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Represor suelto, justicia atada

9 septiembre, 2018

Represor suelto, justicia atada

Por Nicolás Adet Larcher.

Musa Azar está parado al lado de una jaula, rodeado de otras jaulas en el patio de su casa. Todas están afirmadas sobre el piso, tienen por lo menos dos niveles y le llegan hasta la cintura. Adentro de las jaulas hay pájaros que revolotean hasta donde pueden. Nunca más allá de las jaulas.

La foto aparece publicada un 18 de junio de 2003 en la Revista Veintitrés junto a una crónica firmada por los periodistas Andrés Klipphan y Damián Cukierkorn. Están en Santiago por el revuelo del doble crimen de la Dársena y tienen una entrevista con Musa. La revista está impresa a color, pero la foto está en blanco y negro. En la crónica escriben que a la casa de Musa le dicen “La casa de los pájaros” y que se parece a una película de Hitchcock.

Musa tiene las pupilas bien dilatadas y los ojos oscuros. En la foto central de la nota todavía no lleva sus lentes de cristales amarillentos con marco de animal print. Desde su sillón, sentando en la penumbra, entre las cabezas de animales en las paredes y una foto “inmensa” de Carlos Juárez, les dice:

-Mi verdadera vocación es coleccionar pájaros.

Sobre el final, los periodistas preguntan:

-¿Sabe que los santiagueños le tienen miedo?

-No creo que sea miedo. A uno ya lo hacen medio personaje porque tiene algunas características especiales para conducir. Yo he tenido mando donde estuve. Uno se ha hecho público. Pero le aseguro que salgo y los vecinos me besan. No tengo problemas con nadie.

 

Fotografía de Revista Veintitrés.

 

***

 

Quince años después de esa entrevista, Musa ya no colecciona pájaros. Colecciona condenas. Cumple tres condenas por delitos de lesa humanidad y una por el “Doble Crimen de la Dársena”. Su rostro, con el clásico bigote Chevron por encima del labio, aparece cada tanto en los medios nacionales cuando se realiza un nuevo juicio por delitos de lesa humanidad. Siempre en un primer plano, con el fondo de madera del Tribunal Oral Federal. Siempre sentado. Siempre esperando una nueva condena.

Aún con eso, el cambio de gobierno le vino bien. El contexto cambió, los derechos humanos pasaron a un segundo plano y la ola de prisiones domiciliarias para represores lo alcanzó. Hoy está viviendo en una casa de su familia, sobre la Avenida Moreno.

Hace unos días, los organismos de derechos humanos de la provincia compartieron una foto donde se ve a Musa parado en la vereda y sin custodia. No estaba vestido de entrecasa, claro. Una clara violación a la prisión domiciliaria que debería estar cumpliendo. Algunos medios se hicieron eco de la noticia. Otros prefirieron no publicarla por “órdenes de arriba”.  

 

Flyer de la Asociación por la memoria, la verdad y la justicia de Santiago del Estero.

 

La foto fue presentada junto a un escrito para pedir la revocación del beneficio. Página/12 le dio lugar a Musa en su pirulo de tapa bajo el título de “Impunidad” y una cita a los organismos de derechos humanos de la provincia: “No existe Policía Federal ni Poder Judicial que pueda lograr que Musa Azar cumpla sus condenas, pareciera ser que el aparato de poder continúa tejiendo sus redes de impunidad en la actualidad”.

 

“No existe Policía Federal ni Poder Judicial que pueda lograr que Musa Azar cumpla sus condenas, pareciera ser que el aparato de poder continúa tejiendo sus redes de impunidad en la actualidad”