Arte y Cultura Últimas

Yendo de la radio al podcast

3 octubre, 2019
nicoadet

author:

Yendo de la radio al podcast

Por Nicolás Adet Larcher

Desde hace cinco años, los medios argentinos hablan de “furor” y de “boom” por los podcasts. Algunos miran desde afuera, otros deciden animarse a producir para plataformas para intentar llegar a otro tipo de público. Se discute sobre podcasts en Twitter, en otros podcasts; aparecen nuevos perfiles en Instagram, surgen redes, suscripciones y pequeñas comunidades. En todos esos casos, el podcast abre nuevos interrogantes, aparece como presente y futuro. 

Pero antes de empezar a hablar de podcasts, me parece importante aclarar qué es un podcast o qué se puede entender por podcast. Para eso tenemos que volver a principios del año 2000, cuando se utilizó la palabra por primera vez. El periodista Ben Hammersley (reconocido por ser uno de los pioneros en tecnologías en internet) usó el término en una nota para el periódico británico The Guardian y mencionó algunas de las características de un podcast:

  • Es una producción sonora (con un lenguaje similar a la radio)
  • Presenta un contenido que puede ser en serie
  • Ofrece un consumo que es mucho más íntimo y personalizado
  • Se produce para un consumo de demanda más baja
  • Y aquí lo más importante: la interacción con la audiencia es asincrónica. Hay una distancia entre la publicación del podcast y su escucha.

Como explicó el investigador Agustín Espada (que viene investigando de cerca todo lo relacionado a los podcasts desde hace un tiempo) en una nota en revista Anfibia, el podcast tuvo dos eras. La primera fue de 2003 a 2006, la cual incluyó hitos como un mensaje grabado por la Reina Isabel II en ese formato, o el impulso de varias radios para empezar a producir contenidos. Y la segunda era llegó en 2012, con el lanzamiento de Apple podcast. En Argentina tuvo lugar dos años después, en 2014, con el lanzamiento de Posta, la primera red de podcasts de nuestro país, que tiene como cabeza visible al periodista Luciano Banchero. Para Espada, tanto para la radio como para el podcast “se producen contenidos radiofónicos” y hay similitudes (lenguaje, soporte) y diferencias (en temporalidad) para destacar.

Desde el 2014 hasta aquí, los podcasts avanzaron, acapararon una cantidad de oyentes de manera considerable, muchos medios, The New York Times y The New Yorker (que colocó una sección especial de noticias sobre podcasts) en Estados Unidos, la BBC en Reino Unido o La Nación en argentina, se metieron en la producción de contenidos, y plataformas como Spotify apostaron con mayor fuerza a la inversión por ese lado. Hay podcasts de series (el de la serie Chernobyl de HBO fue uno de los más escuchados), de personajes de películas (Will Ferrell tiene uno donde vuelve a hacer de Ron Burgundy), de alfajores, podcasts de moda, de feminismo, música, salud, política. Si tienes un gusto, seguramente hay un podcast sobre eso. 

Dice Espada a Subida de Línea que el hecho de que existan cada vez más productores no genera una sobreoferta. “Se necesita un proceso de experimentación, de sedimentación de formatos, de formas de producir para tener contenidos de calidad y posibilidades de comercialización que a la vez permitan producir algo mejor. El aumento de productores es algo positivo para el funcionamiento de un circulo virtuoso que haga crecer la comercialización. Es necesario que grandes actores que empiezan a producir se metan para dar más visibilidad y conocimiento sobre lo que es un podcast y qué posibilidades existen para escucharlos”.

Hoy Spotify es la plataforma con el mayor número de escuchas de podcasts en América Latina según la Encuesta Pod 2019, que realizaron desde @lospodcasteros hace muy poco. El número de podcasts almacenados en Spotify aumentó de 185.000 a 450.000 en pocos meses durante 2018. La Encuesta Pod 2019 fue muy interesante para poder conocer algunas de las preferencias de lxs usuarios al momento de decidir qué consumir, cómo consumirlo y desde donde. 

