Juan Carlos Carabajal

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A Juanca le gusta definirse como el hombre de los 7 oficios y de las 14 necesidades. En realidad, esas palabras las tomó de su padre, Juan Bautista, un clodomirense que emigró allá por los años 30 al Chaco Santiagueño, a la zona agreste y montuosa del departamento Moreno, región de algarrobos y de obrajes. En un ignoto paraje llamado El Pértigo, don Juan Bautista puso un boliche y allí nacieron sus hijos, 8 en total, entre ellos nuestro personaje en cuestión.
Juan Carlos (Pichón, para los más allegados; o Santo Grande, tal como se lo conoció en el ambiente radial de los 70) es un tipo de gran estatura física. En su sufrida vida de maestro de campo (fines de los 60, en el departamento Moreno), empezó a escribir versos, relatos y coplas. La música lo apasionó desde siempre. Tanto que en 1970 ganó el premio Zorrino, en la primera edición del Festival de la Tradición de Añatuya. Vestía entonces de gaucho: bombachas y botas y pañuelo al cuello, como lo marcaba la estética de la época.
También le gustaba el periodismo y la locución. Fue corresponsal de LV11 y El Liberal en su amado Quimilí, al tiempo que trabajaba como preceptor en el colegio secundario del pueblo.
Un día de 1979, el destino lo puso en la ruta y lo depositó en Santiago capital. Aquí realizó una meteórica carrera de autor y compositor folklórico, junto a colosos de la talla de Miguel Simón, Peteco y Carlos Carabajal, Jacinto Piedra, Elpidio Herrera, entre otros.
Dice la prensa especializada en folklore que es el autor más cantado del festival de Cosquín, frase que se repite año tras año. A Juanca esto mucho no lo inquieta. Y sigue escribiendo todos los días de su vida.
Hizo un programa de radio por LV11 con el que ganó varios premios, uno de ellos el Martín Fierro (1993). También hizo una revista de folklore, Santiago, Guitarra y Copla (años 1987 a 2000). Luego editó libros de relatos y memorias en los que expone lo imprevisible de la existencia humana y las cosas que hacemos los hombres para superar eso.
También se le da por cantar y tocar la guitarra. Y por formar un conjunto musical (El Rejunte). Y por grabar discos y dar conciertos y andar por el país -y el mundo- cantándole a quien lo quiera escuchar.

Notas del autor

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