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Ahora que sí las ven: ferroviarias

20 Minutos de lectura

Por Lorena Arambuena.

En 1967 el Club Atlético Central Córdoba (CACC) debutaba en la primera división del fútbol argentino. Aunque los jugadores no podían vivir de la práctica, el club obrero fundado en 1919 en Santiago del Estero había alcanzado una madurez institucional y un prestigio futbolístico que empezaba a ser retratado en la prensa porteña. Las hazañas del Ferro, sobre todo durante las campañas del ‘57 al ‘99, lo posicionaron como el club dominante del fútbol santiagueño. Por esos años, sin ningún revuelo, se forjaba también el fútbol femenino en la provincia.

Los orígenes son difusos, no arroja resultados en Google, ni existen registros en las actas institucionales ni en los diarios locales. Un nombre, una jugadora, una directoria técnica y una personalidad clave para la genealogía del fútbol santiagueño: Olga “la negra” Padilla (1), no sólo formó parte y dirigió al primer plantel de jugadoras que tuvo Central Córdoba en la década de 1960, sino también organizó el primer seleccionado de la ciudad Capital en 1986, año a partir del cual nacen los enfrentamientos entre La Banda y Capital. Como las futbolistas de entonces, las ferroviarias nunca disputaron un partido oficial ni fueron reconocidas por los organismos rectores del fútbol santiagueño. Y aunque la historia oficial sólo rescata a las mujeres de los clubes en su rol de colaboradoras y miembros de las Comisiones de Damas, hubo muchas pisando el campo de juego y allanando el terreno para las generaciones siguientes. 

Primer plantel de fútbol femenino de Central Córdoba dirigido por Olga Padilla. Fotografía gentileza de María Mercedes Arce, pionera santiagueña.

No se conocieron, pero los puentes entre generaciones permanecen abiertos. Con once años de representación ininterrumpida del Centro de Atletas Central Córdoba, Natalia Carranza -39-, Nataly Cortéz -28-, Florencia Corvalán -28-, Pamela Lescano -27-, y Carla Sánchez -23-, forman parte del plantel actual de uno de los equipos de mayor renombre y logros deportivos del fútbol femenino local, y comparten buena parte de la semana entre entrenamientos, reuniones y partidos. Las trayectorias son distintas. El fútbol en sus vidas ha tenido diferentes vías de entrada y recorridos, y aunque los contextos y las vivencias son otras, comparten una situación común con las ferroviarias de los años ’60 que jugaban a la pelota sin botines: una historia de subyugación y la incertidumbre de su futuro como deportistas. ¿De dónde vienen? ¿Por qué se trata de un plantel que desde 2019 sigue esperando respuestas? ¿Cómo ha impactado en el equipo el anuncio de la profesionalización? ¿Qué expectativas despertó la inauguración del Estadio Único?

De izquierda a derecha: Natalia Carranza, Florencia Corvalán, Carla Sánchez, Nataly Cortéz y Pamela Lescano.

Ninguna se inició en El Ferro. Tampoco pueden afirmar que les deben su formación inicial a otros clubes, por lo menos no en el sentido clásico del término. Por esos años, y todavía hoy, sin escuelas de fútbol para niñas en los clubes, la mayoría de chicas que desean jugar aprenden “improvisando”, “copiando”, “a lo artesanal”, expresiones que utilizan para describir las primeras experiencias con la pelota. Sus potreros, como en la historia de Nataly, son la calle del barrio con hermanos o amigos, o alguna canchita de tierra en el interior de la provincia como el caso de Pamela. A otras, como Florencia, se lo enseñaron “ya de grande” sus amigas, para completar equipo y participar en los campeonatos de fútbol 5. Los comienzos de Carla, a sus 7 años en una escuelita de fútbol masculino, se truncó en la adolescencia cuando no le permitieron jugar más por el límite de edad establecido para las mujeres. Natalia también empezó en el barrio, siendo de las primeras elegidas en los equipos que armaban los amigos de su hermano. La inserción de todas en grupos de entrenamiento exclusivamente de mujeres se da en la adolescencia o juventud, y sus experiencias en equipos de representación de clubes estuvieron marcadas por la informalidad y la precariedad de condiciones para la práctica. 

