#LiteraturayPoesía#Notas

No tengo final

2 Minutos de lectura

Por Daniela Rafael.

¿Cómo es el asunto? ¿Que el árbol no te impida ver el bosque o que el bosque no te impida ver el árbol?

Hoy, ayer, antes de ayer, hace un tiempo, digamos, me enfrento a situaciones en que debo aplicar una u otra manera de mirar. Esta es mi subjetiva, personal, individual opinión. Me atajo antes, porque no siento que escribir y ofrecer tu texto a la lectura pública, en mi caso, encierre la intención de educar, formar, torcer alguna voluntad, rumbo o destino. Hoy, por ejemplo, escribo para buscar consuelo.

El otro día fui a Las Termas, hacía mucho que no iba. En un momento, cuando cruzábamos el Dique El Frontal, comencé a sacar fotos, una tras otra, y en todos los cuadros salía parte de la majestuosidad del Hotel Uno, parte del bello club house del golf enclavado en un campo verde brillante, parte de los vendedores ambulantes, los chivitos asados, los pollos recocinados, y las pantuflas made in Purmamarca apiladas en una mesa de la feria a la vera del embalse. Entre todas esas fotos, elegí ésta, en la que solo se ve el agua y el cielo. Nada interrumpe esa imagen. Eso era lo único que elegí mirar de todo el resto que por supuesto veía. Miraba eso porque me daba la sensación de alegría o sosiego o consuelo. Entre todo lo demás, veo ese árbol, y dejo a un lado el bosque, no me importa el bosque. Decidí mirar de esa manera.

Ahora, si veo un anuncio en el que solicitan personal para un trabajo determinado y no especifican el género, ¿qué sucede? Si escucho el todes y se habla de la licitación de los penes de madera, el documento de identidad con genero x, y todo lo demás que ni falta hace enumerar, ¿cómo es el asunto entonces de mi mirada? ¿Por qué aplicar en esto la pregunta QUÉ VEO Y NO QUÉ QUIERO Y DECIDO MIRAR, como lo hice con la imagen de Las Termas? 

Si solo miro el árbol, es porque no puedo sacarme las creencias, los prejuicios, la ideología, algo o todo lo que me ata para someter a juicio al árbol como si no perteneciera a ningún bosque, como si esa agua y ese cielo, no pertenecieran a Las Termas de Rio Hondo.

No tengo final. 

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