 

Algunos números

Los números de la Encuesta Pod 2019 revelaron, por ejemplo, que la audiencia que más escucha podcasts está en la franja de 25 a 35 años (39,22%), por detrás, quienes van de los 35 a los 45 años (28,21%) y en tercer lugar quienes tienen entre 15 y 25 años (18,12%). Una audiencia muy joven. Para algunos medios esta es una posibilidad de ampliar su público desde otros espacios y darle algo más a su audiencia más fidelizada. Hace unos días, en el marco de la 57° Asamblea Ordinaria de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), Fernando Subirats, de Radio Nacional, dijo:

“Los podcast nos han solucionado un problema que teníamos con la audiencia. En realidad nosotros siempre tuvimos una audiencia de determinada edad y clase social, pero cuando arrancamos con los podcasts, lo que sucedió es que nos metimos en un grupo de oyentes que en la radio no existía que eran los más jóvenes y eso nos gustó. Por ello, empezamos a incrementar la cantidad de podcast para ver cuáles eran los temas que más les gustaban y nos sorprendimos porque luego más gente y más grande, de hasta 50 años, accedía a los podcast”.

Al momento de hablar de temáticas, según la encuesta de Podcasteros, las más elegidas fueron historia (48,91%), arte y entretenimiento (41,11%), TV y film (41,48%) y otras como tecnología, noticias y política. El formato preferido por lxs usuarixs para consumir estos temas es el de la charla en una mesa con dos o más personas, una forma de grabar los podcast que predomina en las redes podcasteras porque es un producto mucho más barato de hacer y tiene similitudes con una forma histórica de hacer radio en Argentina. “La radio en nuestro país está muy asociada a contenidos en vivo como medas de debates, actualidad. Pensar en contenidos atemporales es poco frecuente” dice Espada.

Si hay acento, mejor

Una ventaja para quienes producen contenidos con una mirada que intenta trascender los márgenes provinciales es que al 72,13% de las personas que escuchan podcasts les da lo mismo si el acento de quienes hablan es distinto a su provincia o país de origen. Incluso, a un 19,37% le resulta mucho más interesante que el acento sea distinto. Eso permite que – por lo menos en Argentina – los contenidos producidos en el Litoral (Zine Maniac), Rosario (Oiga Podcast), Córdoba (Hypeados) o Santiago del Estero (La Noche Boca Arriba) puedan extenderse con mayor facilidad a distintos públicos; sobre todo en territorios como Colombia, España, Ecuador y México, que escuchan podcasts con mayor frecuencia.  

Para Espada esta es una “gran oportunidad para llegar a otros oídos”, y explica que “antes era muy difícil llegar desde una radio provincial hasta Buenos Aires o a otro lugar. El podcast da esa posibilidad y es una gran oportunidad para contar historias locales que se vuelvan nacionales, deja de ser restrictivo el hecho de producir en una provincia”.

 

Los servidores

Para arrancar con un podcast se necesita una inversión inicial. Esa inversión se puede destinar a la compra de equipamiento (en caso de que no se cuente con un estudio o una radio) y/o al pago de una suscripción mensual para un servidor. 

El servidor aloja el audio y lo distribuye por plataformas como Spotify, Apple, Tune In, Google Podcasts y otras. Para evitar problemas y garantizar funcionalidad se recomienda una suscripción a un servidor que permite alojar, distribuir y monetizar audios a lxs productorxs. Hay servidores como Audioboom (el más popular de latinoamérica) que tiene paquetes predeterminados para podcasts pequeños con un tope mensual y otro aparte para podcasts con mayores audiencias. Lo mejor de Audioboom está en las métricas, mucho más afinadas que sus competidores. Otro servidor muy usado es Ivoox, que tiene un nivel de almacenamiento y transferencia ilimitado. Al tener una mayor cantidad de usuarios con un plan gratuito, también presenta limitaciones en la duración de los audios. Hay otros servidores gratuitos y muy buenos como Anchor utilizado por un gran número de podcasts en Spotify o Spreaker que tiene una app para celulares que permite grabar y editar casi de manera instantánea.  

 

Podcasterxs

Zine Maniac arrancó en diciembre de 2018 como idea y se convirtió en podcast en febrero de 2019. Desde el Litoral, graban sus programas en el estudio de un técnico en sonido, llamado Ezequiel Fructuoso, donde pagan la hora de estudio y edición. Al podcast lo suben a Audioboom y luego lo distribuyen por Spotify y Apple Podcast. Tienen oyentes de varias provincias y de países como Uruguay, Chile y Perú. Al frente del podcast están Rocío Luna y Joaquín Vázquez, que se presentan como dos amigues maníacos del cine transmitiendo en vivo desde el litoral argentino, que se juntan a hacer lo que más les gusta, descubrir el lado Z de sus películas favoritas”. Entre la radio y el podcast, marcan sus diferencias, “en lo técnico, la diferencia más importante es el vivo o directo, nosotros grabamos y editamos. La radio continúa con su impronta de ser algo impredecible con el vivo. De seguro, por el momento, el podcast es más libre en cuestión de contenidos y el uso de palabras. No estaría atado a acuerdos comerciales y/o pautas publicitarias o de propagandas. No hay tiempo establecido de cuanto puede durar un capítulo o episodio de podcast”.