El año 2009 como llave cruz. De la representación del Club Atlético Sarmiento de La Banda (CAS), y los entrenamientos convocados por las propias jugadoras en el piletón del Parque Aguirre, nace la primera formación del equipo de futbolistas al que el profesor Walter Mendoza tentaría con una oferta para representar los colores de Central Córdoba que, hasta entonces, no contaba con la disciplina como parte de su cartera. No se trataba de una oferta monetaria para las jugadoras, sino de la posibilidad de tener un entrenador que se hiciera cargo del grupo y un club que aportara recursos para solventar los viajes a torneos interprovinciales. Varias venían con experiencia hacía varios años y competencias disputadas en La Banda, Santiago Capital, Tucumán, Salta y Jujuy. Natalia Carranza es la capitana de las ferroviarias desde entonces, un equipo que mantiene buena parte de su base inicial y con los años incorporó a otras en sus filas. 

Yo debo haber empezado en el 2001, o 2002. He arrancado en un equipo que se llamaba Unión, que no tenía club. Después he pasado por Maco, y de ahí al poco tiempo empezamos a ir a jugar a La Banda, en Sarmiento. El grupo de chicas en ese momento contaba con el apoyo del municipio que colaboraba con el pago de viajes, y había un encargado “Tato” Acuña, que se había ocupado de conseguir la representación de Sarmiento. A los años deja de poder entrenarnos, y se hace cargo una de las chicas. Nosotras armábamos convocatorias a jugadoras y las llamábamos a entrenar al parque. Después es que surge la posibilidad de representar al Centro de Atletas Central Córdoba, pero venimos de todo eso antes. (Natalia)

Oficialmente, el grupo de jugadoras que representaban al club bandeño, ingresa a la institución como parte del Centro de Atletas Central Córdoba en el año 2010. Se trata de una agrupación de hinchas y socios, explica Nataly, que no tiene vínculo con la dirigencia del club. Además de fútbol femenino, hockey y rugby son las disciplinas que la entidad tiene a su cargo a través de delegados y responsables que forman parte de la comisión directiva. Hasta la fecha, la única disciplina con “dependencia directa” del CACC continúa siendo el fútbol masculino. Ello implica para las jugadoras no ya solamente una falta de reconocimiento, como expresara Pamela, “siendo jugadoras de fútbol que es la disciplina principal del club y con los años de trayectoria que lleva nuestro plantel”, sino una situación de incertidumbre y precariedad en relación con las condiciones en que se venían desarrollando los entrenamientos y las competencias, y la responsabilidad sobre la cobertura de gastos. En este sentido, las sensaciones son ambivalentes, en tanto que la situación comenzó apenas a modificarse en los últimos dos años. 

Nuestra relación con el club siempre fue nula. Con la dirigencia no hay vínculo. Tenemos un delegado que es parte de la comisión actual, que trata de moverse para darnos conjuntos o conseguir ayudas para viajes a través de la colaboración de socios. Pero la mayoría de veces nos la rebuscábamos nosotras mismas. Para competir localmente o viajar poníamos plata de nuestro bolsillo o hacíamos beneficios para todo. (Natalia)

Hoy en día estamos un poco mejor. Creo que, desde el anuncio de la profesionalización, empezamos a contar con elementos y lugar para entrenar. Tener personas capacitadas que nos acompañen en este momento es clave, es lo que a una la hace sentir profesional, aunque no podamos cobrar. Nosotras tomamos con mucha responsabilidad esto, ponemos ganas, tratamos de manejarnos como profesionales a pesar de todo. (Pamela)

2019 como bisagra. Dos acontecimientos ocurridos ese año fueron claves para las ferroviarias. Primero, el anuncio de la profesionalización de la Primera División femenina en el mes de marzo que animó expectativas en el grupo, y tres meses después, el salto del CACC a la máxima categoría de fútbol masculino. Tras el ascenso a la Superliga en el mes de junio, El Ferroviario conseguía en diciembre meterse en la final del certamen de la Copa Argentina junto a River Plate, y con ello se le abrían chances de clasificar a la Copa Conmebol Libertadores 2020. Por la exigencia que el organismo impone a los clubes de contar con un plantel femenino y al menos una división juvenil, El Primer Grande del Interior se topaba con una limitación concreta. Aunque se perdieron las posibilidades para el equipo santiagueño, lo ocurrido fue motivo de acercamiento entre las futbolistas y su mánager Alexis Ferrero, quien les presentó entonces la propuesta de absorberlas como equipo en un corto plazo. La promesa de incorporación definitiva de las jugadoras al club quedó en incógnita durante todo ese año y hasta el presente.

