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Héctor Paz: “Cómo no vas a defender la universidad, que te da hasta lo que no imaginabas”

1 septiembre, 2018
Imanol Ortega

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Héctor Paz: “Cómo no vas a defender la universidad, que te da hasta lo que no imaginabas”

Por Ignacio Ratier e Imanol Augusto.

El conflicto universitario no representa el desperfecto técnico de una maquinaria que funciona en condiciones óptimas, sino que se produce e interrelaciona con otros conflictos en un contexto crítico para el país. La amalgama de impericias y consecuencias del sentido político de la gestión de Cambiemos nos sitúa en un momento de incertidumbre y desorientación. La defensa de la Universidad Pública, Gratuita e Inclusiva posee un valor simbólico incalculable y el consenso social en el repudio a su ataque es una señal clara: si el huracán pasa, la universidad queda. Para entender los pormenores de esta crisis, Subida de Línea entrevistó a Héctor Rubén Paz, rector de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), quien explicó las razones del conflicto universitario en todo el país.

 

Como hombre abocado a la universidad desde hace muchos años, ¿qué cambios ves en las políticas del gobierno nacional con respecto al anterior?

A mí me ha tocado pasar varios gobiernos. Justamente, recordaba aquel tiempo del gobierno de la Alianza, que, para nosotros, en la universidad y en el país, se sintió fuerte el impacto de la crisis económica. Estamos hablando del 2001, aquí estábamos en pleno cambio de autoridades, en el rectorado y en las facultades. A mí me tocó estar en gestión como Secretario Académico, y las consecuencias de aquella crisis fueron muy importantes, en términos de la situación económica financiera de la universidad. Los sueldos fueron, a través del Consejo Superior, regulados a nivel nacional; salarios y paritarias sufrieron un deterioro importante. En cuanto al funcionamiento de la universidad, recuerdo medidas como la reducción del horario de trabajo del personal, a los fines de ahorrar energía, otros elementos e insumos. No había recursos para afrontar todo eso. Fue un momento duro.

Poco a poco, la economía se fue restaurando. A partir de ahí, hubo un período en el que se comenzó a trabajar de otra manera, se recompuso el salario de los docentes y no docentes. En el año 2007, por ejemplo, se produjo un aumento importante en el número de empleados y cargos. En el 2012 hubo un proceso de acreditación en las carreras de ingeniería, un poco resistidas al inicio. Resultaron importantes para todas las carreras porque al finalizar la acreditación se otorgaban planes de mejoramiento con financiamiento para infraestructura, cuerpo docente, equipamiento, bibliografía, etc. Esto fue importante, permitió que las carreras de ingeniería, que fueron las primeras en acreditar dentro de esta universidad, dispusieran de fondos para fortalecerse. Eso tuvo un impacto positivo dentro de las facultades de Ciencias Exactas, de Agronomía y Agroindustria, de Forestales, que escalonadamente fueron obteniendo este beneficio. Fue un período de mejoras en todos los términos.

Considerando esta última parte, a fines del 2015, con la llegada del gobierno actual, comenzamos el camino hacia una crisis económica financiera: las medidas que se toman restringen la potencialidad que puede tener la universidad.

 

El conflicto que se atraviesa es sumamente complejo, ¿cómo se lo puede explicar?

Yo describo la situación actual en tres puntos. El número uno tiene que ver con lo presupuestario. Nosotros, como universidad, somos autónomos y autárquicos, desde la propia Constitución Nacional, la Ley de Educación Superior y nuestro Estatuto. Esto significa que definimos nuestras normas y, de manera autárquica, administramos nuestro presupuesto. ¿Quién nos asigna el presupuesto? El Congreso de la Nación, a través de la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores, en la Ley de Presupuesto hay un anexo con la tabla de todas las universidades, en donde dice “Universidad Nacional de Santiago del Estero tiene asignado tanto dinero para todo el año”. Esa ley fue aprobada a fines del año pasado y con ella regimos el presupuesto 2018. Por ley, nadie puede recortarnos ese presupuesto. Si lo hicieran, están incumpliendo una ley nacional, sujetos a cualquier acción legal en contra del PEN, que no cumple con lo establecido por el Congreso. Ese presupuesto obliga a Nación a enviarnos cuotas que nos permitan afrontar los gastos según lo asignado. Cuando nosotros formulamos un presupuesto para el año siguiente, estamos formulando un proyecto de Universidad para dicho período. Ese dinero representa las acciones que vamos a llevar a cabo.

El presupuesto tiene dos componentes fundamentales. Uno se llama “gastos de personal”, lo digo entre comillas porque el sueldo de los empleados universitarios no es un gasto. Y el otro componente principal son los gastos de funcionamiento.

