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Sobrevivir al infierno

17 enero, 2019
Imanol Ortega

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Sobrevivir al infierno

Por Pablo Galván.

Volvió a pasar. Apenas comenzado el 2019, un nuevo caso de violencia de género sacudió a la ciudad de Añatuya. Mailén Taborda, de 21 años, fue a festejar el año nuevo en la casa de sus abuelos cuando recibió un mensaje de su ex novio, Marcos Daniel Gómez. Que necesitaba hablar, que por fin le iba a devolver una plata que ella le había prestado, que quería terminar la relación “de buena manera”.

El punto de encuentro fue la casa del muchacho, un lugar pequeño, oscuro, con la cocina integrada al comedor. Él le pregunta lo de siempre: si anda con alguien más, si se escribe con alguien más, si lo sigue queriendo. Mailén no responde. La cara se le deforma de odio: la agarra del pelo, empieza a pegarle trompadas, la tira contra el suelo, contra la mesada, le da patadas. Le dice que es una inútil, que no vale nada, que mujeres como ella merecen morir.

Mailén intenta correr, patalea, lo empuja, trata de sacárselo de encima. Es inútil. Se retuerce del dolor, apenas puede respirar. Siente que no da más, que se va a morir. El piso está regado con su sangre y con restos de su pelo. Marcos saca un cuchillo. La amenaza. Le grita. Que a él nadie lo engaña, que a él nadie le miente, mucho menos ella.

A Mailén le tiemblan las manos, las piernas, todo el cuerpo. Tiembla como nunca antes había temblado. Sabe que se va a morir, que él la va a matar. Pero resiste, forcejea. Logra que suelte el cuchillo, pero los golpes no cesan. La cabeza, el rostro, la espalda, el estómago: todos son blancos para sus puños.

Mailén casi no puede moverse. Sus ojos están completamente rojos. Los vasos sanguíneos que los recubren se han dilatado por el impacto de los golpes. Quiere gritar, pero no puede. Su mandíbula se ha salido de su posición natural y no logra abrir la boca.

Finalmente, él la suelta. Se lo ve avergonzado, acaso arrepentido. Se hace el preocupado. Le da agua fresca. Mailén logra recobrar el aliento. Marcos sale un instante de la casa. Ella lo sabe: es su única oportunidad para escapar. Logra levantarse, pero no puede correr. Golpea la puerta de los vecinos, aplaude detrás de las verjas, nadie la atiende. Ve que, en una de las casas, el portón está abierto. Entra. La propiedad privada no existe cuando se escapa de la muerte. La recibe una señora, bajita, entrada en años. Llaman a la policía.

Él se entrega sin ofrecer resistencia, como sabiendo que en menos de 24 horas estará libre, con la certeza de que nadie condena en serio a los golpeadores, de que ella le pertenece y que por eso puede hacerle lo que quiera.

Marcos es imputado por el delito de lesiones graves, pero permanece preso un solo día. El juez Álvaro Mansilla, luego de dictar el cambio de carátula a lesiones leves, ordena su excarcelación. Nuevamente, Mailén se siente golpeada, pero, esta vez, por un sistema judicial patriarcal que garantiza la impunidad de los violentos.

La familia de Mailén acude a la Justicia de la Capital para solicitar la inmediata intervención en el caso, que comienza a ser instruido en forma simultánea por el fiscal coordinador de la Capital, Dr. Mariano Gómez y la fiscal de Añatuya, Dra. Andrea Darwich. Ambos apelarán la liberación del golpeador y buscarán realizar el cambio de carátula de lesiones leves a lesiones graves u homicidio en grado de tentativa.

Paro Nacional de Mujeres en Santiago del Estero. Fotografía: Ariana Irastorza.

“El fallo del juez Mansilla es un mamarracho ¿Cómo puede dictar lesiones leves si ni siquiera podía abrir los ojos, si ni siquiera podía mover la boca? Marcos tenía todo planeado, no fue un ataque de ira o de desesperación, sabía perfectamente lo que hacía, estaba decidido a matarme”, comenta Mailén.

Al momento de hacer la denuncia, presenta golpes en la cabeza, politraumatismos en el rostro y las piernas y numerosos cortes en las manos y el cuello. Quince días después del ataque, las marcas y moretones no se han borrado, pero Mailén no tira la toalla. Sabe que la única forma de obtener justicia es con la lucha y la organización de las pibas.

“Me gustaría decirles a todas las chicas que sufren violencia por parte de un hombre, que no se queden calladas, que ahora hay muchas mujeres y organizaciones dispuestas a ayudarlas, que ya no estamos solas nunca más”, afirmó.

*Este viernes 18, a las 19 horas, en la retreta de la plaza principal de Añatuya; vecinos, familiares y amigos de Mailén, junto a organizaciones políticas y sociales, realizarán una asamblea en la que discutirán un plan de acción para conseguir la prisión efectiva de Marcos Daniel Gómez.