Nosotras estábamos rogando que Central clasifique, porque era la única manera de que inmediatamente nos tengan que incorporar al club. Por la exigencia que tenían nos habían dicho que en un corto tiempo iban a sumarnos. Todavía no ha pasado, se supone que están en ese proceso ahora. Nosotras estamos entrenando, pero no hay nada concreto hasta hoy. (Nataly)

Las primeras tratativas han sido recién en 2019. Cuando estábamos arrancando a jugar surge la pandemia y se retrasa todo, también nuestra incorporación. Ya tenemos armados dos listados de jugadoras, uno de mayores y otro de sub-20, y los estudios médicos. Tenemos entendido que ya habría gente designada para encargarse del femenino de Central, eso es lo único que hasta hoy existe. (Natalia)

Mientras tanto, en el plano nacional y por la pandemia del Covid-19, la AFA a través de Jorge Barrios anunciaba en el mes de abril de 2020 el cese de subsidio (2) a la disciplina una vez finalizados los contratos de las jugadoras de la primera división el 30 de julio de ese año. Por las repercusiones inmediatas del hecho, y por pedido expreso de “Chiqui” Tapia, el responsable del fútbol femenino se retractó horas después.

Luego de la clasificación ante Panamá en Sarandí el 8 de noviembre de 2018, y el desempeño histórico de las jugadoras de la Selección en el Mundial de Francia 2019, si algo quedaba a las claras, es que las futbolistas eran merecedoras del reconocimiento. Y, sobre todo, que no estarían dispuestas a aceptar menos. Ya en instancias preparatorias para la Copa América 2018 y ante la falta de condiciones básicas para competir internacionalmente, elaboraron un pliego de demandas a través de una carta abierta (3) a la AFA y realizaron ante el organismo el primer paro en la historia del fútbol femenino. Las chicas del seleccionado junto a decenas de jugadoras radicadas en distintos clubes argentinos eran profesionales sin sueldo. El tiempo dedicado a los entrenamientos y las competencias, y el comportamiento fuera de la cancha de juego daban cuenta de ello. Si bien en los clubes más competitivos se negociaban acuerdos -viáticos por comida o transporte, alojamientos, becas y hasta trabajos part-time-, las futbolistas se veían limitadas en el uso de canchas propias y se responsabilizaban de gastos correspondientes a los clubes y la Federación (indumentaria, materiales de trabajo, árbitros, ambulancias, policía). La profesionalización llegaba para comenzar a saldar esa deuda.

Sin embargo, el “interior” del país continuaba siendo un sitio de postergación. En Santiago del Estero, los sucesos descritos y hasta el anuncio mismo de la profesionalización se vislumbraron como lejanos. Al no estar reconocida por la Federación provincial ni tener una liga, la disciplina corre con kilómetros de desventaja incluso sobre otras provincias de la región (4). Para las ferroviarias “lo que pasó en Buenos Aires” significó la posibilidad de empezar a soñar en grande, pero ante todo, marcó una pauta de condiciones mínimas a las que aspirar en el corto plazo, “mientras lo demás llega”:

En nuestro caso miramos la profesionalización no solamente como un sueldo para jugar, sino desde lo más básico que es lo que pedimos. Ser incorporadas, tener condiciones para los entrenamientos, consolidar un grupo, competir. Hasta el 2019 no lo dimensionábamos como una necesidad. Es muy loco eso. (Nataly)

El solo hecho de jugar en un club como Central era un sueño para mí, asique imaginate (…) Por el momento, tener elementos para entrenar, que se nos reconozca y asumir otras responsabilidades es lo primero, mientras llega lo demás. (Florencia)

Hemos cambiado el chip de lo que era antes. A pesar de las condiciones, intentamos tomarnos todo con mucha seriedad. Antes capaz entrenábamos solo dos veces a la semana y algunas nos juntábamos un sábado a jugar y listo. Con la profesionalización en Buenos Aires cambiamos el chip porque vemos que el sueño de tener un contrato está más cerca. (Pamela)

La necesidad de la profesionalización surge ahora, pero nuestro interés principal es simplemente que como jugadoras nos tengan en cuenta. De golpe llega esto y como provincia no estamos preparados, no tenemos un torneo, la cantidad de chicas que hay con condiciones no tienen dónde prepararse. (Natalia)

Año 2021. El tiempo apremia y las chicas esperan. “Con la pandemia y sin una competencia no se puede oficializar al equipo”, les comunican desde el club.