 

Héctor Paz recibió al equipo de Subida de Línea en su despacho de la UNSE. Fotografía: Subida de Línea.

 

¿Qué porcentaje del total se destina a cada componente?

En la UNSE se destina, aproximadamente, un 85% en sueldos y un 15% para gastos de funcionamiento. En otras universidades encuentras 90,10%, 93,8%, 92,3%, 95% y otros casos que superan el 100% en sueldos, y es justamente éste el motivo de la crisis. Nuestra universidad está equilibrada.

La plata para “gasto de personal” ha sido enviada de manera regular durante todo el año. Hemos tenido los fondos necesarios para pagar todos los sueldos de docentes y no docentes. En “gastos de funcionamiento” hubo un retraso muy importante durante el primer semestre, que llevó a un estado de emergencia a muchas universidades que no tenían los fondos suficientes para llevar adelante los compromisos económicos que tenían, con servicios, proveedores, etc.

 

Hubo un recorte de 3000 millones a principio de año…

Todavía no hablemos de recortes, ese es el punto dos. Nadie puede recortar lo que la ley del Congreso dice. El que no la cumple está sujeto a una acción legal en su contra.

El gobierno comenzó a enviar más dinero a mitad de año para gastos de funcionamiento, pero todavía nos están debiendo junio, julio y ahora se vence agosto. Supongamos que envían los fondos, algunos dirán después que todo está bien. Bueno, no está bien. ¿Por qué?

 

“El gobierno comenzó a enviar más dinero a mitad de año para gastos de funcionamiento, pero todavía nos están debiendo junio, julio y ahora se vence agosto. Supongamos que envían los fondos, algunos dirán después que todo está bien. Bueno, no está bien”

 

La inflación…

Muy bien. Esto ha sido proyectado con una expectativa inflacionaria determinada, hoy, esta crisis económica financiera ha disparado los niveles de inflación y la devaluación del peso con respecto al dólar. Eso genera un deterioro en el poder adquisitivo. El dinero proyectado para todo el año, aunque me den lo acordado por el presupuesto, no es lo mismo. De un dólar a 17 a un dólar a 31, si hoy tengo que comprar un microscopio en China que valía 100 dólares, entonces, a precio del dólar hoy ya no lo puedo comprar. Ha habido un deterioro de nuestros presupuestos en términos de la inflación y la devaluación. Ese proyecto de universidad ya no puede ser cumplido. Lo correcto es que Nación nos entregue un refuerzo presupuestario que compense esta situación. Un ejemplo de los privados: cuando un privado hace una obra y ha sido licitada con un pliegue y un presupuesto, en un determinado monto, mes a mes va ejecutando con un certificado de obra. Bueno, cuando ocurren estos procesos inflacionarios, la empresa le solicita al gobierno una redeterminación de precios; certifico un mes de mi trabajo en la obra de acuerdo a un pliego, pero como ha habido un proceso inflacionario me tienen que redeterminar las variaciones de costo. En definitiva, lo importante es decir que nosotros, a raíz de la situación del país, hemos sufrido un deterioro en el poder adquisitivo de nuestro presupuesto y esto no permite que podamos llevar adelante el proyecto de la institución.

 

Y el segundo punto…

El Consejo Superior de la UNSE  ha declarado el estado de alerta, porque también nos aflige el presupuesto 2019. Este jueves voy a leer en Asamblea qué es lo que nosotros estamos pensando para el año siguiente en todo lo que tiene que ver con la función académica, la función de investigación, la función de extensión y la función de gobierno de nuestra universidad. Estas funciones, necesariamente, tienen que cubrirse con un presupuesto que financie las acciones. Pensando en eso, nosotros decimos que no podría a nuestra universidad, así como tenemos el listado de universidades con su presupuesto asignado, aplicársele el mismo presupuesto que al resto. ¿Por qué no entramos en las generales de la ley? porque somos una universidad que está en crecimiento. Hemos creado cinco carreras (ingeniería en biotecnología, medicina, ingeniería industrial, trabajo social y profesorado en física) y la Facultad de Ciencias Médicas. Son cinco carreras nuevas, que requieren un cuerpo docente, no docente, infraestructura, aulas, laboratorios, equipamiento, bibliotecas, insumos, es decir, una serie de bienes y personal que debe ser incorporado a la universidad. Si a mí únicamente al presupuesto anterior me asignan un incremento inflacionario, no me sirve, estamos hablando de una universidad estancada y nosotros somos una universidad en crecimiento. Nos hemos declarado en estado de alerta porque requerimos un incremento por crecimiento. Y después, la pauta inflacionaria que corresponda.

