Crónicas Edición 16 Últimas

Cátedra abierta de defensa popular

1 septiembre, 2018

Cátedra abierta de defensa popular

Por Junco Gómez.

Los pisos bordó de los pasillos de la UNSE un día caluroso de agosto; la calesita de la sede central explota de banderas, pinturas y, sobre todo, de estudiantes. Camino desorientado por pasillos que siempre fueron como un laberinto que te conduce al saludo de algún conocido. Aún no he logrado ver a nadie. Desenfundo una cámara prestada e intento sumarme al grupo que encuentro para hacer fotos. El estudiantado, con los referentes de cada uno de los centros de estudiantes de las diferentes facultades ya está en la calle. El calor del asfalto de la Av. Belgrano abrasa a fuego lento las zapatillas. Las cañas que alzan las banderas comienzan a levantarse y a enredarse en las alturas. Los pañuelos verdes tiñen los bolsos y mochilas, cubren cuellos y muñecas. Tímidamente, los pañuelos naranjas también se hacen notar. Es una lucha que también la ha encabezado la juventud, sobre todo las mujeres. “Defendamos la universidad pública”, exclama un pasacalles sostenido por los referentes de los centros de estudiantes.

La marcha avanza a paso firme cuando el grupo que encabeza se detiene en la intersección de Balcarce y Av. Belgrano, frente al hogar de ciegos. “Agrupémonos, compañeros”, grita uno de ellos, intentando que se forme la columna que luego marchará por Av. Belgrano hacia el norte. Desde aquí se alcanza a distinguir en Plaza del Maestro otro grupo -enorme- de personas esperando para marchar junto a los estudiantes y docentes.

 

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Entre la multitud, cruzo conocidos y desconocidos, encuentro algunos compañeros con los que milité en algún momento. Todos avanzan a paso firme. Cada paso, una certeza; cada cuadra, una convicción. Entre el murmullo y el sonido de los bombos y las trompetas, veo gente de mi ciudad. Uno de ellos es Álvaro, que tiene 19 años y está cursando el segundo año de la Lic. en Trabajo Social en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Viene desde Añatuya, ciudad ubicada a unos 200 km de la Capital. Nos abrazamos y felicitamos por ser parte de la lucha en defensa de la Unviersidad Pública.

Los que venimos a la gran ciudad tenemos esa cuota de complicidad que nos vuelve compinches en una ciudad que es, para nosotros, un mundo totalmente nuevo. Peleamos por ganarnos un lugar. Por hacernos escuchar. Peleamos por estudiar.

Yo al alquiler lo estoy pagando alrededor de $6900, y siendo un contrato, cada seis meses está aumentando. Ponele que gasto unos $1500 o $2000 en alimentos, como canasta básica -me dice mientras marchamos-. En apuntes de universidad estoy gastando unos $500/600 pesos mensuales. Lamentablemente no percibo ninguna beca, es más, no pude hacerme el PROGRESAR por una ‘insuficiencia de datos’ en el Anses y bueno, es una ayuda menos que percibo. Imaginate que, además de esos gastos, me tiran algo de plata para gastos personales. Y pese a eso y con la economía como está, aún se hace difícil, dice Álvaro, que, camino a la calle Libertad, apoya su mano en mi hombro y dice:

Lamentablemente esto se venía anticipando. Sabíamos y éramos conscientes de que en algún momento todo esto iba a pasar. Y es feo porque no sólo pasa con los profesores, no sólo afecta de manera directa a la universidad, sino a todo los estudiantes y obvio que a los no docentes también. Esto se nos puso mucho más difícil y este año hemos tenido pocas clases. Tuvimos que hacer otros gastos (como vos sabes, lo que gastamos los que venimos desde el interior), tratando también de conseguir el material de estudio por fuera de las cátedras y de la misma universidad. Yo, por ejemplo, no tengo internet en mi departamento y el único acceso a internet que tengo es desde la facultad. Necesito internet para subsistir. Necesito internet para estudiar. Necesito a la universidad para tener internet.

 

Fotografía: Juanca Páez Giménez.

 

 

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Los redoblantes retumban una y otra vez, sugieren un ritmo familiar. Los cánticos de la cabecera contagian al resto. Un compañero, que marcha a mi lado con su bebé, comienza a cantar: “Mauricio Macri la puta que te parió”. De repente, con trompetas de fondo, se replica en todas partes el hit que escaló al top one del ranking de cantos populares.