El plantel se lamenta, pero confían resignadas, como quien no tiene segunda opción. Para muchas, el deseo de ser reconocidas es mayor al de cobrar un salario por jugar. Es que, entre las ferroviarias, hay jugadoras con más de veinte años de trayectoria como su capitana, que anhela retirarse del fútbol con ese sueño cumplido. Como ella, muchas futbolistas que empezaron a competir en los ‘2000 jamás imaginaron “vivir del fútbol”, y aunque lo avizoran como algo alejado del tiempo que les queda dentro del campo de juego, imaginan poder vivirlo al costado, dirigiendo a sus compañeras y profesionalizándose en el oficio.

Yo sueño con un fútbol bien representado por las excelentes jugadoras que tenemos en la provincia. Si no es profesional, con un fútbol semiprofesional pero bien plantado. Quizá no llego a formar parte de un equipo para entonces, pero por qué no imaginarme estando al costado del campo de juego, dirigiendo. (Natalia)

De una generación más intermedia de jugadoras, que comenzaron a competir hace aproximadamente diez años, son parte Nataly, Carla y Pamela. Al igual que el resto del plantel, conjugan ocupaciones laborales, estudio y tareas de cuidado con el ritmo de vida que les demanda los entrenamientos y partidos. Dedicarse exclusivamente al fútbol tampoco formó parte de las opciones que barajaron durante su recorrido como deportistas, pero en el tiempo presente aparece como un cambio de rumbo posible. Sin embargo, la toma de conciencia del atraso de la disciplina en la provincia, es lo que apacigua las expectativas a futuro de las jugadoras.     

La verdad es que no me hubiese ni permitido ni soñar con que jugar podía ser algo rentado. Ni se me cruzaba por la cabeza. Tampoco que nos dieran alguna ayuda económica para manejarnos. Si me hablaban de fútbol, lo máximo a lo que aspiraba era la posibilidad de competir con más herramientas como las que tenemos recién hoy, pelotas para nosotras, un lugar para entrenar (…) Con lo de la profesionalización creo que más de una hemos empezado a pensar “sí, se puede llegar a eso, estamos a tiempo”. Para nosotras es ahora un desafío, un objetivo que nos puede cambiar la vida. (Nataly)

No imaginaba nada de lo que pasa ahora. Después de la profesionalización he sido recién consciente de que puedo llegar a ese objetivo. El momento que se está viviendo creo que ha favorecido para que nos habiliten más recursos. Tener una cancha para entrenar, pelotas para nosotras, es lo primero, nos permite empezar a soñar con lo demás. (Carla)

Era difícil pensar como proyecto de vida al fútbol. No solo porque todo pasaba lejos, digamos, sino por las condiciones en la provincia. Al no tener ni competencia oficial ni una liga, todo dependía de cada club. No teníamos ritmo. Hoy en día con la profesionalización y los avances en el mismo club, podemos soñar. No sé si con cobrar, pero sí con que se tome de otra forma al fútbol femenino en Santiago por parte de la provincia, de los dirigentes y las propias jugadoras. (Pamela) 

Las camadas más nuevas del plantel, cuenta Florencia, arrancaron a jugar cuando el fútbol femenino estaba tomado impulso por el contexto social. La masividad que adquirían los feminismos en Argentina a partir del primer Ni Una Menos en 2015, coincidía en la provincia no solamente con un repudio generalizado a la violencia machista, sino también con los años de mayor despliegue y visibilidad de los torneos de fútbol 5 femeninos. Al mote de novedoso podemos sí pensarlo en esa clave: un aumento en la mercantilización de la actividad, acompañado de un contexto social de mayor aceptabilidad de las mujeres y personas feminizadas en espacios tradicionalmente masculinos. A las jugadoras locales, se les abría además un importante bastión de reclutamiento para los clubes, y al no haber un torneo continuo para el fútbol 11, las canchas, las ligas y los eventos del fútbol 5 se convertían espacios de sociabilidad y competencia también para las que ya estaban insertas en equipos “grandes”. Como las ferroviarias. 