 

¿Se plantearon desacuerdos, desde aquí, con el presupuesto solicitado por el Consejo Interuniversitario Nacional, que se estimaba era menor a lo que realmente necesitaban las universidades para funcionar?

Siempre, al decir de Bourdieu, hay un estado de tensiones, de disputas en una mesa de negociación. Y, generalmente, lo que se ofrece es menor a lo que uno solicita, ahí está ese estado de disputa. Estas situaciones conflictivas se dan de manera permanente, y suele haber un punto en la negociación, porque así como hay paritarias para las negociaciones salariales, hay negociaciones más complejas en las que intervienen todos los rectores, donde unos dicen “mirá, estamos en crecimiento, qué porcentaje por crecimiento le corresponde a uno y le corresponde a otro”. Son difíciles esos acuerdos y, tanto en la mesa del CIN, entre los propios rectores, como en la mesa de negociaciones con el Ministerio de Educación y, en la mesa con los legisladores, que tuvimos el viernes pasado, donde más o menos nos hemos orientado en que el presupuesto que vamos a solicitarles a ellos para que defiendan nuestra posición, van a estar los elementos fundamentados y van a estar los números que nosotros necesitamos para funcionar con crecimiento. Me imagino lo que debe ser ese ámbito de discusión, donde cada diputado representa una provincia y viene a reclamar por ella y por su universidad. Entonces, esos estados de tensiones, de disputas, en términos de intereses, en cada región o provincia, son bastante conflictivos. Nosotros aspiramos a que nos escuchen y nos den lo que reclamamos, el resultado es incierto.

Recortes, restricciones. Por fuera de ese presupuesto de ley, nosotros siempre hemos contado con recursos económicos extra-presupuestarios. Hace un momento les comentaba, en el 2002 comenzaron las acreditaciones a la carrera de ingeniería, y luego con esas acreditaciones en la mano, formulamos un proyecto de mejoramiento, que eran financiados por el Ministerio de Educación. Existen fondos por fuera de la ley que sirven a las universidades para cumplir, muchas veces, los proyectos de crecimiento, las creaciones de nuevas carreras. Esa posibilidad, nosotros, este año, no la hemos tenido. Porque se ha decidido que no tengamos este tipo de ventanillas o convocatorias por parte del ministerio. Inclusive, no siempre ha sido sólo el Ministerio de Educación, también se financian proyectos y programas a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología, en su momento, a través de lo que era el Ministerio de Infraestructura; a través del Ministerio de Producción, los llamados agrovalores, a través del Ministerio de Agricultura. Entonces, las universidades tenemos, además del presupuesto, otras formas de financiamiento que colaboran con el crecimiento, porque permiten adquirir equipamiento, hacer infraestructura y tener nuevos cargos en la universidad. Eso este año no ha existido.

Si nosotros antes teníamos el presupuesto de ley y la posibilidad concreta de financiar programas y proyectos a través de diversos ministerios, hoy no lo tenemos y quedamos sin una fuente también importante de financiamiento. Este año no la hemos tenido.

 

“Si nosotros antes teníamos el presupuesto de ley y la posibilidad concreta de financiar programas y proyectos a través de diversos ministerios, hoy no lo tenemos y quedamos sin una fuente también importante de financiamiento. Este año no la hemos tenido”

 

¿Nada de nada?

Prácticamente nada. Saben ustedes que este año el ministerio definió que no va a haber financiamiento para infraestructura. Tampoco el financiamiento del programa de voluntariado universitario. Las cosas que podíamos hacer por fuera del presupuesto, ahora las tenemos que hacer con ese presupuesto deteriorado. El programa de voluntariado universitario cumplía una de las funciones pilares de la universidad. Nosotros aquí tenemos tres pilares que son inherentes a nuestra tarea: la enseñanza, la producción de conocimiento y la extensión. Por un lado, la formación a través del dictado de las carreras (enseñanza-aprendizaje), por otro, la investigación, y tercero, la vinculación, extensión y transferencia. Esos pilares sostienen la universidad. Si no los tuviese no existe la universidad, se convierte en otra cosa, una institución educativa que se dedica a la enseñanza. Pero esos pilares no son compartimentos estancos, porque a través de la extensión se forma académicamente en la enseñanza; también puedo hacer una investigación de campo con la extensión, es decir, todo tiene que ver con todo, son tres pilares que se unen. En una cátedra puedo plantear una investigación y puedo plantear un proyecto de transferencia, que tiene que ver con la extensión. Cuando no se abrieron las convocatorias para el voluntariado universitario, nosotros, al distribuir nuestro presupuesto, el Consejo Superior define financiar con esos fondos deteriorados, diez proyectos de voluntariado con 25.000 pesos para cada uno. Porque no queremos discontinuar una acción tan importante, que tiene un impacto social, que tiene un compromiso de estudiantes, de docentes, de no docentes y egresados, con la sociedad. Nosotros somos parte de la sociedad, la integramos, hemos nacido de ella y respondemos a sus demandas, requerimientos y necesidades, por lo tanto, tenemos que tener esa integración social. Entonces, este recorte o ajuste tiene influencia sobre el presupuesto de ley, porque destinamos fondos propios a causa del cierre de convocatorias que estaban pensadas para otras actividades.