Rocío Luna y Joaquín Vázquez explican a Subida de Línea que lo más difícil de hacer podcasts es lograr cierta masividad, “lo más complicado es hacer el podcast masivo, es un trabajo de 24 horas en redes sociales. En Argentina hay varios podcasts conocidos, la mayoría realizados en Buenos Aires. En el interior del país hay pocos y que tengan el alcance que uno pretende es muy raro”. Frente a la abundancia de podcasts y el desafío de proponer un producto que se destaque desde el interior dicen:

Creemos que el desafío es primero personal y después más a nivel de competencia. Para destacarse es más importante la exposición en redes sociales, y después atrapar a la audiencia u oyentes con el contenido. Por eso ponemos mucho esfuerzo en la parte gráfica, que está a cargo de Clara Martinez Radesca, ella hace los hermosos diseños para cada capítulo. Nosotros investigamos mucho y luego grabamos sin antes intercambiar opiniones, para mantener frescura y sorpresa, no sólo con los oyentes sino con nosotros mismos. Creemos que nuestro mayor capital es la posibilidad de sumar desde nuestros saberes y experiencias como trabajadores del cine, y sobre todo como trabajadores del cine desde el interior del país. Donde al margen de que cada episodio es analizando producciones más mainstream no dejamos nunca de aportar nuestra visión desde los saberes propios de la realización. 

 

 

Por El Largo Camino es un podcast “a través del tiempo y el espacio” dedicado a la serie Doctor Who. Comenzó a publicar capítulos hace poco y tiene al frente a Leticia Haller y Julián Kaper. Habían empezado a colaborar juntxs haciendo una serie de podcasts especiales de Game of Thrones y como hacían mención a Doctor Who constantemente, lxs oyentes les pidieron que hicieran un capítulo específico para esa serie. “Yo hace años quería hacer un podcast sobre ese universo y, sumado a que justo yo estaba haciendo el taller de podcast de Anfibia supe que era con ella que tenía que hacerlo y que podía ser pronto” dice Julián. 

Al podcast lo cargan en Anchor y lo distribuyen en la mayor cantidad de plataformas posibles: Spotify, Apple Podcast, Google Podcast, Pocket Cast, Castbox, Stitcher, Tune In e Ivoox. Su público es argentino, pero también lxs escuchan de varios países de latinoamérica y Europa.

Para grabar su podcast, Leticia y Julián utilizan Skype por la distancia (él es de Buenos Aires y ella vive en La Plata), “grabamos a distancia, hablando por Skype y cada uno grabándose con un microfono semiprofesional. Una vez que terminamos, ella me manda el audio y yo edito todo para que quede lo más profesional posible”. 

“Yo diría que lo más difícil en un aspecto general en Argentina es poder vivir de esto” dice Julián y agrega que “la inserción en la cultura está siendo rápida pero el reflejo en formas de monetizar es más complicado, sobre todo si apuntas a usar publicidad o algo así. Que las marcas confíen en un medio nuevo lleva tiempo. Creo que lo mejor que podemos hacer es hacer buenos productos para que el medio crezca sano, tener grupos de oyentes fieles y después ver si se puede tener publicidad o mejor aún, pensar en crowfunding. Pero hasta entonces hay que hacer todo con el tiempo y los recursos que se disponen y por amor al medio y a los oyentes”.

 

  • ¿Ves diferencias entre la radio y el podcast?
  • Si, hay diferencias claras. Creo que el podcast no existiría si no hubiese estado la radio antes y sobre todo en Argentina. La mayoría de los que hacemos podcast fuimos y somos amantes de la radio previamente. Eso nos da ciertos códigos, aunque no sean súper explícitos.  Hoy el podcast tiene la oportunidad de ser un lienzo en blanco para crear formatos nuevos e increíbles con pocos recursos y ahí es donde se diferencia de la radio, donde la creatividad capaz que ya está un poco más trabada. A su vez el podcast tiene que cuidarse de satisfacer las demandas de sus oyentes (como la duración) sin dejar de ser creativo.