Yo empiezo hace unos cuatro o cinco años, en la época de furor de los torneos de fútbol 5 en las ligas de los predios, cuando ya se veía a muchas más mujeres jugando. Me suman a Mitre, primero competía con ellas y en otros equipos. Admiraba a las chicas de Central, ellas eran mis referentes. Me esforzaba porque mi objetivo era que ellas me vean, me llamen y competir a ese nivel (…) Creo que el feminismo nos ha ayudado un montón a nosotras, en el sentido de que por ahí antes no se veía mujeres jugando, y estos últimos años eso ha ido cambiando. Ha sido un poco más fácil para nosotras empezar. (Florencia)     

El éxodo de jugadoras a clubes de mayor nivel deportivo, es otro factor que acompañó el proceso del equipo en los últimos diez años. El sueño de dedicarse exclusivamente al fútbol, empujó a varias jugadoras a irse. Algunas, consiguieron recomendaciones y viajaron a probar suerte, y otras, quedaron seleccionadas en las visitas de representantes de clubes “cazatalentos”. Es la historia de la delantera santiagueña Belén Spenig, que tuvo su paso por la sub-20 de Central Córdoba y en 2013 aceptó una oferta y tomó la decisión de dejar la provincia para desarrollarse profesionalmente: 

Yo he deseado tanto crecer en esta carrera que, a pesar de los miedos de dejar a mi familia y amigos y las incertidumbres del futuro, me lancé y me fui a Buenos Aires. Cumplí mi sueño de jugar en River, pasé por Racing, y la U.D. Collerense en España (…) Soy una agradecida de la ayuda que me brindó el profesor Walter Mendoza en Central, pero la realidad es que en Santiago del Estero hay muchas chicas con capacidades, qué más quisiera que tengan las posibilidades que tuve yo con el fútbol. (Belén)

Las ilusiones del mundialista 

Junto con la profesionalización de la primera división femenina, la idea de que “Santiago atraviesa un buen momento futbolístico en lo político” -y añadiríamos, político en lo futbolístico- aparece como la principal motivación en relación con las expectativas a futuro de las ferroviarias. Con la inauguración del Estadio Único “Madre de Ciudades” (5) el pasado 4 de marzo, y la continuidad en el Comité Ejecutivo de la AFA para el periodo 2021/2025 de los santiagueños Pablo Ariel Tovigginio (Tesorero), y Guillermo Eduardo Raed (vicepresidente por el ascenso del interior), la posibilidad de una apuesta decisiva al fútbol femenino local ilusiona a las futbolistas. 

Es un buen momento futbolístico, en lo político para Santiago, y tendríamos que poder aprovecharlo nosotras también. Tener representantes en la AFA, y con lo del estadio, creo que va a ayudar a que pronto tengamos una competencia. Confiamos en eso. (Pamela)

La apuesta al deporte del gobierno tiene que abrir también la posibilidad de un mejor nivel y manejo del fútbol de base. Ojalá que con esto se invierta en las formativas, en los clubes de la provincia. Puede ser el puntapié para que se haga la liga que necesitamos, para que apuesten también a las futbolistas. (Nataly)

Ojalá lo del estadio sea el comienzo para empezar a brindarle oportunidades a las formativas, a los clubes, al fútbol femenino. Esperamos que detrás del estadio vengan otros objetivos por cumplirse, y que el gobierno provincial y los santiagueños de la AFA puedan mirar eso. (Natalia)

El vínculo entre el fútbol y la política no es ingenuo. Más bien, todo lo contrario. Aunque los clubes argentinos se rigen bajo el formato jurídico de asociaciones o entidades sin fines de lucro, no son instituciones enteramente autónomas del Estado ni de los poderes de turno. Las entidades rectoras como la AFA, que en nuestro país funciona como si fuera el Estado del fútbol argentino, tampoco. 