 

¿Cómo está gestionando el conflicto el Ministerio de Educación?

Ese sería el tercer punto, las negociaciones salariales de docentes y no docentes. Los no docentes acordaron un 15%, se les adelantó una cuota de noviembre a septiembre y tienen una próxima mesa de negociación en octubre. Los gremios docentes se reunieron el 27 de agosto y recibieron la misma oferta del 15%, esta vez con la negociación encabezada por el Ministro de Educación que hasta el momento no había participado en persona de las paritarias. Y el martes la reunión fue de un grupo de rectores con el presidente de la Nación. Entonces, presupuesto de ley, lo extrapresupuestario y las negociaciones salariales: esa es la situación hoy.

 

Vemos que muchos alumnos, por falta de información, se preguntan qué va a pasar con las clases que no están teniendo. ¿Qué les puedes decir a ellos?

Lo primero que le diría a los alumnos es que tenemos que tomar conciencia de un estado general del sistema de educación superior que afecta a todo el país, que nos involucra directamente a nosotros. Es una situación difícil, que define estas acciones que llevan a cabo los docentes al no dar clases como protesta ante esta situación. Vivimos en democracia, la protesta está dentro de la ley, por lo tanto, es una acción con respaldo, totalmente lícita y en defensa de los salarios y  la universidad pública. Veía los pedidos de los gremios, transmitidos al ministerio, y me parecen totalmente válidos. Todos tenemos que comprender esta situación.

De hecho, todo paro perjudica. Pero es la forma de hacer ver a los que nos toca gestionar, que las cosas no están funcionando bien. Cada uno puede aportar en medio de esta situación su parte como para lograr que la situación mejore -y va a mejorar- para todos.

Lo más importante es concientizar, conocer, informar, develar: exponer la situación con claridad y que todo el mundo lo pueda mirar y comprender.

 

Estudiantes de la UNSE realizaron una toma simbólica de la institución el pasado 29 de agosto. Fotografía: Araceli Montenegro.

 

Cuando leíste la declaración de María Eugenia Vidal, que los pobres no llegan a la universidad, ¿qué pensaste?

Trato de ser empático y ponerme en el lugar de ella, que tal vez en su historia personal ha tenido experiencias que dieron lugar a sus dichos. Lo digo pensando en la honestidad de la gobernadora y no en una intencionalidad connotativa en un contexto político determinado.

Permítanme una licencia de la autorreferencia: la vicerrectora María Mercedes Díaz y yo somos producto de esta Universidad y provenimos de sectores populares de la sociedad. Yo vivía en el barrio Mercantil I (hoy América del Sur en la ciudad capital de Santiago del Estero), iba y venía caminando a la universidad, mi padre era el sostén de la casa y cuando falleció, mi mamá quedó con una pensión menor al sueldo que sustentaba nuestro hogar y vivíamos muy ajustados. Luego me recibí en el 89’, hiperinflación, se estaba yendo Alfonsín y llegaba Menem en esa época. Uno se acostaba con diez pesos y se despertaba con cinco porque eso es lo que valía a la mañana siguiente. Yo era ayudante estudiantil, liquidaba libros de sueldo como mi papá me había enseñado y ganaba unos pesitos haciendo changas, porque la pensión de mi mamá no nos alcanzaba. Eran épocas muy duras.

Yo he podido estudiar gracias a la Universidad Pública y Gratuita. Nunca ejercí la ingeniería porque siempre fui docente, desde siempre. Entonces cuando se hace referencia a esos términos (los dichos de Vidal), son vertidos por una persona con una experiencia personal que en su visión tal vez sea así. Para ella puede ser una verdad, pero, desde mi experiencia no lo es. Lo decía hace poco en una reunión de Forestales: “no solamente alguien que proviene de sectores vulnerables puede estudiar en la universidad, sino que además puede ser rector de ella”.

