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Apuntes para un fútbol femenino y santiagueño

13 Minutos de lectura

Por Lorena Arambuena

Para muchas futbolistas santiagueñas el 2020 se presentaba como sinónimo de nuevas oportunidades. A partir de que en marzo de 2019 la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) junto a Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) anunciaran la profesionalización de la Liga de Primera División y la creación de una Copa Federal de fútbol femenino, el sueño de ver crecer a la disciplina también en “el interior” del país se hacía más cercano. Aunque la conquista de la profesionalización significó un enorme avance, hasta ahora, no beneficia a todos los clubes ni a todas las regiones por igual. Las condiciones de la disciplina en las provincias extracéntricas tampoco son equiparables. Santiago del Estero, que ya cuenta con un estadio mundialista y un equipo disputando la máxima categoría del fútbol masculino, es la única provincia del norte que a 2021 continúa sin una liga oficial de fútbol femenino.

Por el modelo centralista que caracteriza al fútbol argentino, las provincias por fuera de Buenos Aires corrieron históricamente en desventaja, formando y viendo migrar a las y los mejores deportistas a los grandes centros urbanos en busca de concretar sus sueños deportivos. En Argentina, el desarrollo del fútbol femenino replicó este desbalance, siendo tardíamente reconocido como disciplina por la AFA en 1991 (1) tras varias décadas de informalidad, marginación e invisibilidad, y concentrando desde entonces en la primera división a clubes de la zona metropolitana, con la única excepción de Rosario Central. La predominancia centralista puede observarse también en los torneos de Primera B y Primera C, con una prácticamente nula participación del resto de las provincias.

A dos años del primer paro en la historia del fútbol femenino protagonizado por las jugadoras del Seleccionado Nacional, y casi dos meses después de la primera acción legal y denuncia pública al club UAI Urquiza por parte de la jugadora Macarena “Maca” Sánchez Jeanney, Claudio “Chiqui” Tapia – el autoproclamado presidente de la igualdad de género para el fútbol argentino – daba anuncio de lo que quedará registrado como un hito para la disciplina.

Permeado por el clima de mayor protagonismo y transversalidad que adquirían los feminismos en la arena social y política argentina, el fútbol femenino se convertía en “profesional”, aunque para muchxs la nominación no le hace justicia a la precariedad de condiciones en que las jugadoras sostienen la práctica. Si bien, el reconocimiento legal del vínculo laboral entre las deportistas y los clubes empieza a reparar un olvido y saldar una deuda histórica, no todas cuentan con contratos y la brecha salarial con los futbolistas es estrepitosa: los básicos de las futbolistas de Primera A se corresponden con los montos de la Primera C masculina, por lo que requieren de un segundo ingreso para vivir. Además, los recursos y estructura de los clubes son insuficientes para mantener a los planteles, y tampoco cuentan con divisiones inferiores ni torneos juveniles que les permitan proyectar un desarrollo sostenido en el tiempo. Preferimos entonces decir que se trata de una semi profesionalización, o bien, del inicio de un camino hacia la profesionalización. 

El abandono de la AFA hacia la disciplina lleva décadas. En ese marco, se observa la necesidad de una “Estrategia integral 2021-2025” (2) que en el mes de agosto del año pasado anunciara Jorge Barrios -presidente de la comisión de fútbol femenino- a la FIFA, entidad que desde 2015 y junto con la CONMEBOL, viene impulsando iniciativas para el crecimiento del fútbol femenino en distintos países. Entre sus objetivos, el plan de la AFA busca que los clubes inviertan y otorguen mayor visibilidad a la disciplina, igualen en condiciones estructurales y de desarrollo al fútbol masculino, a la vez que se fortalezcan los clubes del interior y se federalicen los torneos. Con Paola Soto a la cabeza del Departamento de Fútbol Femenino del Consejo Federal, las buenas noticias para la disciplina en el “interior” venían con la promesa de igualación que iniciaría con la creación de un Torneo Federal similar a la Copa Argentina. En este torneo, además de los 16 clubes de Buenos Aires vía fase preliminar metropolitana, participarían 16 clubes del interior con una plaza por liga para avanzar a la fase preliminar regional, de donde saldrían los equipos campeones que se enfrentarían con el objetivo de clasificar a un torneo internacional que será definido, también, a futuro.

