Edición 20

Notas para repensar la coyuntura política nacional y provincial

7 abril, 2019

Notas para repensar la coyuntura política nacional y provincial

Por Hernán Campos.

En el 2019 se abre la oportunidad política para hacer visible una de las principales contradicciones en el país: la acumulación de sectores concentrados del capital contra la pauperización de gran parte de la sociedad. Por eso, el desafío es único: derrotar electoralmente al neoliberalismo impulsado desde la gestión de Cambiemos.

No es sencillo. Las causas de la pobreza, la crisis económica y las diversas injusticias no se presentan de manera aparentes y evidentes en sí mismas, es más, se visualiza en algunos sectores sociales dominados, reproducir discursos sociales que estigmatizan a la pobreza, a las organizaciones territoriales o a la práctica política. Palabras más, palabras menos, los pobres reproducen discursos de los ricos. Insistiendo, no es la relación de suma cero de que una crisis económica de la magnitud que estamos viviendo devendrá en un cambio de gobierno. Para eso es necesario productividad política: organización y formación. Conciencia y acción. Bajo este hilo conductor, es necesario que el análisis tenga dos momentos: revisar cómo se estaría presentando el escenario electoral nacional y tratar de caracterizar la política provincial y el gobierno del Frente Cívico.

 

Para caracterizar el escenario electoral nacional

Viviendo en el relato neoliberal. El Neoliberalismo impone la idea de una comunidad política para la supervivencia, en donde la vida en sociedad se transforma en un horizonte hacia la mercantilización de todos los bienes comunes. En contraposición e impugnando el horizonte neoliberal, se pregona una comunidad política de la convivencia, de los avances en derechos y de la defensa de los bienes comunes.

A fuego lento. Cambiemos hará todo lo que esté en su alcance, con apoyo internacional, posibles intentos de cambios en la fecha de las elecciones (lo último que anda circulando por los medios de comunicación) y de estrategias electorales, para seguir gobernando. Del otro lado, un espacio opositor que se expresa en la necesidad de desplazar al macrismo del gobierno y modificar el cuadro económico social. A pesar de los deseos, políticamente se presenta difuso. En resumidas cuentas, la situación es la de una crisis política que va de la mano de lxs desesperadxs ciudadanxs que corren para escaparse del derrumbe económico.  

Dentro de la oposición, hay una contradicción que tensiona horizontes y potencialidades del posible frente electoral. La contradicción se sintetizaría en, por un lado, sumar a todos los espacios políticos posibles para ganarle a Macri y,  por el otro, que esa sumatoria no haga perder la caracterización que el neoliberalismo y su política debe perecer como sentido de visión y división del mundo, y de pensar y forjar un proyecto de país que incluya a todxs.

Quien representa mayorías, interpelando e impugnando el orden neoliberal, es Cristina Fernández de Kirchner. A medida que pasa el tiempo y conocemos los efectos de las políticas de Cambiemos, Cristina Fernández de Kirchner cobrará una trascendencia histórica y un valor que será difícil de ocultar por ciertas facciones del peronismo y del sistema político, medios de comunicación, sectores judiciales y por las fracciones de clases sociales antiperonistas.

En estos momentos, Cristina es la principal actora política de real oposición al neoliberalismo; es la que conserva e incrementa caudal electoral suficientes para poder direccionar la conformación de una alianza electoral con reales oportunidades de terminar la experiencia de gobierno de Cambiemos.   

 

Para caracterizar la política provincial y al Frente Cívico

La política provincial debe leerse en clave bidimensional. No sólo en el fundamental clivaje ideológico izquierda – derecha, sino también en el clivaje socio cultural alto-bajo, que impregna en la realidad santiagueña determinadas prácticas, políticas públicas y decisiones de Estado que no pueden dejarse de lado para el análisis. En este sentido, el Frente Cívico péndula en el clivaje ideológico, pero se posiciona en el clivaje socio cultural como una expresión política popular.    

El oficialismo provincial llegó al gobierno luego de la Intervención Federal de abril de 2004. Con Gerardo Zamora como gobernador, significó el final del predominio del PJ juarista, el inicio de una nueva fuerza política predominante basada en la concertación entre radicales, peronistas y otros partidos y movimientos sociales, y de la inscripción dentro de la transversalidad impulsada por el entonces presidente Néstor Kirchner.

El Frente Cívico es una expresión popular. La construcción de organización territorial del oficialismo provincial se basa principalmente en redes de sociabilidad e intercambio que posibilitan la reproducción de las condiciones materiales y simbólicas de existencia. Con el impulso de las instituciones estatales y sus diversos recursos de poder (por ejemplo, las distintas políticas sociales que se implementan), las redes partidarias posibilitan una construcción política con fuerte presencia en los territorios. Como ejemplo, hay que observar cómo los programas de viviendas sociales tuvieron un efecto de ampliación de derechos en comunidades del interior de la provincia, transformando la vida de las familias y de la comunidad toda. La demanda se construyó en derecho, el derecho en política pública y en organización política territorial, haciendo del Frente Cívico un gobierno representativo.

Este espacio político se conforma por redes peronistas y radicales que gobiernan desde el año 2005 y que se sostuvo en el tiempo, con una forma de organización territorial coherente. Por supuesto, con la particularidad de una fuerza política que contiene a dos identificaciones partidarias como el peronismo y el radicalismo.

El Frente Cívico tiene una fuerte presencia territorial y una organización sostenida en un conjunto de redes de interdependencia, tanto barriales como locales. Es a través de estas redes que el Frente Cívico redistribuye los recursos públicos bajo su control, y regula el acceso de los sectores populares a los mismos, convirtiendo a sus dirigentes en mediadores de las necesidades o demandas. Esta capacidad del Frente Cívico en construir la representación política, la vuelve profundamente democrática, más allá de los criterios liberales.

 

Construir la historia

Construir la historia implica comprender y desanudar las contradicciones de los momentos en que vivimos. El Frente Cívico, con sus vaivenes ideológicos debido a su propia y compleja composición de grupos, es una expresión popular y posicionada como opositora al neoliberalismo de Cambiemos. Hoy en día, la principal contradicción es y debe ser el neoliberalismo. Contra ello, toda forma de articulación es posible, con el horizonte político de direccionar la batalla por una comunidad en donde todxs estemos incluidxs.