#LiteraturayPoesía#Notas

Retazo 3. Corregir

1 Minutos de lectura

Por Andrés Navarro.

He aquí una nueva pregunta que se presenta en este espacio de incertidumbre solitaria entre muchos. ¿Para qué corregir un texto? 

La respuesta parece bastante simple y sencilla. Cuando no se es un genio de la escritura se corrige. No le queda de otra, señora. 

Cuando las Musas no nos bendicen con su don de talento grácil, etéreo y virginal, debemos corregir. Así están dadas las cosas.

Porque lo que hacemos, lo que escribimos en estado terrestre, está mal. Mal casi diría que en un estado de esencia. Inocentemente mal. Como el niño que rompe una ventana de un pelotazo. Mal como cuando dejamos las llaves en la heladera o como cuando le erramos a la sal en las comidas.

Aun así, es posible que haya quienes lleguen a creer que eso (escrito con los dones terrestres) es bueno, maravilloso o genial. Pero ya le digo señora, descrea de sí en ese momento. Haga el esfuerzo de la disociación del alma. Disperse su esencia. Y escuche al diablillo que habla. Diablillo que habita en el centro exterior de su existencia. Porque eso que acaba de salir está mal escrito, caballero, está mal pensado, está mal visto, está mal hecho.

Entonces, se corrige. Pero, ¿cómo corregir?

Ah, sonamos. Otro misterio. 

Sirve la música. La música siempre sirve. Poner lo que unx escucha y corregir. Ya expliqué en otro retazo el procedimiento. Aunque podría agregar aquí algunos indicativos.

Abrir grande los ojos astrales y ver eso que no se ve. Escuchar eso que no se oye. Tocar, palpar el texto. Saborear, lamer, relamer, y volver a palpar. Tomar distancia. Sí, sí, distancia. Pero no la distancia sanitaria impuesta de estos días. Tomar La distancia elegida. Días, semanas, meses, años. Luego meterle mano al engendro.

Cambiar de música también puede ser una buena opción. Mirar con otros ojos. Leer en voz alta. Declamar, rapear, cantar. Escuchar los ruidos. Las rugosidades, los baches, los huecos. Sentir todo ese melcoche lingüístico. Y meterle mano. 

Recortar, machetear, refilar, tachar. Reescribir, sobrescribir, imprimir, tachonear de vuelta. Volver a poner lo que se había sacado hace un año. Dudar, repensar, discutir, enojarse, llorar. ¡Esto es inútil! ¡Totalmente inútil! Más distancia, más

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