Hasta ahora, en clave federal, el desequilibrio es abismal. El semi profesionalismo se avizora como un horizonte lejano para las futbolistas que viven fuera del centro del país. Esta situación conduce en muchos casos al éxodo de jugadoras de sus lugares de origen para poder desarrollarse profesionalmente, y refuerza el rol de los clubes del interior como meros formadores. Con distintos grados de desarrollo, los clubes no brindan las condiciones básicas para un crecimiento sostenido de la disciplina, y en provincias como Santiago del Estero, ni siquiera existe un organismo que regule y organice la actividad. 

Fútbol femenino en Santiago, un pantallazo rápido

Mientras que para los diarios locales las chicas que juegan al fútbol empezaron a ser noticia entre 2015 y 2016, con el “boom” de los torneos de fútbol 5 en los complejos de Capital y Banda, las mujeres santiagueñas dominan la pelota desde hace por lo menos sesenta años. “Fútbol femenino, una moda que crece sin parar en Santiago”, se titula una nota (3) publicada en noviembre del 2016 en uno de los portales digitales más leídos de la provincia. Aunque los alquileres de canchas en los predios deportivos y el esponsoreo y patrocinio de marcas locales a los equipos de jugadoras es un fenómeno que empezó a visualizarse desde los últimos ocho años, Las Pioneras del Fútbol de Santiago del Estero atestiguan que las santiagueñas se organizan para jugar a la pelota desde hace más de medio siglo.  

Los campeonatos y los torneos relámpago, con centenares de jugadoras que se disputan partidos amistosos, por trofeos o por dinero de un fondo común, existen en nuestro territorio desde la década del ’70, mucho antes de que la actividad se volviera un nicho altamente rentable. De acuerdo con las Pioneras, los primeros campeonatos barriales de la provincia se organizaron en la Ciudad de La Banda, con jugadoras provenientes de distintos puntos de la localidad y de Santiago Capital, que a principios de la década del ’80 ya contaban con la participación de más de veinte equipos (4). De origen popular, con canchas de tierra colmadas de público, la práctica permaneció en los márgenes de los organismos que rigen al fútbol oficial en la provincia. Y aunque las santiagueñas llegaron a organizar un encuentro amistoso con Buenos Aires, y hasta constituyeron un seleccionado reconocido por la Liga Santiagueña de Fútbol (LSF) en 1990, la entidad jamás se hizo cargo de regular ni financiar la actividad. El sentido común extendido de que “el fútbol femenino es una moda” también sería rápidamente impugnado por las jugadoras de clubes como Güemes, Sarmiento, Mitre, Central Argentino, Villa Unión, Central Córdoba, Unión Santiago, Comercio, Vélez de San Ramón, Unión de Beltrán, Independiente de Fernández, o Estudiantes de Huaico Hondo, que compiten de forma amateur, muchas de ellas hace más de diez años, y sin una liga oficial.

El sentido común extendido de que “el fútbol femenino es una moda” también sería rápidamente impugnado por las jugadoras de clubes como Güemes, Sarmiento, Mitre, Central Argentino, Villa Unión, Central Córdoba, Unión Santiago, Comercio, Vélez de San Ramón, Unión de Beltrán, Independiente de Fernández, o Estudiantes de Huaico Hondo, que compiten de forma amateur, muchas de ellas hace más de diez años, y sin una liga oficial.

Sin perspectivas hasta comienzos de 2020, las jugadoras lograron hacer mella del reclamo por la desregulación histórica que sufre la actividad en la Federación Santiagueña de Fútbol, motivo por el que su secretario general Manuel Cuevas -también vicepresidente de la LSF- adelantaba en el mes de mayo de ese año algunas respuestas en medios locales. Por las medidas asumidas a raíz de la pandemia del Covid-19, se canceló la temporada futbolística del calendario 2020, y el “Proyecto de Desarrollo del Fútbol Femenino” junto con la concreción de un torneo oficial en la provincia, continuarían pausados hasta el 2021. Hasta la fecha, no hubo más precisiones de parte de las autoridades de la Liga y la Federación, ni diálogo alguno con los clubes que dicen esperar señales claras.

