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Palabras sobre Monte

23 noviembre, 2018
mdelfina

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Palabras sobre Monte

Por Marta Graciela Terrera.*

Si bien sabemos que no deberíamos colocar a la poesía en un espacio determinado, de todas maneras caigo en la tentación de ubicar a las exquisitas imágenes de MONTE en Santiago del Estero. Su título me lleva hasta ahí, me deja en la tierra y, en especial, en la tierra choyana, en su tierra, la que lo vio nacer y donde jugó de niño. Tampoco puedo evitarlo, en el libro están la laguna, el paso del río, Quirós puesto y “los ranchos de Tapso”. 

Hay algo que vi en este Monte: Salgado casi comienza, digo casi porque es el segundo poema del libro, digo, casi casi abre el libro el título “Entierro de Quirós puesto”, que dice así: “¿Y en este funeral quién invitó? ¡Ay, mi pobrecito corazón!”, para cerrar con: “espero la oración. Cielo o infierno”.

Y aquí esperamos que llegue algo que nunca llega en este libro. Esperamos el infierno. Y es donde comenzó mi dilema.

Cuando pude pensar a MONTE, cerca de su inicio, como decía, está el entierro, sin embargo, no hay muerte en la poesía de Salgado, él prefiere el salto hacia el amanecer, pasar la noche jadeante y vivir el ensueño larvario, no elige un suelo seco y rajado, elige lo que vive sobre él para donarlo hecho gasa, suave y no.

Entonces, ¿por qué el funeral?, es una pregunta que me hago. Tal vez se contesta con la suposición de que alude a la destrucción de lo que luego dirá en todo lo que sigue de MONTE. El funeral de lo que fueron bosques y montes santiagueños, el entierro de lo que fue un leñador transformado, por la fuerza de las circunstancias, en hachero. Como dijo don Orestes Di Lullo, el trágico paso del “leñador al hachero”.

Pese al funeral y la posible elección de escribir sobre esa destrucción, Salgado prefiere un monte preñado de vida, pequeña y no tanto, de arbustos, no de algarrobos, no hay inmensos árboles añosos con troncos anchos durmientes futuros, no, no hay árboles inmensos, hay arbustos. Arbustos que son nombrados usando el latín, o si preferimos, el nombre científico de una planta, y aquí nos detenemos: ¿qué será? ¿qué será este nombre que no reconozco?, porque su poesía vuelve exótico al jume negro (arbusto endémico que crece como una plaga en suelos secos).

Porque ese latín trae al jume negro de otro mundo, lo trae del más allá, lo vuelve casi mágico. Y de nuevo el poeta nos desconcierta, no cae en la tentación de seguir al científico en su descripción minuciosa de una planta, solo acompaña al conocido jume negro, lo junta con el mistol y “el paso de azulosas y magnéticas y suavísimas bestias”, y sigue siempre a su protagonista, el monte.

Elige el amor en el monte, nunca hay un monte vacío, siempre habitado, el monte de Salgado vibra luminoso, preñado perpetuo.

El monte se vuelve un universo donde casi flotan hasta los pumas. Y la mirada de Salgado (que utiliza un elemento -hecho por él mismo- especial para ver este monte) no es la mirada del habitante del monte, es la mirada, por supuesto, del que ya se alejó y elige.

No se lo lee habitando ese monte, esa tierra que ensueña, se lo ve flotando casi entre la luminosidad de un sol santiagueño.

Leer y leer sus textos nos llevan a un ensueño de luciérnagas y “escarabajos negros”, a una “guirnalda de charatas” en vuelo, al salto del puma y a las de flores de la papa choyana.

Y pasamos del ensueño a los títulos de sus poemas, que nos asientan en la tierra, la que permite emprender ese vuelo sutil, así va introduciéndonos en el humo del carbón y en una luminosidad tremenda.

Y cuando nos saca de ese ensueño, enumera simplemente, sin afectar, sin carga, las imágenes de una siesta montuna. Y ese enumerar sin afecto, sin carga, hace que dude y pienso: estaba leyendo dentro de un ensueño, dentro de una nube de humo que me envolvía, pero de pronto leo: “el violento relámpago de la lengua de chelko en el vinal…” y sé de qué está hablando, salgo del ensueño y vuelvo al monte, ese monte que todos los que estamos aquí conocemos y que a veces duele, pero esta vez, en todo caso, nos deleita con la vida que la habita, que vuela y se arrastra, que florece leve.

Salgado prefiere los pequeños milagros.-

 

*Coordina la Editorial de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia y desde 2013 colabora con la Editorial de la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Desde 2004 a 2017 integró la Comisión Organizadora de la Feria Provincial del Libro. Entre 2012 y 2016 Integró la Delegación Provincial del Fondo Nacional de las Artes. Es Vocal de la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular Sociedad Sarmiento y Vicepresidenta de la Biblioteca Popular Amalio Olmos Castro. Es autora de Sixto Palavecino. Respiro quichua desde mi madre, publicado por Capital Intelectual, Buenos Aires, 2008.

** Poeta y pintor, nació en Frías, Santiago del Estero en 1944. Inicia su actividad literaria en 1962 en el grupo Jardinalia con Carlos Alberto Bruchmann, que difunde en pequeñas ediciones la poesía argentina y del exterior. En 1970 se muda a Buenos Aires. En 1976, con los poetas Edgar Bayley, Francisco Madariaga y Roberto Sánchez funda el sello Edición del Poeta. Colabora en distintos diarios y publicaciones nacionales e internacionales, así como en antologías.

Ha publicado Escrito sobre los animales solitarios (1971), Agua de la piedra (1976), Caja de fuego (1983), Paisaje y otros poemas (1991),
El ave acuática (1999), Trampa natura (2000) (2º Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, Bienio 2001-2002), Antología poética
(Venezuela, 2008), Doble Cielo (2010) Ed. Argonauta (Primer premio Municipal de Poesía, bienio 2008-2009 –Obra Inédita-), Muestra de
Poesía Argentina del siglo XX (selección Jorge Madrazo y Julio Salgado 2012-Ed. Nido de Cuervos- Perú), Frías/Catábasis (Ed.
Paradiso 2016). Algunos de sus libros han sido traducidos al esloveno y al inglés. Integra numerosas antologías nacionales e internacionales
y participó en festivales de poesía en la Argentina y en América Latina. 

Su último libro de poesía, MONTE, que presentamos aquí, fue
publicado por la Editorial cordobesa Nudista en el presente año.

Julio Salgado**
Monte
Ed.Nudista
Río Tercero (Córdoba)
2018