidad es interesante aunque incompleta porque no garantiza que los abortos dejen de ser clandestinos. El otro proyecto que va por esa línea es el que presentó la senadora Lucila Crexell que considera “no punible” el aborto realizado con consentimiento de la mujer hasta las 12 semanas de gestación. Esto, por supuesto, cuando el aborto es practicado en un centro de salud y por un profesional de la salud.
  3. El diputado Daniel Lipovetzky (Cambiemos) anunció ayer la posibilidad de una consulta popular. La Constitución Nacional da esa alternativa en su artículo 40. Para Lipovetzky es necesario por haber tenido un debate en donde una cámara opinó una cosa y la otra cámara opinó lo contrario y pide una consulta que pueda ser vinculante. Según la ley 25.432 de Consulta Popular, la convocatoria se debe tratar en una sesión especial y tiene que ser aprobada por el voto de la mayoría absoluta de los miembros presentes de las dos cámaras. En este caso la consulta se vuelve válida si vota al menos el 35% del padrón electoral.

 

Cualquiera de los escenarios posibles deja en claro algo, la oleada feminista está avanzando, las discusiones ya están sobre la mesa y más temprano que tarde, la ley va a llegar. Esa será “la revolución de las hijas”.