La urgencia es grande. Es que, con las salvedades de los años 2013 -en Santiago del Estero se organizó una especie de primer torneo piloto de fútbol femenino (5), y la provincia ofició de sede del Campeonato Nacional Femenino-, y 2016/2017 -la Federación Santiagueña organizó dos certámenes provinciales-, las jugadoras de Capital y Banda no cuentan con torneos oficiales, organizados y continuos, ni con una liga propia afiliada al Consejo Federal. Fuera de esos eventos, la competencia para el fútbol 11 se estructuró a través de torneos organizados por los propios clubes, predios o equipos barriales que, en numerosas ocasiones, trajeron aparejados desacuerdos entre delegados por localías, resoluciones del tribunal de disciplina, reparto de ingresos, formas organizativas, entre otros aditamentos. Si bien en el interior provincial existen ligas que organizan torneos zonales, las condiciones para las jugadoras son pobrísimas, al no contar con indumentaria, canchas óptimas ni financiamiento para el desarrollo.

Además, no todos los equipos de fútbol 11 que compiten localmente pertenecen o representan a clubes. En buena medida, por falta de oferta e incentivo de las instituciones deportivas, muchas jugadoras se agrupan en equipos en sus barrios y costean la totalidad de actividades. La situación intermedia, es la de equipos o rejuntes barriales conformados informalmente que le solicitan a clubes o predios el “préstamo de nombre” para competir. Bajo esta modalidad se encuentra la mayoría de futbolistas santiagueñas.

¿Qué significa el préstamo de nombre y por qué se trata de un intercambio injusto y desigual? Principalmente porque la mayoría de jugadoras no son formadas por estas entidades que, al no contar con escuelitas para niñas ni formativas (6), y en muchos casos tampoco con entrenadorxs para los planteles, son “reclutadas” de equipos de fútbol 5 que se encuentran en actividad. Aunque las jugadoras pasan a representar determinados colores son ellas mismas las que, a través de actividades de beneficio y dinero de sus bolsillos, cubren los gastos generales -transporte para viajes y entrenamientos, indumentaria, comida, tratamientos médicos- para competir local o regionalmente y mantenerse en estado óptimo. El reclutamiento de jugadoras también suele estar a su cargo, cuando no es organizado por el propio club a través de convocatorias esporádicas. A lo sumo, los entrenamientos de algunos equipos son dirigidos por alguna persona asignada por los clubes, y en ocasiones puntuales como viajes a otras provincias, las jugadoras reciben alguna ayuda de parte de éstos, de los socixs o municipios. Se trata de las menos.

La demanda por la regulación del fútbol femenino en la provincia lleva décadas. Ya en 1990, las santiagueñas consiguieron por primera vez la representación de la LSF para un campeonato interprovincial disputado en la provincia de Córdoba, y le solicitaron a la entidad el reconocimiento de la disciplina y la creación de una liga propia. Ante la negativa, la mayoría de jugadoras siguió compitiendo en la informalidad, y hasta hubo algunas como Mariela Coronel (7), que a los pocos años emprendió viaje a probar suerte en equipos de Buenos Aires. 

En esa época, 1990, conformamos un seleccionado y participamos por primera vez de un interprovincial. Logramos que la Liga Santiagueña nos dé la representación, pero financiamos todo nosotras, el viaje, la cobertura, al hospedaje nos lo habían prestado (…) Después de ese evento, la Liga no nos ha reconocido más. (Julia Arias, 54 años. Pionera del fútbol femenino de Santiago del Estero)

Siempre hemos luchado por una liga. Íbamos, hablábamos, nos decían sí, sí, y encajonaban todo. Siempre ha sido así, estábamos totalmente aisladas de lo que pasaba en el fútbol (…) Ni siquiera el financiamiento era lo más importante, te diría, en ese momento lo que anhelábamos era que se nos reconozca. (Carmela Muratore, 54 años. Pionera del fútbol femenino de Santiago del Estero) 