 

Oiga! Podcast es una red de Rosario que produce y distribuye varios podcasts. Arrancó en 2015 “como un experimento” con el podcast Barley, Almirante & Scotch de la mano de Tobías Traglia y Maili (Sofía Sauro). Después se sumó Valentina Solé. “Queríamos hacer un podcast y no sabíamos de qué, así que lo hicimos sobre nada en particular. Terminó siendo Barley, un podcast de cosas. Siempre lo comparé con Seinfield, que según sus creadores es ‘a show about nothing’ donde lo que lo hace interesante es que las cosas que pasan también pasan en la vida cotidiana” cuenta Tobías. El podcast gustó, tuvo 3.000 reproducciones la primera semana y se expandió con el boca en boca. 

“En el 2016 empezamos Fandom, sumamos más podcasts y luego de un parate en 2017, a mediados de 2018 volvimos solo con Barley. En 2019 nos propusimos ‘profesionalizar’ los podcasts, por así decirlo; afrontarlos como un proyecto serio. Se incorporó Fermín al equipo (encargado de la parte de diseño) y nos propusimos generar una suscripción para que nuestros oyentes pudieran darnos una mano” agrega. 

Barley propone una temática, hace preguntas a su audiencia y esa interacción funciona como contenido del propio podcast, agregando anécdotas de lxs propixs conductorxs en muchos casos. Utilizan Ivoox como servidor para cargar los episodios que, según Tobías “no es el mejor” pero “es el más barato” y hasta ahora les permitió trabajar sin problemas. Tienen oyentes de países como Uruguay, México y España y cuentan que las estadísticas también muestran oyentes de otros países hispanohablantes que “todavía no se han animado a saludar”.

 

  • ¿Cómo trabajan en la producción de los podcasts? ¿Cuentan con un espacio físico propio y equipamiento? 
  • Hay podcasts que requieren más producción que otros, lógicamente. Barley es, sencillamente, recolectar temáticas y preguntarle a la audiencia; antes publicábamos la temática con una semana de anticipación; hoy la publicamos el día antes de grabar porque nos mandan tantas cosas que no nos da el episodio para leer todo. Hay otros podcasts que requieren más producción previa; con Altavoz por ejemplo, cuya nueva temporada todavía no estrenó, tuvimos horas de grabación, edición y mezcla para lograr episodios de no más de 10 minutos. Siempre intentamos ir un episodio adelantados para poder grabar, editar y mezclar con tiempo. Contamos con espacio físico (mi hogar) que no es un estudio profesional, es simplemente un departamento, pero tenemos buenos equipos, lo que ayuda a que el sonido sea bastante decente. Yo soy un Earworm y me fascina todo lo que es audio y sonido, por eso intento que todo quede lo mejor posible, pero se trabaja con lo que se tiene al alcance. Tiene su lado bueno; para ciertos podcasts, como Barley, el grabar en el departamento le confiere otro tipo de interacción, se genera un clima más “hogareño” por así decirlo, donde se escucha la pava calentando el agua para los mates, algún colectivo pasando, un gatito ronroneando. 

 

  • ¿Qué es lo más complicado al momento de hacer podcasts en Argentina?
  • Lo más complicado es lograr exposición. Hoy en día mucha menos gente de la que creemos sabe lo que es un podcast o consume podcasts regularmente. Si bien es un medio que está empezando a aflorar en nuestro país, también está siendo monopolizado por las grandes empresas de medios tradicionales o por gente que tiene años de trayectoria, lo que hace más difícil la competencia para los que hacemos  podcasts exclusivamente. También está la eterna lucha contra los recortes de radio, que copan los primeros puestos de reproducciones en Spotify pero que lejos están de ser podcasts. Esta competencia empuja al podcaster a apelar a lo distinto, a la originalidad, a lo que no está en otro lado. Hoy en día no tiene sentido grabar un podcast de cine porque en la competencia está sentado Axel Kustchevatzky o algún crítico con años de carrera hablando sobre la misma película sobre la que vos querés opinar y encima bancada por una cadena de cines que lo invitó a una función privada. Es imposible. Por eso desde Oiga! buscamos generar contenido que no se encuentre en otras plataformas.

Grabados en casas, estudios de radio, alquilados o prestados; los podcasts configuran una nueva forma de consumo para un público bien segmentado. Un público que los consume y al mismo tiempo tiene – en algunos casos – la posibilidad de producirlos, distribuirlos y monetizarlos. Como el techo y el desborde parece estar lejos, las posibilidades para seguir expandiendo y fidelizando audiencias siguen siendo parte de las proyecciones de muchxs podcasterxs.