1.5km separan a la universidad del Complejo Juan Felipe Ibarra, donde funcionan el Ministerio de Economía y el Ministerio de Educación de la provincia. En un abrir y cerrar de ojos, ya estamos ahí. El pasacalle que encabeza la marcha se planta, sin consultar a nadie, sobre las escalinatas del complejo del edificio que dan hacia la Av. Belgrano. Subo, para ver desde arriba, y nuevamente el “MMLPQTP” suena estridente. La marcha es imponente, al menos unas 4 o 5 cuadras. Un compañero prende una bengala que arroja una estela verde. El reclamo continúa, teñido de banderas y colores.

No veo rostros abatidos. Todas son sonrisas y ganas de luchar. A los lados de la marcha, por ambas veredas de la Av. Belgrano, la gente se suma a los cantos, especialmente, a los dedicados al presidente.

 

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Durante la mañana del 30 de agosto, el dólar mostraba una volatilidad pocas veces vista. En los canales de televisión y redes sociales sólo se habla de eso. El comentario general: todo se va a la mierda. Tal vez eso, como dijo la periodista mexicana Cecilia González, hizo que la marcha tome también otras consignas y que no sólo sea en contra de la desfinanciación de las universidades públicas y la ciencia, sino también en contra de todas las medidas económicas del gobierno nacional.

 

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Avanzamos por Libertad y, en la esquina de la plaza principal, una pareja de ancianos. Tomados de la mano, percatados del ruido, se detienen un momento a observar. Él saca un celular para filmar. Ella sólo mira. En sus rostros, un gesto extrañeza. Ella frunce el ceño. En la mochila de él, varios tickets de Aerolíneas Argentinas. Son turistas. Les pregunto su nombre y sólo ella contesta: me llamo Miriam, dice. El matrimonio viene de Mendoza. Hace más de una semana que recorren el norte y Santiago del Estero es su última parada.

Nosotros somos de Mendoza. Sabemos de la situación que atraviesan las universidades. Siendo esto federal, seguramente los estudiantes de la Universidad Nacional de Cuyo también se deben estar movilizando.

– ¿Y cuál es la opinión que usted tiene de este tipo de movilizaciones?

– La expresión es libre en tanto no entorpezcan la actividad de los demás y creo que estarían mejor en las aulas.

– ¿Usted no tiene hijos o nietos que estudian en instituciones públicas?
– Sí, pero no hacen este tipo de cosas.

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La marcha se encamina hacia Av. Roca. Sentado en la esquina de un bar, un señor abre un sobrecito de azúcar y lo vuelca en su cortado. Observa todo mientras hace sorbos. Desaprueba con la cabeza.

“Universidad pública y gratuita, y al que no le gusta ¡Macrista! ¡Macrista!”, es el canto ahora.

La gente sentada en la heladería de la zona mira. En su mayoría, jóvenes alumnos de secundaria. Algunas chicas tienen un pañuelo verde atado a su mochila y sonríen, cómplices.

 

Manuel Sánchez Canteros, Secretario General del gremio ADUNSE de docentes universitarios. Fotografía: Juanca Páez Giménez.

 

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En Buenos Aires, durante la siesta, hace frío y llueve. En Córdoba también marchan en el frío; una prima, presente en la marcha organizada por los estudiantes de la UNC, me comenta el clima que se vive ahí. Mientras llegamos a la (Av.) Roca, los árboles comienzan a dejarse llevar por un leve y frío viento sur. Llega, de a poco, el cambio climático que en otras provincias ya estaba instalado.

En la Secretaría de Agricultura Familiar nos esperan otros compañeros que están en conflicto laboral desde la asunción del gobierno nacional. No son demasiados, pero cuando nos ven llegar, sus gestos expresan la satisfacción de un abrazo. Ahí nos detenemos, hay carteles con siluetas negras colgadas de hilos en frente de la SAF y el nombre de las personas despedidas en el transcurso estos tres años de gestión macrista. Los compañeros, además, llevan carteles que hacen alusión a Carlos Cejas Lescano, delegado local y referente de la coalición provincial de Cambiemos. “Verdugo. Basta de despidos”, reza una de las pancartas que una compañera llevaba. Cánticos en repudio al presidente, un mini pogo espontáneo y bengalas que despiden el humo multicolor, pintan el reclamo.