Las promesas de regulación de parte de la entidad “madre” del fútbol local son deuda pendiente. En el año 2012, la Subsecretaría de Deportes provincial a partir de una reunión con dirigentes, delegados de clubes y jugadoras, emitía la noticia de que se había dado el primer paso para conformar la Liga Femenina. Por entonces, el proyecto que inició con un certamen piloto, quedaría trunco en el lapso de tan solo un año. “En Santiago hay muchísimas jugadoras que tienen condiciones. La situación en la provincia es dura y difícil, hace muchos años que nos vienen prometiendo y no veo que hayan puesto un voto de confianza a la actividad”, se lamentaba Belén Spenig, la delantera santiagueña que en 2013 aceptó una oferta y también tomó la decisión de dejar la provincia para desarrollarse profesionalmente en Buenos Aires.

¿Qué se necesita para desarrollar el fútbol femenino la provincia? 

Las futbolistas lo dicen claro: Que los clubes demanden y otorguen presupuesto para la disciplina. Que reconozcan y absorban a los equipos existentes. Que el desarrollo sea pensado a largo plazo, con escuelas de fútbol para niñas y categorías juveniles. Pero, sobre todo, se necesita un ente que organice y regule la actividad. Una liga propia y competitiva de carácter federativo. Que las futbolistas puedan desarrollarse profesionalmente en su lugar de origen. Que migrar a otras provincias o países sea una elección motivada por el deseo, y no por la falta de oportunidades.

Un punto clave se encuentra en el financiamiento para el desarrollo. Las responsabilidades en este sentido se apuntan desde los clubes a la Liga Santiagueña y viceversa. Entre las dificultades para regular la disciplina que, en diálogo con El Liberal (8), declaró el vicepresidente de LSF se encuentran las propias exigencias que el Consejo Federal impone al organismo: organizarla en el mismo marco que un torneo oficial masculino. Iguales condiciones de infraestructura y seguridad, y un mínimo de 10 a 12 equipos. El vocero de la liga apuntó entonces que se trataba de “una cuestión económica” señalando la imposibilidad de los propios clubes afiliados (actualmente, 18 clubes con equipos masculinos de Primera y Sub-21) para afrontar los costos, pero a la vez, manifestando una falta de conocimiento del estado de situación de los clubes del interior provincial. Desde 2019, la entidad se comprometió a sondear qué equipos están en condiciones y se encuentran en actividad, de lo cual dependería su incorporación.

La estructura organizativa para conformar una liga femenina en la provincia, además de una inversión focalizada y continua, requiere de un marco legal y administrativo al interior de los propios clubes. Éste, constituye su talón de Aquiles, incluso en los clubes más competitivos que cuentan con mayor presupuesto. Hasta el momento, ningún club incorporó “oficialmente” a las jugadoras que los representan, ni se responsabilizan de los costes básicos para mantener en condiciones óptimas a sus equipos. ¿Qué implica para estas entidades “poner en pie” y sostener la disciplina?

La mayoría de clubes tienen o podrían tener a disposición jugadoras, porque las hay. Pero absorberlas como equipos implica darles un lugar y materiales para entrenar, personas que las entrenen, organizar pruebas de jugadoras, darles un seguro médico, cubrir los costos de viajes y torneos, etc. (…) El problema en parte también pasa que, al no haber ninguna competencia y no haber una liga, no hay incentivo y tampoco un ente que obligue por así decirlo a los clubes a sostener el plantel. (Natalia Carranza, 39 años, jugadora del Centro de Atletas Central Córdoba)

Algo que tampoco pasa, y que implicaría desarrollar el fútbol femenino en un club, es tener categorías juveniles, para formar jugadoras desde escuelita (…) que te garantice un equipo competitivo y una mirada a largo plazo. (Nataly Cortéz, 28 años, jugadora del Centro de Atletas Central Córdoba)

Uno de los argumentos más contradictorios que reciben las futbolistas ante la no absorción de los planteles en los clubes, tiene que ver con la demostración de resultados deportivos. La exigencia de un buen rendimiento en cancha y disciplina de parte de las jugadoras, contrasta con la falta de compromiso de las instituciones para con éstas.  