Como política de estado, el deporte y el turismo intentan ser factores dinamizadores en una provincia empobrecida como Santiago del Estero. En esa dirección, las inversiones millonarias en infraestructura, son un rasgo distintivo de las gestiones de gobierno de Zamora y Ledesma Abdala. En particular, la que demandó la construcción del Estadio Único (con un costo final de $1.500.000.000) (6), desató una fuerte polémica con repercusiones nacionales que apuntó contra la pobreza estructural que caracteriza a la provincia. Las calles de tierra y la falta de servicios básicos de las barriadas ubicadas a metros del “lujoso” estadio, generan un contraste tan ilustrativo como el de la concentración poblacional y los edificios modernos de la Capital con las viviendas rancho sin acceso al agua potable, y las poblaciones desplazadas por la deforestación y los agrotóxicos en buena parte del territorio provincial. Cierto clima de indignación se percibía en la sociedad santiagueña, pero las críticas más voraces venían de parte de dirigentes de la oposición local, en sintonía con la agitación de los medios de comunicación opositores al gobierno nacional. 

Al gobernador radical-k Gerardo Zamora, el estadio del futuro le valió costos altos, pero el cálculo cerraba. Ya desde 2012 y para poder ejecutar la obra, la Cámara de Diputados de la provincia respaldó en forma unánime la decisión del mandatario a través de una Ley de expropiación del Jardín Botánico, declarado reserva natural por la Universidad Nacional de Santiago del Estero un año antes, provocando un fuerte repudio en esa comunidad educativa (7).

No sólo contó con los votos a favor en aquel recinto, sino con aliados influyentes al interior de la AFA. El convenio entre la entidad y el gobierno provincial para la construcción del “Madre de Ciudades” fue firmado en el marco de la inauguración del programa “Es hora de alentar” en abril del 2018, a un año y quince días de la asunción de Claudio Tapia en la presidencia. Los agradecimientos entre el gobernador y el dirigente fueron mutuos. En las palabras de cierre del evento, Tapia se refirió al estadio como “un sueño de un montón de dirigentes y un montón de ciudadanos como ustedes”. Entre los dirigentes que celebraron el convenio, estuvo Pablo Tovigginio, el joven santiagueño con una carrera dirigencial de más de diez años hasta ese momento, al que Tapia había designado como secretario ejecutivo y encargado del Consejo Federal para la “nueva era” iniciada en 2017. Un día después de la firma, Tovigginio aprovechó la atención de los medios para destacar anteriores inversiones que realizó la provincia: Conociendo al Dr. Zamora por todo lo que apuesta por el deporte, más aún por lo que viene haciendo con otras infraestructuras importantes como el mejor autódromo de Sudamérica en Las Termas de Río Hondo, el mejor natatorio olímpico del país y la pista de bicicross donde se corre el Mundial, uno sólo pensaba que lo del Estadio Único era una cuestión de tiempo nada más» (8). En febrero del año siguiente, Tovigginio resultaría reelecto como presidente de la Liga Santiagueña de Fútbol, arribando así a su cuatro mandato en la entidad, y cinco meses después, como presidente de la Federación Santiagueña de Fútbol. 

El gobernador recibió también un fuerte espaldarazo del gobierno nacional. La inauguración del “Madre de Ciudades” contó con la presencia del jefe de estado. Aunque su visita, aquel 4 de marzo, se dio con motivo de la firma de una serie de convenios de obras públicas para la provincia, Alberto Fernández utilizó la mitad del tiempo de su intervención en Casa de Gobierno para referirse al estadio (9). Anclado en la importancia de un desarrollo federal, trazó una línea discursiva que unía las obras hídricas del Canal de la Patria en el interior de la provincia, la construcción de escuelas, hospitales y viviendas y el apoyo brindado al deporte y al turismo, con el “derecho” de los santiagueños a tener un estadio mundialista. Minutos antes, en uso de la palabra, Zamora le advertía “Lo que acabaste de ver vos en el interior es el cambio profundo que necesitamos. Ahí vamos a seguir invirtiendo, pero también dar la posibilidad de que el deporte, la cultura y el turismo, inteligentemente de la mano, también generen fuentes de trabajo en Santiago del Estero”. Condescendiente y sin escatimar en elogios, el presidente celebraba la obra de la provincia en que el Frente de Todos había cosechado un abismal 74,84% de votos en 2019. Incisivo, exaltaba “Quién ha dicho que en el interior del país no hay derecho a tener un estadio de esa naturaleza, dónde está escrito eso. ¡Por qué de eso podemos disfrutar los porteños y no puede disfrutar un santiagueño!”. 