La realidad en un lugar no es la misma que en la otra. Nuestra provincia tiene características determinadas. Conozco muchos casos de personas en estado de verdadera pobreza, que han llegado aquí, han estudiado, se han recibido y han salido adelante.

 

¿Qué medidas hay que tomar para seguir posicionando y mejorando la Universidad Pública?

Hace muy poco, en Córdoba, la Conferencia Regional de Educación Superior ha ratificado lo que ya había declarado en Cartagena en el 2008, que debemos considerar a la educación superior como un bien público social, un derecho humano universal y una responsabilidad indelegable del Estado. Ésto debe ser plasmado en lineamientos de educación superior de Argentina que, de hecho, tiene como resortes principales los poderes del Estado, no solamente el Poder Ejecutivo sino el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Hay una ley de educación superior cuyo debate está pendiente y quizás ahí pueden haber modificaciones que puedan fortalecer este concepto que debe ser cumplido por el Ejecutivo y monitoreado y respaldado cuando no se cumpla por el Poder Judicial. Fortalecer nuestras instituciones democráticas es el camino para asegurar la Universidad Pública, Gratuita e Inclusiva.

 

“Hay una ley de educación superior cuyo debate está pendiente y quizás ahí pueden haber modificaciones que puedan fortalecer este concepto que debe ser cumplido por el Ejecutivo y monitoreado y respaldado cuando no se cumpla por el Poder Judicial. Fortalecer nuestras instituciones democráticas es el camino para asegurar la Universidad Pública, Gratuita e Inclusiva”

 

***

Héctor Paz es insistente con su vocación de servicio, tiene una agenda apretada y durante la entrevista recuerda que luego tiene otras reuniones. “En esa mesa se sientan todos, yo escucho a todos”, dice mientras dirige su mirada a una larga mesa. No tiene hijos, tampoco auto; va a la universidad en colectivo desde su casa en el Barrio Reconquista.

Antes de terminar la entrevista, cuenta anécdotas de su vida: su adolescencia, sus inicios como seminarista y su paso por Acción Católica, su vida en la universidad y los lugares del mundo que ha conocido gracias a sus funciones directivas en distintas jerarquías dentro de la universidad. “Creo que he tenido suerte, en cada lugar que estuve me han elegido para cosas importantes. Las 15 agrupaciones estudiantiles de la UNSE me dieron su apoyo, cuando gané con el 89% no podía creer, confiaba en el triunfo, pero, no pensé que sería por tanto margen”, dice. Cuando hace un repaso por su vida, remata: “Cómo no vas a defender a la universidad, que te da hasta lo que no imaginabas”.

 

Clase pública durante la toma simbólica de la UNSE. Fotografía: Araceli Montenegro.

 

El rector de la UNSE ha sabido generar consensos y ha sido clave para promover articulaciones dentro de la política estudiantil y universitaria. Hoy, como uno de los protagonistas de un momento crucial, se encuentra frente al primer gran desafío que le impone el lugar que ocupa. El ajuste presupuestario de 3000 millones de pesos anunciado por la Secretaría de Políticas Universitarias a principio de año fue el primer indicio de una temporada negra para la educación pública. La crisis actual involucra a 170 mil docentes y más de 1 millón y medio de estudiantes, quizás sea una de las razones por las que la lucha pudo romper el cerco mediático y los grandes medios, después de tres semanas de paro, comenzaron a darle atención al tema.

Sin embargo, este es un eslabón más en la cadena de desprecio hacia el sistema de conocimiento, visible en el acelerado proceso de desfinanciación encarado por Cambiemos. Hay una lista de medidas que cristalizan lo sostenido: a) reducción de oferta en becas e ingresos a la carreras de investigadores del Conicet, b) recortes en el financiamiento de Proyectos de Investigación Plurianuales, c) despidos en el INTA que, el Ministerio de Modernización, prevé lleguen a 700 puestos de trabajo, d) recortes en el INVAP, e) despidos y desmantelamientos en Núcleoeléctrica Argentina, Dioxitek (amenazada por un proyecto de privatización), INTI, SENASA, INIDEP, FAdeA, YPF, Fabricaciones Militares, Telam y en la Planta Industrial de Agua Pesada; f) congelamiento en la construcción de Atucha 3 y g) en la paralización de obras de infraestructura en universidades y la pérdida de poder adquisitivo de los docentes.

La marcha nacional del jueves 30 de agosto fue la prueba de que no será sencilla la avanzada en contra de la educación pública. Cientos de miles de personas en las calles dicen más que el desgastado guion de los gurúes de la comunicación oficial.