Pasa mucho que primero se exige que demuestres, y ahí recién se apuesta. Y la mayoría de clubes no tiene ni las condiciones mínimas que tenemos nosotras ahora, no tienen canchas ni materiales para entrenar, y no se puede jugar bien si no se entrena, si no tienes lo básico. (Pamela Lescano, 27 años, jugadora del Centro de Atletas Central Córdoba) 

Para las jugadoras, las condiciones para una apuesta decisiva a al fútbol femenino estuvieron siempre dadas. A contrapelo de lo que podría indicar la ausencia de una mínima estructura organizativa, se movilizan por motu propio para entrenar y competir. La vacancia de formativas y la no absorción de los equipos en los clubes, denota no solo la despriorización que continúa sufriendo la disciplina, sino la falta de decisión política de parte de los dirigentes. De la mano de lo anterior, resultan paradójicas las “barreras económicas” que antepone la LSF, si las pensamos en el marco de las inversiones millonarias en deporte y turismo que la provincia viene realizando en los últimos quince años. Ahora que el fútbol “pisa fuerte” en Santiago, que tenemos un estadio mundialista y un equipo disputando la máxima categoría del fútbol masculino, ¿Cuándo les toca a ellas?

Hasta el momento, el sueño del semi-profesionalismo les sigue quedando a 1200 km de distancia. 

***

Referencias:

(1). Luego de que la FIFA obligara a los países afiliados a incorporar la disciplina, la AFA reconoce al fútbol femenino y crea el Campeonato de Fútbol Femenino. Esta nominación se mantuvo hasta el año 2015, y a partir de 2016 junto a la creación de una segunda categoría, el certamen pasó a denominarse “Campeonato de Fútbol Femenino de Primera División A”.

(2). Acceder https://www.afa.com.ar/es/posts/la-fifa-destaco-el-plan-de-afa-para-el-futbol-femenino 

(3). Acceder https://www.diariopanorama.com/noticia/241021/futbol-femenino-moda-crece-sin-parar-santiago 

(4). Entre ellos Villa Rosita, Villa Juana, Bajo de Vértiz, El Triángulo, Soler, Las Palmas, Sarmiento, Central Argentino, El Polear, 25 de Mayo, Villa Poleo, Los Naranjos, Despensa Negrita, Banfield, Tramo 16, Agua y Energía y Capital, y posteriormente, Mitre, Unión Santiago y Fernández. Los datos son extraídos de entrevistas realizadas a Pioneras de La Ciudad de La Banda y Santiago Capital.  

(5). Auspiciado por el Círculo de Periodistas Deportivos, con la idea de iniciar un camino hacia la formación de la Liga Santiagueña Femenina, se organizó en Santiago el primer torneo femenino cuyas campeonas resultaron las ferroviarias (Centro de Atletas Central Córdoba), con 2 tantos sobre 1 ante Estella Roja. 

(6). Si bien es reciente la aparición de dos escuelas de fútbol para niñas en la provincia (“Titiritas FC” en la Capital, y “Las Guerreras de Vir” en la localidad de Frías), hasta el momento ningún club deportivo incorporó la oferta.

(7). La futbolista Mariela Coronel fue parte del plantel de jugadoras que representó a Santiago del Estero en el campeonato interprovincial. En el año 1997, viajó por primera vez a Buenos Aires a probarse en River Plate, y al año siguiente en Boca Juniors. En 2001 la convocaron desde Independiente, a donde dio sus primeros pasos, y posteriormente, desde 2004 en San Lorenzo. Mariela representó a la Selección Argentina de Fútbol Femenino en las tres ediciones en que participó hasta el momento (Estados Unidos 2003, China 2007 y Francia 2019). Actualmente milita en el club Villareal, en la Segunda División Femenina del fútbol español. 

(8). La nota puede verse en el siguiente enlace https://www.elliberal.com.ar/noticia/486912/futbol-femenino-federacion-santiaguena-regulara-actividad?utm_campaign=ScrollInfinitoDesktop&utm_medium=scroll&utm_source=nota 

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