El plan es volver por la Roca, en contramano, hasta Avellaneda y, desde allí, marchar, finalmente, hasta Plaza libertad. Continuamos por Pellegrini hasta Perú y nos detenemos. Vemos que las agrupaciones de atrás recién van por Libertad y Perú: la marcha ha logrado cerrar casi toda una manzana.

 

La lucha contra los despidos de la Secretaria de Agricultura Familiar fue otro de los conflictos visibilizados en la marcha. Fotografía: Juanca Páez Giménez.

 

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Las personas en la Plaza Libertad ven, con asombro, la llegada de la marcha. Algunos se levantan, deciden irse. Otros miran, sonríen y, como si fuese un acto reflejo, filman con sus celulares.

Desde lejos, veo una persona vestida de blanco. La señora, de unos 50 años, es docente. Al parecer, recién sale de clases.  Comenta que estaba en el centro de compras y accede, un poco dubitativa, a responder unas preguntas.

-La encontré observando la marcha. Me llamó la atención. Como docente, ¿qué es lo que opina de los estudiantes universitarios que salen a la calle a defender sus derechos?

-Me parece que tienen que salir. Es excelente que salgan. Pero tenemos que salir juntos porque la educación no está siendo valorada como debe ser y hace muchos años que estamos padeciendo esto. Los jóvenes tienen que salir ahora, salir de las aulas y presentarse en la calle y en las plazas a combatir esta situación tan triste que estamos viviendo ahora.

-Lamentablemente, el contexto económico nacional no contribuye en nada a la situación educativa…

-Me parece muy triste todos estos recortes que se van a hacer. Imagínese que los recortes se dieran en las escuelas primarias, secundarias (además de las universidades), sería terrible. Necesitamos universidades públicas y gratuitas, sino ¿a dónde van a meterse los profesionales? ¿A dónde van a meterse los jóvenes? Es triste. Realmente triste.

Encuentro otra señora, que estaba con su guardapolvos blanco, sentada en uno de los bancos. Estaba con su nieta de tres años. Me pregunta si estoy en la marcha. Le contesto y charlamos.  

-¿Cuál es tu opinión como docente acerca de todo lo que está pasando?

-La verdad es que estamos mal. Digo “estamos” porque tengo dos hijas que están estudiando en la universidad. Una estudia ingeniería y la otra sociología y lo que está pasando me preocupa. Una está a mitad de carrera y otra está ahí nomás de terminar. Tenemos que ahondar fuerzas y ver, y sobre todo pedir. Me entristece mucho la situación de los universitarios. Por mis hijas y por todos los padres que también hacen, o hacemos, un esfuerzo por mandar a nuestros hijos a la universidad.
Yo soy docente, sabes que no tenemos un gran sueldo y hago sacrificios para que puedan estudiar. A mí me gustaría que mis hijas se queden en el país. Que estudien aquí y que no tengan que buscar otras fronteras para poder estudiar.

Me emociona la unidad. Me emociona que estén todos luchando por una misma causa.  Yo creería que ahí deben andar las mías también. La juventud tiene mucha fuerza y nosotros nos alimentamos de eso, te digo yo que pasé ya por todo eso, pero saliendo a las calles es la única forma que nos escuchen. Yo estuve en el docentazo santiagueño de hace un par de años y se lograron algunas cosas, pero por ahí el miedo hacía que nos achiquemos. Yo creo que no hay que tener miedo cuando los reclamos son justos.

 

Fotografía: Juanca Páez Giménez.

 

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Banderas de diferentes colores y organizaciones cubren el monumento de Manuel Belgrano. Los tambores y las trompetas componen la banda sonora de lo que ya es una tarde histórica para la comunidad universitaria santiagueña. La retreta de la Plaza Libertad se convierte en un escenario improvisado. Sin una estructura de sonido sólida, los representantes de los diferentes gremios y de los centros de estudiantes hablan por un altoparlante.

El primero en tomar la palabra es uno de los representantes del gremio Adunse:

-Nosotros estamos en esta lucha por la educación pública, laica y gratuita y vamos a defenderla como veníamos haciendo. Estos dos últimos años estamos siendo reprimidos. ¿Por qué nos reprimen? Porque estamos defendiendo los derechos de todos los argentinos. Queremos las puertas de las universidades abiertas para todos y no sólo para los hijos de ricos. Vamos a defender esta educación sin dar un paso atrás. Todos estos años la universidad a crecido. Con cinco nuevas carreras y hoy nos están desconociendo. Nosotros vamos a seguir peleando, unidos. Organicemos lo que sea necesario para salir. Mantengámonos abiertos, chicos, colegas docentes y no docentes, representantes de otros gremios.