Las ferroviarias matizan las contradicciones. Las críticas que esgrimen, antes bien, radicalizan la apuesta. Si tienen estadio, quieren algo más que la foto.

Fotografía gentileza de Nataly Cortéz.

Nosotras estamos felices de la vida con el estadio. Pero somos realistas también y miramos la otra cara de la moneda. Pienso que depende de dónde se lo mira (…) Nosotras, con todo ese crecimiento, pedimos consideración de nuestra situación, que por fin miren para este lado. (Pamela)

Los santiagueños somos apasionados por el fútbol, pobreza existe en muchas provincias y entonces ninguna debería tener estadios. La pregunta para mí es ¿por qué no podemos tener un estadio así? (…) Pero a la vez lo que pedimos es que entonces nos den herramientas a nosotras también. En el femenino siempre pasa eso, primero los logros y después las herramientas para que crezcas. No podemos sin recursos. (Natalia)   

En un punto este punto también es contradictorio. Es tener el techo antes que las estructuras (…) En el sentido de que tenemos un estadio mundialista al nivel europeo, pero los clubes no tienen predios alternativos propios, no se invierte en formativas, no hay un complejo a donde los equipos de afuera puedan venir a concentrar, no hay liga femenina (…) El femenino sobrevive como puede, sin apuesta de nadie. Si realmente queremos ser grandes, eso no tiene sentido. (Nataly)

Con una historia por detrás de más de setenta años de representación del club del oeste, las futbolistas piden reconocimiento y demandan inversión para la disciplina. Hasta el momento, con ninguna certeza y mucha ilusión. Las ferroviarias esperan.

Referencias

(1). La influencia de Olga Padilla Yushniebi en el desarrollo del fútbol femenino local ha sido notable. Su referencia y la de Pioneras del fútbol santiagueño como Mirta Coria, Marta Arias, Rosa Gallardo, Carmela Muratore, Julia Arias, Mercedes Arce, entre otras, ameritan una extensión mayor, y por la finalidad de esta nota optamos por volver a ellas en otros escritos.

(2). $2.720.000. es el monto mensual del subsidio que, por el plazo de un año, se comprometió entonces otorgar la AFA a los diecisiete clubes que militan la Primera División A del fútbol femenino.

(3). La carta de las jugadoras inicia haciendo mención a los “problemas estructurales de larga data” en la disciplina, y solicita cuatro asuntos puntuales: el cumplimiento del pago de viáticos a las jugadoras convocadas y un aumento del monto; una mejor coordinación operativa y logística de los eventos deportivos; el acceso a canchas de césped natural para los entrenamientos; y vestuarios acordes para la cantidad de jugadoras del plantel. La carta original puede verse en la siguiente nota: https://www.infobae.com/deportes-2/2017/09/25/un-reclamo-de-la-seleccion-argentina-de-futbol-femenino-desnuda-una-cuenta-pendiente-de-la-afa/

(4). La provincia de Salta cuenta con un torneo organizado por la Liga Salteña que se desarrolla de forma ininterrumpida desde el año 2014, y con una categoría sub-18 desde el 2015. Asimismo, permite la afiliación de jugadoras transgénero. La situación es descrita por la investigadora salteña Mariana Ibarra en la siguiente nota http://eltinterodesalta.com/index.php/2019/09/25/el-desafio-de-pensar-un-futbol-femenino-federal/

(5). Acceder https://www.telam.com.ar/notas/202103/546303-estadio-unico-santiago-del-estero-final-supercopa-argentina-inauguracion-estadio-futbol-argentino.html

(6). El dato es extraído del Decreto provincial Nº22/2019, con fecha 7/01/2019.

(7). Al respecto, Deforestado por fútbol (2020) de Araceli Montenegro, publicado por este medio. Disponible en: https://subidadelinea.com/2020/11/deforestado-por-futbol/ 

(8). Las declaraciones fueron publicadas por el diario El Liberal. Disponible en: https://www.elliberal.com.ar/noticia/deportivo/409884/ya-oficial-santiago-estero-tendra-estadio-nico?utm_campaign=ScrollInfinitoDesktop&utm_medium=scroll&utm_source=nota

(9). El video del acto puede verse en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=9JLGBh6_eqU 

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