Hoy es un escenario muy complicado y todo el país está pidiéndole a este gobierno que reaccione, pero que reaccione a favor del pueblo. ¡Que nuestro país siga creciendo, compañeros! ¡Que no caiga en manos de extranjeros! ¡Hoy no hay ninguna política destinada a esto! ¡Sólo la timba se acepta en este momento! ¡Y quiero saludarlos a todos, más de 4000 personas, me dicen por aquí, así que sigamos juntos!

Todos los presentes vitorean las palabras que abren el improvisado acto protocolar en el que diferentes representantes tomaron la palabra.

A continuación, toma la palabra Héctor Paz, rector de la universidad:

-He estado viendo cómo se desarrolla esta marcha federal en todo el país, especialmente en Buenos Aires, donde bajo una intensa lluvia, miles de personas están marchando en defensa de la universidad pública y gratuita para todos.

Sin aviso, un estudiante, desde atrás, alza un grito: “VIVA LA UNIVERSIDAD PÚBLICA”. Los presentes, sin quedarse atrás, acompañan con un “VIVA” igual de fuerte. Héctor Paz mira el lugar desde donde provenía el grito y sonríe, al igual que todos los que se encuentran en la retreta. Luego, continúa:

-Nosotros, en Santiago del Estero, también con esta multitud, estamos dando respuesta a distintas acciones y políticas llevadas adelante en detrimento de nuestras universidades. Por eso mismo el Honorable Consejo Superior de nuestra universidad ha declarado el estado de alerta en todas las universidades nacionales, también solidarizándose con todos los gremios que aún no han acordado sus paritarias y que tienen la necesidad de una recomposición salarial.

Saben ustedes que este presupuesto que manejamos este 2018 es aquel que se ha formulado el año pasado con pautas inflacionarias y con una expectativa del valor del dólar totalmente distintas a la que tenemos. Por eso se ha visto afectado y no podemos funcionar con los que nosotros teníamos previsto.

La Universidad Nacional de Santiago del Estero todavía no se encuentra con problemas económicos graves debido a que la gestión de su anterior rectora, Natividad Nassif, presentó un superávit económico que aún le permite llevar adelante los gastos necesarios. Pese a eso, se comprende la situación de las diferentes universidades de todo el país y se mantiene en alerta ante la situación que se plantea en torno a un gobierno envuelto en crisis.

-Si a eso, además, le agregamos que distintos programas que desde Nación se financiaban hoy no han sido financiados. Con esto, vemos un panorama muy difícil que en todas las universidades del país se ha podido constatar debido a las marchas importantes que tiene.. Creo que los gremios han sido los propulsores de esta manifestación en el país. Pero, como siempre he dicho, los que producen las revoluciones, todas las mejoras, son los estudiantes. Permítanme resaltarlo porque, verdaderamente, siempre lo han sido. Siempre han sido los primeros en salir a la calle para transformar esta situación que estamos viviendo. Por eso, tenemos que estar más unidos en esta situación, para poder trabajar, para poder defender y para poder tener una universidad que, como dijeron recién, la consideramos un bien público y social, así como un derecho humano y universal y que es, además, un deber indelegable del Estado. No puede ser llevado adelante si es que el Estado no está presente para sostenerlo.

Los diferentes centros de estudiantes -salvo Franja Morada- dejaron de lado sus diferencias ideológicas o teóricas para ponerle, todos, el pecho a esta lucha. Por ello, el micrófono gira de mano en mano entre los referentes de las diversas agrupaciones estudiantiles, políticas y gremiales. Los discursos concuerdan con dos consignas: lucha y unidad.

 

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El repicar de los tambores se calma poco a poco. El silbar de las trompetas también. El frío de la noche santiagueña hace que la desconcentración sea rápida. Atrás queda el calor casi veraniego de la siesta-tarde, aunque al final, el calor que se mantiene es otro.

La juventud ha salido a la calle. Los trabajadores han salido a la calle. El pueblo ha salido a la calle. Los rostros abatidos no ganaron la jornada: “Las calles son nuestras, compañeros. Siempre fueron nuestras”.